Cuánto cuesta realmente mantener un Ferrari

0

Si alguien puede permitirse comprar un coche deportivo de lujo, en teoría no debe de tener miedo a los costes de mantenimiento. En teoría, porque la revisión bianual de uno de estos vehículos puede superar, con creces, el sueldo medio de un directivo de este país durante 2 meses. Este tipo de coches suelen funcionar con gasolina, las ruedas son muy grandes y de altísima gama y cualquier problemilla de motor supondrá una factura acorde con el nivel del coche.

Para la mayoría de nosotros, la compra del coche en sí es lo más caro. Luego, por supuesto, hay otros gastos con los que hay que contar: seguro, impuesto de circulación, revisiones, combustible y posibles averías. Es cierto que, cuanto más caro es el coche, mayor desembolso suponen todos estos aspectos. Los expertos calculan que, a los 10 años de tener el vehículo, nos habremos gastado en estas cuestiones adicionales prácticamente lo mismo que nos costó su compra. Pero, ojo, el que compra un coche de lujo muy probablemente supera su precio en muchos menos años. ¿Imaginan lo que puede costar el seguro anual de cualquier modelo de Ferrari? Sólo de pensarlo nos entra vértigo!

Bueno, pues como muestra, un botón. Les podemos contar el conocido caso de un periodista experto en motor. Se llama Chris Harris y contó su experiencia en PistonHeads. Harris estaba loco por disfrutar de un Ferrari. Así que un día se le plantó la oportunidad de tener uno delante de su cara y vendió su preciado Porsche para comprarlo. Le resultó atractivo el bajo precio del Ferrari de segunda mano, en comparación con su precio recién salido del concesionario. Sólo él sabrá lo que gana al año para plantearse que podría comprar y mantener un vehículo así. Pero, … no pudo.

Según cuenta al mismo en esa publicación, en los 10 meses que tuvo el Ferrari se gastó en libras esterlinas el equivalente a 1.200 euros mensuales. Y eso que únicamente le hizo en todo ese tiempo 5.000 kilómetros. Es decir, que a este periodista le costó una media de 2,3 euros cada uno de los kilómetros que hizo con su flamante Ferrari. Lo que pasó es que, para mantener la garantía de la casa, se vio obligado a realizar las revisiones en el concesionario oficial, con el desembolso que eso supone. El pobre Chris Harris tuvo que deshacerse de su preciado Ferrari y culminar así su gran sueño. Un sueño cumplido, al fin y al cabo.

Sólo algunos datos para ilustrar la experiencia de nuestro amigo el periodista. El consumo de estos coches supera los 20 litros de combustible por cada 100 kilómetros. También sabemos que la revisión semestral de un Ferrari supera los 4.000 euros o que el embrague es muy delicado y exige cambiarlo cada 10.000 kilómetros. Pero, es cierto, conducir un Ferrari supone viajar por este mundo alcanzando los 100 km/h en sólo 3,6 segundo. Y que, si nos ponemos, podemos superar los 350km/h. Nos da tanto vértigo imaginarlo, como calcular lo que cuesta que alguien haga realidad esta fantasía.