Cómo preparar un baño relajante en casa

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Después de un duro día de trabajo en la oficina o en casa, no hay nada cómo darse un baño relajante para aliviar las tensiones, alejar las preocupaciones y recuperar la calma interior.

Si no somos capaces de desconectar y relajarnos al finalizar la jornada, las tensiones se van a ir acumulando, hasta llegar un momento en que nuestro organismo empezará a resentirse; el resultado final es la aparición de diferentes trastornos físicos. El estrés y el nerviosismo están estrechamente relacionados con algunas enfermedades como la psoriasis, el asma o la colitis ulcerosa, por ello, si queremos cuidar nuestra salud debemos empezar por cuidar nuestro sistema nervioso.

Darse un buen baño de agua caliente para relajar los músculos, es un lujo que está al alcance de todos. Si además incorporamos el beneficio que aportan las plantas medicinales y los aceites aromáticos, el éxito estará asegurado.

Los olores y las emociones

De todos es sabido que el sentido del olfato está íntimamente relacionado con el sistema nervioso. El interior de la nariz está repleto de sensores especializados en captar las diferentes moléculas químicas que componen los olores y transmitir esa información hasta el cerebro.

La estimulación nerviosa que ejercen los olores, es capaz de producir un efecto directo sobre el sistema nervioso; más concretamente, es capaz de actuar sobre el sistema límbico, que es el responsable de nuestras emociones.

¿Quién no ha recordado sucesos vividos en el pasado, al inspirar el aroma de determinados olores? El perfume del sándalo y especias tan habitual en aquel viaje a Oriente, o el olor a lavanda de las sábanas de nuestras abuelas. De igual modo, que un aroma estimula nuestro cerebro haciéndonos recordar cosas, también puede modular nuestras emociones.

La ira, la irritabilidad o la tensión nerviosa pueden tener una vía de escape a través de un placentero baño relajante.

Cómo preparar un buen baño

La historia del empleo terapéutico del agua se remonta hasta la época de los egipcios, llegando a su máximo apogeo con los romanos, famosos por sus baños públicos y termas. El baño no sólo constituía una simple forma de mantener la higiene personal, sino que ayudaba a aliviar diferentes trastornos y a mantener el estado de salud.

Famosos médicos árabes como Avicena, empleaban los baños junto con las sustancias aromáticas de las plantas con fines medicinales, especialmente para tratar los desórdenes relacionados con la mente.

Los baños terapéuticos pueden actuar sobre el organismo de diferentes maneras. En primer lugar por la acción del agua sobre los músculos cansados y después por la acción que ejercen sobre el sistema nervioso, las plantas medicinales y las esencias. Para aprovechar todo el beneficioso potencial que ofrecen los baños relajantes es importante tener en cuenta una serie de consideraciones prácticas.

Temperatura del agua

Dependiendo de la temperatura del agua a la que preparemos un baño, esté puede ejercer diferentes efectos sobre nuestro cuerpo. Un baño de agua templada (28-35ºC) tiene propiedades relajantes, pero si la temperatura es mayor, ejerce un efecto tonificante.

Duración del baño

La duración del baño también es un factor a tener muy en cuenta. En el caso de los baños con agua caliente, si la duración es breve su efecto es tonificante, pero si se prolonga, pueden llegar a debilitar el organismo. Además, las personas que tengan la presión sanguínea baja o problemas cardíacos deben utilizar los baños con precauciones.

Para nuestros propósitos, lo ideal es un baño tibio por la tarde, ya que relaja la tensión muscular, calman los nervios y ayudan a tranquilizarnos; en cuanto a su duración, no debe exceder de 10-15 minutos, para evitar sentirnos mareados o débiles.

Plantas y esencias aromáticas

Las posibilidades que ofrecen los baños son infinitas. Dependiendo de los extractos de hierbas y las esencias empleadas, podemos obtener numerosas combinaciones, lo único que debemos tener en cuenta son nuestros gustos personales y lo que más nos apetezca en cada momento.

Baños de plantas y flores

Cuando nuestras ocupaciones nos desbordan y tenemos muchas cosas que hacer tanto en el trabajo como en casa, aunque al final de la jornada estemos cansados, nuestra mente muchas veces no es capaz de desconectar y sigue trabajando. En estos casos, los baños herbales pueden sernos de gran ayuda.

La mejor manera de utilizar las plantas medicinales para preparar baños terapéuticos consiste en llenar una bolsa de muselina con las plantas deseadas y colgarla del grifo, de esta manera, cuando caiga el agua caliente a través de la bolsita, se desprenden los principios activos que quedan en el agua de la bañera. Otra forma puede ser preparar una infusión de plantas medicinales e incorporarla al agua del baño, una vez lleno.

Una vez preparado, no tenemos más que tumbarnos en la bañera y dejar que el efecto terapéutico combinado de agua y hierbas, vaya relajando nuestra mente y nuestro cuerpo. Si nos cuesta olvidarnos por un momento de las preocupaciones y tensiones, podemos ayudarnos de una suave música y de unas velas, para crear un cálido ambiente de calma y paz.

Las mejores plantas para baños relajantes

Valeriana, melisa, mejorana, lavanda, manzanilla, lúpulo, avena, pasiflora o flores de heno, son algunas de las plantas más indicadas para preparar un baño relajante de hierbas. Además de sus efectos sedantes, tienen un agradable olor que ayuda a hacer del baño, un auténtico placer.

Baño de flores de lavanda

Si dispones en tu jardín de una planta de lavanda, puedes utilizar sus flores para preparar un aromático baño, sólo tienes que preparar una infusión con ellas y verterla al agua de la bañera.

Puedes poner en un recipiente, 50 g de flores de lavanda y añadir dos litros de agua hirviendo. Conviene cubrir el recipiente y dejar en reposo durante 10 minutos, para que los principios activos pasen al agua de la infusión. Transcurrido el tiempo, se filtra el líquido y se añade al baño.

Baño de manzanilla, melisa y pasiflora

Otra posibilidad consiste en preparar una mezcla a partes iguales de manzanilla, melisa y pasiflora, llenar con ella una bolsita de muselina y colgarla del grifo. Al dejar pasar el agua caliente a través de ella, se obtiene una delicada infusión que ayuda a lograr una noche tranquila o a relajarnos tras un duro día de trabajo o un largo viaje.

Baños de esencias aromáticas

Si eres aficionado a la aromaterapia, puedes emplear los aceites esenciales extraídos de las plantas para prepararte un baño al terminar tu jornada. Si todavía no has descubierto las posibilidades que te ofrecen las esencias, esta es tu oportunidad.

Los aceites esenciales tienen la capacidad de normalizar nuestro organismo, es decir ayudan a recuperar nuestro equilibrio interior, por eso algunas veces actúan como sedantes y otras veces pueden ejercer el efecto contrario, dependiendo de lo que nuestro organismo necesite en cada momento.

Se pueden esparcir 3-5 gotas del aceite esencial puro en el agua de la bañera justo antes de entrar en ella, agitando suavemente para dispersar bien el aceite. O bien se pueden mezclar con un aceite vegetal (aceite de almendras dulces, germen de trigo o aguacate) y verter la mezcla bajo el chorro del agua caliente.

Los mejores aceites esenciales relajantes

De entre todos los aceites esenciales usados en aromaterapia, los aceites esenciales de manzanilla, geranio, rosa, ciprés, azahar, jazmín, mandarina, albahaca, mejorana, melisa y lavanda, calman los estados de nerviosismo e irritabilidad, y ayudan a conciliar el sueño.

Se pueden usar de forma individual o combinados entre sí, usando aquellas esencias que más nos gusten. Los efectos de la aromaterapia serán mayores cuanto más agradables sean las esencias, para la persona que las emplea.

Baño de manzanilla y limón

La siguiente, es una estupenda receta para preparar un baño relajante. Se mezclan 2 gotas de aceite esencial de manzanilla, 2 gotas de aceite esencial de geranio, 2 gotas de aceite esencial de cedro y 1 gota de aceite esencial de limón, en 60 ml de aceite de almendras dulces.

Cuando estemos agotados tanto física como mentalmente, podemos prepararnos un delicioso baño, vertiendo un poco del aceite aromático preparado, bajo el chorro del agua caliente.

Baño relajante de naranja

Combinar los efectos de los aceites esenciales de naranja y lavanda puede ayudarnos a vencer la intranquilidad y lograr un saludable estado de calma; por otra parte, la albahaca es un excelente tónico nervioso que despeja la cabeza y alivia la fatiga intelectual, aunque su uso debe evitarse durante el embarazo.

Puedes añadir directamente al agua de la bañera, 2 gotas de aceite esencial de naranja, 2 gotas de aceite esencial de lavanda y 1 gota de aceite esencial de albahaca. Pon una música relajante, y deja que las esencias trabajen, mientras tu te olvidas de todos tus problemas durante unos momentos.