Monumentos de Monóvar

El Castillo

El Castillo de Monóvar se encuentra en ruinas y solo conserva parte de una torre, parcialmente restaurada.

El tipo de suelo arcilloso en el que se asienta ha generado deslizamientos de tierras y desprendimientos de laderas, en especial en la vertiente sur del cerro.  En su ladera norte existen antiguas cuevas para la explotación de yesos que también han contribuido al progresivo deterioro de sus estructuras, junto al paso del tiempo y la dejadez.

Construido en época almohade, entre finales del siglo XII y principios del XIII, sobre una de las dos colinas que dominan la ciudad, se utilizó hasta principios del siglo XVII.
Disponía de una privilegiada situación, desde la que dominaba la red de fortificaciones que jalonaba el rió Vinalopó, (los castillos de Elda, La Torreta de Elda y Petrer), así como la vía de comunicación del corredor Pinoso-Jumilla, salida natural hacia Murcia y Andalucía.

En las excavaciones arqueológicas que se han realizado en la colina donde se erigía el castillo, se han encontrado restos arqueológicos de la Edad de Bronce, fragmentos de cerámica almohade, de los siglos XII y XIII, una pieza de joyería de los siglos quince o dieciséis y fragmentos de jarras, platos y escudillas del siglo catorce en adelante.

Ermita de Santa Bárbara

Edificada  sobre una de las dos colinas que dominan la ciudad, se divisa desde la lejanía, y dibuja, junto con el castillo, la silueta característica de Monóvar.

Fue construida, sobre un gran basamento de piedra, a finales del siglo XVIII, tras demoler la anterior, que fue levantada entre 1692 y 1694 por Tomás Estacio.  El estilo de la ermita sigue modelos del barroco valenciano,  pero deriva de posiciones claramente barrocas  italianas, con una suave mezcla de neoclásico. Es la única de la diócesis que utiliza la curva, y solo existe otra ermita de estas características en toda la Comunidad Valenciana,  la capilla de la Comunión de Santa María de Elche. Sus autores pueden ser José Gonzálvez de Coniedo o Lorenzo Chápuli.

Es de forma octogonal, y en su  interior, en forma de elipse, decorado con guirnaldas lineales, cenefas y motivos florales, florones en relieve y pilastras corintias, alberga la imagen de la Santa, situándose en los lados menores un ingreso porticado y el presbiterio, con una serie de dependencias anejas: sacristía y vivienda de la santera.

A la puerta principal se accede por una escalinata, a través de un atrio compuesto por tres arcos de medio punto, que sostienen una espadaña en forma de frontón mixtilíneo, sobre pilares dóricos de piedra, de fuste octogonal. La cubierta es una gran cúpula sin tambor de teja de color azul, con deformaciones en su perfil.

Desde la explanada de la ermita se contempla una amplia panorámica de los valles del Vinalopó, con Elda y Petrer al fondo.

Fue declarada Monumento Histórico-Artístico de carácter local en el año 1983 por la Academia de San Fernando.

Iglesia Arciprestal de San Juan Bautista

Se inicia su construcción el 19 de abril del año 1751, según Pascual Madoz. Aunque sencilla, es muy sólida, por ser toda de piedra de cantería, excepto las bóbedas. De estilo barroco con influencias neoclásicas; tiene dos torres, una de ellas inacabada, presenta planta de cruz latina. La nave principal está cubierta por una bóveda de cañón seguido con cúpula semiesférica, con lunetos donde se ubican las ventanas, mientras que las dos naves laterales, formadas por la perforación de los contrafuertes alojan las capillas donde se veneran diversas imágenes. El crucero, con cúpula sobre pechinas, se forma por la discontinuidad de las capillas laterales. En el crucero, en el lado de la Epístola, se halla adosado un órgano, originalmente construido en 1771 por el conquense Julián de la Orden y reconstruido en siglo XIX por Alberto Randeynes, del cual en la actualidad sólo se conserva la caja original barroca, obra del también artista conquense José Martín de Aldehuela. Por el lado del Evangelio, se accede a la Capilla de la Virgen del Remedio. De grandes dimensiones, tiene entrada propia, por el jardinet, estando su portada presidida por una imagen de la titular esculpida en 1765. En su interior; un interesante retablo de madera dorada y policromada, recientemente restaurado, obra realizada en 1774 por el escultor Francisco Mira aloja el camarín con la imagen de la patrona de Monóvar presidiendo la capilla de la que destaca también su cúpula sobre pechinas. A través de esta capilla se accede a una tercera dedicada a San Miguel, de tipo neoclásico, construida en 1813, más pequeña, de planta rectangular y bóveda de cañón. Ostenta el rango arciprestal desde 1851.

Iglesia del Ex-Convento de los Capuchinos

El origen de su fundación data de 1729 cuando los frailes capuchinos toman posesión de unas casas para fundar un hospicio, bajo el patrocinio del duque de Híjar. Sin embargo, el edificio conventual y la iglesia no empezaron a construirse has 1743, concluyéndose en 1760. En 1764, se constituye en colegio-seminario, formándose aquí gran cantidad de misioneros de la orden que evangelizaron el centro y sur del continente americano. En 1835, como consecuencia de la desamortización fue abandonado. De esta fundación, actualmente sólo se conserva la iglesia conventual, bajo la advocación de Nuestra Señora del Pilar. Exteriormente carece de portada y elementos escultóricos, tan sólo el escudo del duque de Híjar, labrado en piedra, sobre la puerta de entrada. En contrate con el exterior, el interior esta decorado en un rico programa iconográfico, típico de las iglesias franciscanas, de carácter popular y gran ingenuidad. Sobre las blancas superficies hay pintada líneas azules y ocres, cenefas, símbolos de la pasión así como frescos con imágenes de santos y frailes. La planta es de cruz latina con crucero señalado por la interrupción de las capillas laterales abiertas entre los contrafuertes. Destaca la gran altura de la nave, cubierta con un bóveda de cañón con lunetos ciegos. Adosada al templo y comunicada con él, la capilla de la Venerable Orden Tercera de Penitencia con planta de cruz griega y cubierta con cúpula sobre pechinas. Formando parte de este conjunto, destaca la capilla de San José, cuya fábrica es anterior a la construcción de la Iglesia, siendo su origen la ermita que el Ayuntamiento edificó para que sirviera de capilla hasta que fuese construida la Iglesia Conventual.

La Torre del Reloj

Construida en 1743 por el maestro alicantino Tomás Terol, se sitúa sobre un montículo, al final de una calle empinada, con los cuerpos inferiores ligeramente inclinados. Es un buen ejemplo de torre exenta, muy poco habitual en el sur valenciano, destinada exclusivamente a fines civiles: alojar el reloj de la ciudad y sus campanas. Mide 18 metros de altura. Es de planta cuadrada y consta de cuatro cuerpos decrecientes en tamaño según se elevan. En el segundo cuerpo se dispone el reloj de sol, y encima de éste, el mecánico. Los dos últimos cuerpos, perforados por arcos alojan las campanas. Una simple decoración con bolas aparece en el último cuerpo, que remata con la característica cúpula de teja azul vidriada y una veleta.

El Ayuntamiento

De estilo académico, empezó a construirse el año 1845, derribándose el antiguo edificio que, desde 1682, alojaba la cárcel y la sala del consejo. Esta función, como sala del consejo, es la que le da nombre a la plaza de la Sala, donde se sitúa la fachada principal.  Con planta sensiblemente cuadrada y tres niveles, las fachadas se ordenan alrededor de ejes de simetría formando una interesante composición de huecos. El exterior es de piedra con cubierta a cuatro aguas rematada con una torre en el centro del edificio. Destaca el balcón corrido del primer piso en la fachada principal donde se sitúa la Sala de Plenos, así como la combinación de ventanas y balcones en las fachadas laterales. En el  interior destacan el vestíbulo de entrada con la escalera abierta en dos brazos y situada de forma exenta en posición centrada respecto al eje de simetría del conjunto y los artesonados de los techos.

Teatro Principal

Funcionó como teatro y cine hasta que se cerró a finales de la década del los 80. Adquirido por el Ayuntamiento, su rehabilitación empezó en el año 1992 y se ha inaugurado recientemente, en las fiestas de septiembre del año 2002.

Su construcción data de 1857 a iniciativa de un grupo de personas acomodadas de Monóvar que querían dotar a la ciudad de un espacio donde se pudieran contemplar espectáculos teatrales y musicales. El edificio proyectado por el arquitecto José Ramón Mas y aprobado por la Real Academia de Nobles Artes de Valencia, fue inaugurado el 7 de septiembre de 1858. Su planta, típica de los teatros a la italiana, con una caja como escenario, donde se ubica la tramoya y el patio de butacas, y palcos y plateas bien diferenciados del espacio escénico, ha sufrido diversa reformas. La más significativa, fue la realizada en 1953, cuando se adapta para proyecciones cinematográficas y pierde su configuración de herradura.

La Plaza de Toros