Voluntarios estudiando los nidos de avión común. Foto: Heliaca
- Publicidad -

El Grupo Naturalista Heliaca ha iniciado este verano un voluntariado de ciencia ciudadana en el cual han participado personas de todas las edades. Los objetivos que se han pretendido con seguir con este estudio ha sido “poner en valor la conexión de la ciudadanía con la naturaleza, generar una mayor concienciación ambiental y potenciar una formación en tareas de ciencia básica”.

El estudio realizado, donde han participado 11 voluntarios, ha consistido en realizar un estudio de los nidos de avión común (Delichon urbicum), en el casco urbano de Monòver y en las pedanías de Cases del Senyor y Xinorlet. Esta especie junto con las golondrinas y vencejos comparten muchas características, ya que son pájaros insectívoros que capturan a sus presas en vuelo, hasta 800 insectos en un día, utilizan las casas y edificios para instalar sus nidos, generalmente forman colonias, son aves migratorias y vuelven año tras año a criar en los mismos lugares. También tienen diferencias, tanto anatómicas como de preferencias de hábitat; por ejemplo, las golondrinas no son tan urbanas como los vencejos y los aviones comunes.

Nidos de avión común. Foto: Heliaca

El trabajo de campo, según han señalado desde el Grupo Heliaca, “ha consistido en recorrer todas las calles de Monóvar y las citadas pedanías y anotar los nidos observados tanto destruidos, parcialmente destruidos y en buen estado de conservación. También se han tomado datos de su orientación, presencia de crías y estructura de los edificios”.

Los nidos en el casco urbano

En el casco urbano de Monóvar se han observado 631 nidos o restos de nidos, de los cuales 134, es decir, un 21% están parcialmente o totalmente destruidos. Por lo tanto, los nidos en buen estado son 497, de ellos el 13% se encuentran al norte de la calle Mayor y el 87% al sur.

En esta zona existen 4 edificios que albergan el 44% de toda la población (calle Río Vinalopó, antigua fábrica de la Harina, edificio frente al parque del Salitre y el IES Enric Valor), en este último se da la mayor concentración de nidos con un 14% del total.

Los nidos en las pedanías

En cuanto a las pedanías se han contabilizado 25 nidos en Xinorlet, de los cuales 13 están destruidos, y 96 en las Casas del Señor. Aquí se encuentra, en una casa unifamiliar, la mayor concentración de nidos de todo el término de Monóvar con 85 nidos.

Nidos de avión común. Foto: Heliaca

La evolución de los nidos desde 1988

En relación con la evolución poblacional del avión común en el casco urbano de Monóvar, se han comparado los resultados obtenidos con los datos aportados por el taller de Ecología del centro Freire realizado en 1988.

Hace 34 años se contabilizaron 350 nidos, de los cuales 139 se encontraban en la cúpula de la Iglesia, que posteriormente fueron destruidos por trabajos de rehabilitación.

Actualmente el número de nidos es de 497, por lo cual la población ha aumentado en unas 150 parejas.

Una especie del ecosistema urbano

El avión común es una especie que forma parte del ecosistema urbano y nos proporciona beneficios, el más evidente es que cada pareja captura unos 1.500 insectos voladores en un día, si tenemos en cuenta que en Monóvar hay unas 500 parejas, la cantidad de moscas y otros insectos que consumen sobrepasa los 750.000 diarios, como están entre nosotros unos seis meses, la cifra supera los 150 millones de insectos.

Nidos de avión común. Foto: Rubén Quiles

Por último desde el Grupo Heliaca quieren resaltar “la concienciación de las personas que permiten que estos pájaros vuelven a criar año tras año en sus casas después de un viaje de más de 2.500 kilometros, desde el centro y sur de África. Los aviones comunes presentan una gran fidelidad a sus lugares de cría y la reutilización de sus nidos todos los años les supone un gran ahorro energético que favorece su productividad”.

Heliaca insiste que “dañar o destruir los nidos, incluso estando vacíos, así como dañar, molestar o inquietar intencionadamente a los pájaros para impedir su reproducción es ilegal y cruel”. También recuerdan que “para retirar o eliminar uno de estos nidos se requiere una autorización administrativa específica y que la destrucción intencionada de los nidos de especies protegidas, como el avión común, puede suponer penas de prisión de hasta 2 años”.