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nº
289 -
07 de septiembre del 2005
Texto:
Dirigido a los políticos de Monóvar. (A
ciertos políticos claro, ellos ya saben quienes son).
Pa divertirnos un rato. Cuentito Moderno....
Un día, mientras caminaba por las calles, un dirigente de un
importante partido político es trágicamente atropellado por un
camión y muere. Su alma llega al Paraíso y se encuentra a San
Pedro en persona.
--Bienvenido al Paraíso, --le dice San Pedro-- Antes que te
acomodes parece que hay un problema. verás; muy raramente un
alto político ha llegado aquí y no estamos seguros de que hacer
contigo. Lo que haremos será hacerte pasar un día en el infierno
y otro en el Paraíso, y luego podrás elegir donde pasar la
eternidad.
Y con esto San Pedro acompañó al político al ascensor, que baja,
baja y baja hasta el Infierno. Las puertas se abren y se
encuentran justo en medio de un verde campo de golf; a lo lejos
se ve un club y de pie frente a él están todos sus amigos
políticos con los que había trabajado, todos vestidos con trajes
de noche y muy contentos corren a saludarlo, lo abrazan y
recuerdan los viejos tiempos. Juegan un agradable partido y por
la noche cenan juntos en el club langosta y caviar; comparten
además la noche con hermosísimas y liberales jovencitas. También
se encuentran al Diablo, que de hecho es un tipo simpático, y se
divierten mucho contando chistes y bailando. Se está divirtiendo
tanto que antes de darse cuenta ya es hora de irse. Todos le dan
un apretón de manos y lo saludan mientras sube al ascensor. El
ascensor sube, sube, sube y se abre la puerta del Paraíso donde
San Pedro lo está esperando.
--Ahora es el momento de pasar al Paraíso --Le dice.
Así que el político pasa las 24 horas siguientes de nube en
nube, tocando el arpa y cantando. Antes de que se dé cuenta el
día ha pasado y San Pedro va a buscarlo.
--Ya has pasado un día en el Infierno y otro en el Paraíso,
ahora debes elegir tu eternidad.
El hombre reflexiona un momento y responde:
--Bueno, el Paraíso es precioso, pero creo que he estado mejor
en el Infierno.
Así que San Pedro lo acompaña hasta el ascensor y otra vez baja,
baja y baja hasta el Infierno. Cuando las puertas del ascensor
se abren se encuentra en medio de una tierra desierta, cubierta
de mierda y desperdicios, todos sus amigos vestidos con trapos
recogiendo los desperdicios y metiéndolos en bolsas negras. El
Diablo lo alcanza y le pone un brazo al cuello...
--No entiendo, --balbucea el político-- ayer estuve aquí y había
lindas mujeres, un campo de golf, un club, y comimos langosta y
caviar, y bailamos y nos divertimos mucho... y ahora todo lo que
hay es un terreno desértico lleno de porquerías... y mis amigos
parecen unos miserables.
El Diablo lo mira, sonríe, y dice
--¡Como político tendrías que haberlo sabido! Ayer estábamos en
campaña. ¡¡¡Hoy ya votaste por nosotros!!!
La manta al coll Responder
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