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El caso de la sillita eléctrica
Sábado, 10/enero/2009
Luis Andrés
Tomás Poveda se rompió la cadera, pero sigue ahí. Ya no puede levantarse,
pero continúa queriendo pasear por el Casino de Monóvar con su sillita
eléctrica; no con «la del cagadero»
que le espera en la puerta. Él y su mujer me escriben para decirme que
solicitan el apoyo de los socios en la próxima «Asamblea
General Ordinaria», que tendrá lugar el próximo
24 de enero a las 12 horas. «Si la mayoría de
los socios decide que una persona minusválida en mis condiciones, no puede
entrar al Casino con mis medios, yo lo respetaré; lo que no quiero admitir
son las normas de una minoría, impuestas sin respetar los Estatutos...»
Miércoles, 24/diciembre/2008
Luis Andrés
Para vergüenza de muchos el «caso de la sillita» ya hace semanas que se
solucionó, al menos temporalmente. No hace falta que impidan la entrada de Tomás en el Casino,
porque ya no puede ir. En esta tarde de Nochebuena quiero desear muy feliz
Navidad a esta persona a la que no conozco personalmente, y a la que yo no
he conseguido solucionar nada juntando palabras; que se recupere y pueda
abandonar la cama en la que está postrado desde que se fracturó la cadera.
Con seguridad, su actitud y su valentía sí contribuirán a modificar la
forma de pensar de unos y solucionarán problemas a otros.
Martes, 23/septiembre/2008
Luis Andrés
Imagen:
El Casino de Monóvar
Ha pasado un mes y medio,
aproximadamente, desde que publiqué el primer artículo sobre este tema,
que ahora sé que viene de largo. Desde entonces he recibido muchas cartas
de, supongo, monoveros a los que les ha interesado; de ellas he
publicado algunas y no lo he hecho con otras que me han parecido repetitivas o
que no eran respetuosas con las formas.
En este tiempo la decisión que
me motivó a escribir el primer artículo no ha cambiado. Todo sigue igual.
No creo, sin embargo, que continúe así eternamente; por más que muchos
quisieran que este asunto no se hubiera suscitado. Son los que aunque no
se atreven a defender la actuación de la Junta Directiva del Casino por
escrito, sí lo hacen en las tertulias entre iguales o en su fuero interno.
Lo que se discute es si han sido atropellados o no los derechos de una
persona. Y, o a mí se me escapa algo, o está claro que sí. No se entiende esta situación en la
España avanzada y democrática en que vivimos. Así queda el caso de la sillita por el
momento, a falta de desenlace...
Recibido
miércoles, 17 Sep 2008, 11:48
TOMÁS Y LAURA
Este escrito va dirigido al grupo de
ancianos de la Sociedad Cultural Casino de Monóvar. Esos ancianos están
como yo, hay algunos que llevan dodots, otros que llevan garrotes, otros
muleta, en fin, cada uno con su enfermedad. Estamos todos en el punto de
mira, por la edad avanzada y por las enfermedades. En fin, al Casino no va
casi nadie, unas pocas personas de edad avanzada,
los socios de toda la vida, por ello creen ser los dueños, queriendo
gobernarlo a su manera.
El Señor Presidente ha llegado a decirme en público, "o
te callas o te tiro a la calle" y a mi mujer que no podía hablar por que
era beneficiaria, que se callara también o la tiraba de igual modo.
Mientras todos a una, aplaudían diciendo a voces “TIRARLOS, TIRARLOS,
TIRARLOS”, como si estuvieran en un circo romano, y a mi hija, por leer
una carta en una Asamblea, siendo socia, pidiendo explicaciones de por qué
su padre no podía entrar con el carrito, la contestación del Presidente, fue que se diera de baja, aplaudiendo de nuevo ese
grupo de ancianos de edad avanzada. Bonita Democracia. Creí que el muro de
Berlín lo habían demolido, mi sorpresa es que ha caído en el Casino de
Monóvar, el muro con el que me encuentro a diario.
Debido a mi enfermedad, no puedo expresarme como
quisiera, mis músculos no me responden. También quiero decirles que si voy
por encima de la acera cumplo la ley, ya que como en el Casino cumplo los
castigos, por que de conflictivo no tengo nada. Tengo la boca más cerrada
que los mudos. Atentamente
Recibido
miércoles, 17 Sep 2008, 10:45
Mari Fe Sánchez
Y dale con los estatutos
Buenas a todos, me llamo Mari Fe Sánchez,
mi contestación va dirigida al socio del Casino, que contesta a la carta
de Tomás Cortés, el cual no se identifica. Es típico, tirar la piedra y
esconder la mano. Si esa es la ética de la Sociedad Cultural…
En fin, empecemos por el principio. Tanto que se protege usted en los
Estatutos del Casino, sabrá que no existe tal prohibición, a no ser que
ante este foro de comentarios sea usted tan amable de indicarnos que
artículo de los mismos impiden la entrada con vehículo a motor. Por
cierto, ¿se los ha leído alguna vez?, lo dudo, www.casinodemonovar.com, en
esta página los puede encontrar.
En cuanto a su comentario, por el cual invita a Tomás Cortés a la próxima
Asamblea para cambiarlos, me produce risa. Por si usted no lo sabe, los
estatutos no los aprueba ni la Directiva, ni una Asamblea. Ustedes, en
realidad realizan un borrador, el cual se envía a la GENERALITAT. Este
organismo aprueba o desaprueba dicho borrador. Por ello en mi comentario
anterior ya advertí que están dentro del territorio Español, y existe una
normativa por encima de los Estatutos. En cuanto a que los socios ven bien
los Estatutos, le puedo garantizar que más del 80% ni los ven.
Impresionante otro de sus comentarios, “LA ASOCIACIÓN DE MINUSVÁLIDOS
ESA”, me encanta su modo tan “educado” de dirigirse a un grupo de personas
con minusvalías. Si leen su comentario, seguro que vienen corriendo a
hacerse socios. Tanta amabilidad no se encuentra todos los días jeje.
Espero que goce usted de mucha salud, no se tenga que ver algún día
necesitado de “ESA” Asociación.
Eso sí, creo que usted ha dado en el clavo en este
asunto. El problema no es la sillita eléctrica, realmente no quieren a
este Señor en el Casino. Pues bien, den la cara y díganlo sin más. No se
cobijen en los Estatutos, ni en que pasea a su nieto en el carrito, ni que
los socios pagan su cuota, etc.
Artículo 5. Fines. La existencia de
esta Asociación tiene como fines: promover la recíproca estimación
entre sus asociados, proporcionarles un centro de reunión, de
instrucción, de recreo, y para sus fiestas sociales. Así como, la
promoción de actividades culturales, artísticas y deportivas. Estas
finalidades se conseguirán permaneciendo la Asociación siempre ajena a
toda actividad política o religiosa y cumpliendo lo prevenido por las
leyes del país.
Por recreo se entenderá, toda actividad que proporcione
solaz y diversión, como el trato de los asociados, y los juegos que entre
los permitidos por la ley, la Asociación adopte.
Menos mal que uno de los fines es promover la
reciproca estimación de los Señores Socios, que si no llega a ser así,
puff no quiero ni pensar.
En estas Fiestas de Monóvar, hay una mujer que dispone
de un vehículo similar al de este Señor, llevaba dos niños en el carrito
por la calle detrás de los Nanos conforme desfilaban y nadie se metió con
ella. ¿Por qué en el Casino existe esa postura?.
Por último, el comentario en el cual usted expone
arreglar las cosas hablando y no con el genio que este Señor de la sillita
tiene últimamente, de eso hay para hablar largo y tendido. A este hombre,
la primera vez que entró al Casino de Monóvar, con su vehículo de
minusvalía, sin ningún miramiento, se le echó a la calle sin más. Y eso se
lo puedo garantizar, puesto que lo tiré yo como Conserje del Casino de
Monóvar, tras una orden directa del Presidente del Casino, la cual me dio
a grito pelado en el bar, con varios Socios delante vitoreando la buena
decisión. Salí al jardín dónde se encontraba para comunicarle la orden
directa del entonces Presidente del Casino. Este hombre pidió
explicaciones de por qué no podía entrar, la Directiva le pidió un
certificado de minusvalía para poder así autorizarle la entrada con dicho
vehículo. Se entregó el certificado y aún así no se le autorizó a entrar.
¿Si a Usted le pasara lo que le comento, sacaría su genio? De todo esto
hace ya la friolera de un año.
En fin, lo mejor, el comentario del Vicepresidente del
Casino ante la televisión de Monóvar, “si un juez así lo decide,
acataremos la sentencia judicial.” Creo que sería lo mejor, una sentencia
judicial y todos tranquilos. Que decida alguien imparcial. Un saludo.
Recibido
martes, 16 Sep 2008, 22:03
Tomás Cortés
Más de sillitas
Ante todo, agradecer a Tomás Poveda y a su Sra.
el deseo de la bendición puesto que nunca está de más aunque algunos la
necesiten más que otros, yo seguramente la necesite por triplicado.
Por otro lado y volviendo a la cuestión voy a intentar
explicarme de forma más escueta y concisa del porque no estoy de acuerdo
con la postura de la directiva en el tema de la sillita.
Todos pensamos que en este pueblo nos conocemos todos,
¡¡mentira!! Se nos juzga con comentarios de terceros y se nos condena sin
pruebas sólidas. Simplemente por actuaciones individuales, personales o
profesionales, con comentarios producidos por los afectados o por los
aprovechados según el caso.
Host, vuelves a dar tu opinión particular sobre
una persona particular, (no es persona pública), en un foro al alcance de
todo el que quiera entrar, causándole con toda seguridad un gran
perjuicio, al menos moral, y eso es una actuación de desalmados y
posiblemente se esté incurriendo en un delito de vejación hacia esta
familia.
Te recuerdo que sólo es un socio del Casino que de una
forma u otra exige una solución a los derechos que pueda tener.
La directiva del Casino, con arreglo de silla o sin él,
debería preocuparse de salir en defensa de esta persona ante las críticas
que está recibiendo de una gran parte del pueblo, en este medio y en la
calle, porque se da la circunstancia de ser un SOCIO DEL CASINO a pesar de
los pesares para algunos, al que están vapuleando, y la directiva se
enroca dejando indefenso ante la opinión pública a este socio aunque no
exista acuerdo con la silla, puesto que esa directiva nos representa a
todos.
Y por mucho que digas, Host, vuelves a juzgar a un
particular menospreciándolo.
La burrica en el trigo al igual que la guardia
pretoriana, (creo que es lo mismo), es lo que vamos a tener por mucho
tiempo aunque a algunos no nos guste, mientras las directivas del Casino
no se atrevan a enfrentarse a ciertos prejuicios que invaden los salones
de tan noble institución. La directiva está para mandar, para cambiar las
normativas si lo creen necesario y para hacer y deshacer atendiendo en
casos particulares, como el de Tomás Poveda, y dar soluciones sin
plantarle a uno en las narices las dichosas normas o al conserje de turno.
A unos sí y a otros no.
El problema lo plantea en este momento Tomás Poveda, al
que se le prohíbe entrar con su silla eléctrica y disfrutar de su nieto
como cualquier abuelo hace, pero los tiempos cambian y hay que modernizar
las normativas.
Incluso al Casino le llegará la hora de cambiar, porque
la igualdad de derechos y oportunidades además de la dignidad de las
personas están bastante claritas en nuestra constitución, aunque existan
normas internas en nuestro Casino que no se ajustan a los tiempos que
vivimos, ni a las modas, ni a las nuevas tecnologías en cuestión de
minusvalías que esperemos no tengamos que usar nunca, ni aunque sea
empujando.
Somos tan listos y tan justos que no vemos tres en un
burro. No caemos en que en esa situación puede encontrarse cualquiera,
hasta el más pintado, pero el problema no es ese, el problema según tú, es
que es un ¿entupido?, ¿loco?, ¿antipático?, ¿problemático? Eso es ahora,
antes, aún con los comentarios que circulan por todo el pueblo sobre esta
persona, no tenía importancia su carácter o su forma de ser.
Tomás Poveda, aunque digan que tienes un carácter
amargo, y que das mucho que hacer, no te preocupes que ya somos dos.
Bueno Host, de escueto y conciso nada, se me ha
alargado el escrito, pero creo que es bueno comunicarse aunque sea por
Internet, eso sí… siempre y cuando la foto corresponda con la persona, que
algunos se llevan buenos chascos.
La directiva del Casino, bajo mi punto de vista y ante
este caso, independientemente de la resolución que se dicte, y por respeto
a todas las personas que necesitan de medios mecánicos para su movilidad y
bienestar, u otras causas, debe defender públicamente la dignidad de
sus socios ante opiniones maliciosas, siempre que el problema o conflicto
salga de la sociedad del Casino, y en este caso la dignidad de Tomás Poveda y su familia. De lo contrario, cualquier socio que pueda encontrase
en una situación similar se verá coaccionado a proponer el acceso y
disfrute de los jardines del Casino, con nieto o sin él, temiendo la que
le puede caer encima, y eso es intentar privarnos de los derechos que nos
amparan.
Bueno, y ya por ultimo, la nueva directiva imagino que
tendrá en sus archivos un escrito de la junta directiva anterior, con
fecha 13 de Noviembre de 2007, en el que se cita a este señor para que
comparezca ante el presidente con plazo de presentación a la citación para
que dé explicaciones ante El, por desobedecer las indicaciones que un
conserje del Casino le dio, prohibiéndole la entrada del carrito bajo
amenaza de la sanción correspondiente, según marca el reglamento si no se
presenta en el plazo señalado. Vamos, que ni el juez Garzón acojona tanto
oiga. Creo que este señor se merece ante todo una disculpa por esa misiva
que no tiene desperdicio. En primer lugar porque un conserje no es nadie
para llamarle la atención a un socio, siempre y cuando el comportamiento
dentro de la sociedad sea el propio de personas civilizadas. El sueldo del
personal del Casino depende de las cuotas de los socios y en ciertos temas
no son los más apropiados para dirigirse a los socios y aún más en este
caso, pero claro el mochuelo se lo arriman a los empleados porque al fin y
al cabo es un socio y nada más. Debería figurar en el reglamento que el
personal del Casino está, entre otras cosas, para atender al socio y
hacerle la estancia en el mismo lo mejor posible y no para hacer de
policía vigilando a los propios socios, que de eso ya se ocupan otros
¿verdad? Además ya somos mayores de edad. Que se preocupen del
mantenimiento, de vigilar la entrada y sus instalaciones y de dar servicio
a aquellos que les proporcionan un sueldo, y que no los utilicen de
recaderos cuando uno se salta la decisión de una directiva, y que dejen de
vigilarnos constantemente como si fuésemos críos. Y eso porque así lo
dicta seguramente la normativa: “Díselo tu que a mi me da risa”.
Recibido
martes, 16 Sep 2008, 13:51:54
Tomás Poveda
Gracias por la defensa
Dirigido a Tomás Cortés por salir en defensa de
los minusválidos dándole las gracias por desearnos a Laura y a Tomás un
larga vida para poder ir a todos los sitios por nosotros mismos y poder
tener autonomía propia. Que Dios te bendiga.
Recibido
lunes, 15 Sep 2008, 23:13:19
Sr. Host (REMOTE_HOST:
84.120.235.112)
Respuesta a Tomas Cortés
Me parece estupendo su escrito, además de muy
culto... pero no estoy de acuerdo con usted. Como socio del Casino debería
saber que hay unos estatutos, vetustos o no, pero hay que cumplirlos que
para eso están. Si no le parecen actualizados le propongo vernos en la
próxima asamblea para intentar cambiarlos, pero resulta que a lo mejor los
socios los ven bien, y no vetustos como dice usted, y no nos dejan
cambiarlos, entonces tendremos otra vez la "burrica en el trigo", así que
usted puede tener razón pero a los socios que pagan su cuota como usted,
no les apetece que este señor utilice la silla para pasear a su nieto por
los jardines del Casino, con el peligro que puede conllevar (ya sé que no
va a 120 Km/h) y por lo tanto el Casino está en su derecho de prohibirlo,
y si nos la Asociación de Minusválidos esa, que es la que también se
queja, que se hagan socios y que vengan y cambien los estatutos. Un
saludo.
Recibido
lunes, 15 Sep 2008, 23:29:48
Se me habían olvidado también unos pequeños
detalles...Te puedo asegurar que si el perjudicado fuera otro señor, con
otros modales, se podría llegar a un acuerdo sin necesidad de montar estos
"fregaos", pero es que este señor tiene un genio, te puedo decir que le
sabe mal incluso que lo mires, además de ir por la calle por encima de la
acera y tener enfrentamientos con la gente, y de esto tengo testigos, que
no me lo invento. Pero hay que saber hablar y entenderse... y
al parecer este señor no quiere ir por la vía buena... tiene que ir a
malas. Un saludo.
Recibido
lunes, 15 Sep 2008, 14:45:29
Pep (REMOTE_HOST:
79.154.221.23)
Yo me pregunto ¿qué quiere este hombre? Si como
él dice, puede todavía moverse por su cuenta, ¿qué pretende? Tengo
entendido que le dejaban entrar hasta que hubo quejas por parte de padres,
entonces la medida puede o no ser acertada, pero creo que está montado un
numerito. Apunto que yo no he tenido ningún problema con "la pelotita de
mi hijo ni con el tractor".
Creo que con un poco de seriedad y educación por parte
de todos, se puede superar este problema.
Recibido viernes, 12 Sep 2008, 09:30:10
Tomás Cortés
Francamente, el caso de la sillita motorizada del
casino es la punta de iceberg de la idiosincrasia que envuelve a Monóvar y
sus gentes, o por lo menos a un buen nutrido número de ellos.
Resulta chocante que para zanjar el tema como lo hace
el Sr. Remote Host 84.120.231.91, se despida en su escrito diciendo que
¡¡la gente problemática a su casa!! Esa es sin duda la forma más efectiva
de conducir una Sociedad, sea privada o pública, pero no es la más
adecuada en los tiempos que vivimos o al menos no debería ser así. El
caciquismo no se ha erradicado en este pueblo y el miedo es latente a la
verdadera opinión con libertad y sin esperar más consecuencias que las del
debate, el dialogo y el cambio de impresiones además de soluciones. A
Tomás el de la sillita, a pesar de los rumores típicos de nuestra raza de
criticar sin conocer, (solo lo conozco de vista), se le ha ridiculizado
ante todo el pueblo por el solo hecho de permitirse la libertad de
reclamar lo que él piensa que le corresponde, y la directiva del Casino se
ha limitado a enfrentarse ante este tema por los cauces legales, sin
pararse a pensar si algo no funciona bien para tener que ser noticia de
primera plana con un caso tan rocambolesco como éste. Se le reprocha
también en esta página, no estar condenado a depender de una silla de
ruedas durante las 24 horas del día. Parece que eso siente mal. O estás
jodido del todo o no tienes derecho a quejarte. Conozco a algunas personas
que renunciarían a gran parte de lo que les queda de vida por andar,
aunque sólo fuera un día al mes, o al año.
"La noble institución del Casino", como dijo antaño un
señor en esta página, hoy, y dadas las circunstancias, se debería
referir a la misma como “NOBLE Y ARCAICA INSTITUCIÓN CASINO DE MONÓVAR”.
Una directiva a la que se suponía renovadora, innovadora, joven y abierta
a los socios, se aferra a sus viejos estatutos como una lapa al casco de
un barco, haciéndose solidarios con aquellos que han dirigido esta
sociedad durante los últimos años y con los que arremetieron contra ellos
por sus actuaciones. Hoy, en los tiempos que estamos, ni siquiera la
Iglesia, que se supone la más conservadora de las instituciones, resulta
tan amarga como los vetustos estatutos del Casino, (salvando las
distancias), a los que se aferran todos los que lo dirigen. En el Casino
del 2008 no puedes entrar a la cafetería en pantalones cortos o piratas,
seguramente porque eso es de pobres; pero eso era antiguamente porque me
da en la nariz que ricos, lo que antiguamente se entendía por ricos, ya no
quedan. Nuestros hijos, ni siquiera los que todavía no alcanzan la edad
para hablar, no pueden jugar con la pelotita en los jardines o no pueden
pasearse en el tractor de "Congost", y por supuesto los impedidos a tiempo
parcial como es el caso, no pueden modernizarse y deben resignarse a la
dependencia de los familiares.
Ante problemas de esta índole o parecidos, la respuesta
más cómoda es “sino te interesa te borras”, pero esa es una respuesta
cobarde e irresponsable y la explicación es sencilla: No viven del Casino
sino que viven en él, por eso la respuesta como decía el Sr. Remote host
84.120.231.91 es la más cómoda. Los problemáticos a la calle, pero siento
decirle Sr. Host que eso no es tan fácil. Borrarse sería lo más sencillo
pero el Casino es de todos, mande quien mande. Ruego si alguien contesta a
esta opinión se abstenga de decir el estúpido comentario, “ve a las
asambleas y haces allí las propuestas”, cosa inútil puesto que ante
rumores de cambios siempre asiste la guardia pretoriana para abortar
cualquier idea que no sea la continuación de una sociedad antigua,
desfasada y triste.
Al Sr. Tomás y su Sra. Laura les deseo que puedan ir al
"poeta" o al "calpe", o a donde le dé la gana, con sus propios medios
durante el mayor tempo posible, sin tener que depender de una silla de
ruedas aunque sea motorizada. Un saludo.
Viernes, 29/agosto/2008
Luis Andrés
Imagen: Radi Kaiof paseando por las calles
de Haifa hace diez días, con su artilugio mecánico.
Cuarenta mil años antes del comienzo de
nuestra era, de la que han trascurrido ya 2008 años contados, los
arqueólogos tienen constancias de que los hombres de Cro-Magnon y
Neardental habitaban la tierra; seguramente desde mucho antes. La
humanidad evoluciona desde entonces con avances y retrocesos. El hombre
Neardental desapareció pero algunos aún no se han enterado.
Periódicamente se producen nuevos avances que
mejoran nuestra vida, alargándola en el tiempo y aumentando nuestro
bienestar. El dispositivo ReWac, un invento de un ingeniero israelí
llamado
Amit Goffer, me ha llamado la atención porque es posible que cambie
para siempre la forma en que viven los parapléjicos. Radi Kaiof quedó
inválido hace veinte años a consecuencia de una herida en la guerra del
Líbano; una bala quedó incrustada en su columna vertebral pero ha podido
volver a erguirse gracias a este nuevo mecanismo, aun en fase
experimental.
La empresa Argo Medical Technologies lleva
nueve años perfeccionando la máquina, que permite andar con muletas y
subir escaleras a personas paralizadas por debajo de la cintura. Una
batería recargable en la mochila, consigue mover las articulaciones
mecánicas colocadas en las piernas, que pueden controlarse desde una
muñequera. Se espera que el motor salga a la venta en el 2010. El sistema
permitirá a estas personas recobrar la autonomía y la dignidad.
El ex-paracaidista
israelí camina orgulloso por la calle con un tenue zumbido mecánico,
provocando la sorpresa de sus vecinos. Puede hablar con ellos cara a cara,
no desde abajo. Pero si Radi Kaiof viene a Monóvar y un socio le
lleva a visitar el Casino, deberá dejar su artilugio en la puerta, puesto
que es mecánico, y dejarse empujar por su amigo para ver los jardines. Ya
digo; la humanidad evoluciona, pero no todos se han enterado.
Carta
8
-
Recibido lunes, 18 de agosto de 2008,
14:25:34
Tomás
y Laura
Mire, sobre lo que ha comentado
de mí, de conflictivo, nada. Creo ser una persona de la cual nadie puede
tener queja. Me considero una persona legal, y como tal, respeto las
leyes, cosa que usted no hace. Y de sujeto nada, eso lo será usted. Sobre
la mención del carro que hay en el Casino, para usted y su familia. Yo
tengo uno adaptado para mis posibilidades. Sobre los comentarios de si voy
a ca el poeta, pues no faltaría más, no soy un vegetal, aún puedo valerme
por mí mismo.
Me despido agradeciéndote tus comentarios, que el Señor
te guarde, a ti y a tu familia, y recuerda que, si algún día te hiciera
falta, gozas de más ventajas que yo, ya que dispondrías de una silla de
tracción manual en la Sociedad Cultural Casino de Monóvar, atentamente.
Carta
7
-
Recibido domingo, 17 Aug 2008, 13:18:20
Chiqui
Seguimos con la sillita
No se porque nos extraña la actitud de bastantes los socios del Casino de
Monóvar, ya sabemos que muchos de ellos se creen súper exquisitos y no les
iba a gustar ver a este señor rulando por los impresionantes jardines de
la sociedad, (bueno, no impresionan tanto), y que les molestaría
soberanamente. Si la gente no recuerda, hago retentiva de los tiempos de
antaño cuando sólo podía pertenecer al Casino la gente “bien” del pueblo,
pues se ve que aun queda mucha de esa gente como socia, porque sino no me
explico como puede alguien estar en desacuerdo con el uso de un medio para
minusválido, sinceramente no creo que el señor Tomás lo haga por
“tontería” como he escuchado decir a algún socio, de ser así, supongo que
hubiese optado por un porche descapotable, para pasearse por el ilustre
pueblo de Azorín y no por una sillita eléctrica, así que ¡un poco de
conocimiento! Que esto no sólo servirá para él, supongo que algunos de
nosotros también podemos necesitarlo un día, no sólo por una minusvalía
sino por cualquier escayola que podamos llevar. Y uniéndome a lo que otros
han opinado en este espacio, sinceramente me molestan más los críos mal
educados y sus balones, cochecitos y tonterías varias.
Carta
6
-
Jueves,
14 Agosto 2008, 05:22:19
Ya esta bien
(REMOTE_HOST:
84.120.231.91)
El caso es que parece que en Monóvar y en el Casino
estamos dando imagen de poco solidarios... pero lo que hay que ver es que
somos de Monóvar... ¡y quién no conoce a este elemento! Seamos serios. Lo
que no puede hacer es aparcar en el Casino e irse a tomarse un café "a ca
el poeta", andando... ¡qué minusvalía es esa!, además tengo entendido que
le ponen una manual a disposición suya para moverse por el Casino. Si no
acata las normas, ¡una reunión y fuera del Casino! La gente problemática a
su casa.
Carta
5 -
Jueves, 14 de agosto de 2008, 0:52
Mari Fe Sánchez
“Hago más caso de mi conciencia,
que de los juicios que las personas puedan hacer sobre mí.” Me llamo Mari
Fe Sánchez, fui socia y Conserje del Casino de Monóvar. Me gustaría dar mi
opinión ante este desagradable caso que ocupa a toda la provincia en estos
momentos, debido a su difusión en los medios de comunicación.
Miren, según normativa vigente, la minusvalía mínima
para la conducción de este tipo de vehículos es de un 33%, este señor
dispone de un 81%. Circular con su vehículo está dentro de la Normativa,
es más, la Generalitat Valenciana subvenciona este tipo de transporte a
las personas que lo solicitan, para ayudarles en su capacidad para no
depender de los demás.
En cuanto al acceso al Casino de Monóvar con su
vehículo, según declaraciones realizadas por Don Manolo Vidal,
Vicepresidente de la entidad, “los Estatutos del Casino prohíben la
entrada de cualquier vehículo a motor”. Bien, eso no es cierto:
Artículo 24.
No se permitirá la entrada a los locales y jardines de la Asociación a
quien no pertenezca a la misma. No obstante, los socios podrán llevar
consigo a uno o más forasteros, excepto en fiestas sociales.
Asimismo, tendrán libre entrada los hijos menores de
catorce años y hermanos/as de la misma edad, de los señores Socios de
Número.
Sin perjuicio de lo anterior, cada Socio de Número
podrá disponer de un Carné de Beneficiario.
Ésta es la única prohibición que aparece en
los estatutos del Casino en cuanto a la entrada al recinto.
Quisiera hacer un llamamiento a las dos partes, creo
que son ya personas adultas como para estar en estas condiciones. Reúnanse
con sus representantes legales y soluciónenlo. No hagan lo que quieran por
ser una entidad privada. Les recuerdo que estamos dentro del territorio
Español, existe una normativa por encima de los Estatutos del Casino. Mis
mejores deseos de entendimiento para las dos partes. Un saludo.
Carta
4
-
Miércoles, 13 de agosto de 2008, 21:25
Tomás Poveda y Laura Pastor
Tengo muchas ganas de vivir y trato de superarlo todos
los días al máximo. Preocupado, sales a la calle, ves a las personas actuar
y te preguntas: ¿Señor, qué es lo que está pasando? Y el Señor dice; "Todo
es vanidad de vanidades".
El Señor Presidente de ésta Sociedad,
ha ido más allá con sus declaraciones ante los medios de comunicación:
“No hay ni un solo socio que lo apoye”. Estas declaraciones las veo y
las vivo a diario. Miren, si un pastor le dice a su rebaño por dónde tiene
que pastar, el rebaño obedece y acaba haciendo lo que su pastor les dice.
Esto mismo ocurre con el Señor Presidente, ha buscado un rebaño, que entre
en su redil, curiosamente saltándose la ley de la Sociedad Cultural, y aún
mas importante, saltándose la normativa Española sin ningún miramiento. Y
por eso le digo, tanto al pastor como a su rebaño, señores, les falta
humanidad.
Por otro lado, hacer mención del comentario, increíble
en el año 2000 y pico en que estamos ya, de un Socio: “Si Tomás entra la
sillita, yo entro mi moto”. Sin comentarios.
Carta
3 -
Martes,
12 de agosto de 2008, 19:11
Una monovera
(franmarna@wanadoo.es)
Una reflexión sobre el caso de Tomás Poveda y el Casino
de Monóvar.
Ante el conflicto que se ha creado con la utilización
del carrito eléctrico de minusválido que utiliza Tomás Poveda para
desplazarse por los jardines del Casino de Monóvar quisiera hacer una
aportación sobre lo que sigue;
Que siendo un vehículo de poca potencia, llevado con
cuidado no puede hacer ningún daño.
Que cada vez hay más personas de edad avanzada en
Monóvar y supongo que también en los socios del Casino, por lo que pienso
que las normas que rigen la utilización de las instalaciones (si es que
dicen algo sobre este caso) tendrían que revisarse, para que dichas
instalaciones estén al servicio de las personas y no al contrario.
Creo que esta reivindicación que está llevando Tomás
Poveda y su esposa, aunque dolorosa por el desprecio y la humillación de
que están siendo objeto, y, que demuestra una falta de humanidad hacia el
sufrimiento que les causa esta situación, lleva a abrir camino para ellos
y otras personas que en el futuro lo necesiten.
Parece ser que esta prohibición parte desde la
directiva del Casino, no sé si el resto de los socios piensan lo mismo,
espero que no, pues en ese caso diría muy poco a favor de esta Sociedad.
Por lo que desde estas líneas quiero que sepan Laura y Tomás, que tienen
mi apoyo.
Carta
2
-
Martes,
12 Agosto 2008, 13:13:52
Tomás Poveda
(REMOTE_HOST:
84.120.237.176)
A esos ancianos que chillan a dúo y aplauden, diciendo que nos tiren
como socios del Casino de Monóvar, les digo que la causa tan discriminada
que están haciendo conmigo, por ser minusválido, la voy a defender, para
que sirva para ellos, para sus hijos y nietos y para el público en
general. También, esta cuadrilla de edad avanzada, actúan como los mañacos,
diciendo: "cuando venga Tomás, no le hablemos y si se sienta al lado de
alguien, nos levantamos para que se vea despreciado".
Espero que lo que a mí me está pasando, no lo pase
ninguno de ellos. Me gustaría decírselo cara a cara pero como no me dejan
hablar, lo tengo que decir por escrito.
Carta
1 - Domingo, 10 Agosto 2008, 22:46:55
Saratoga
Hubo un tiempo, quizás ahora nos parezca lejano, en el
que a la gente mayor se la respetaba, eran unos sabios y podíamos aprender
mucho de ellos, hoy se les esconde, molestan, todo lo que no sea juventud
y belleza está de más; a lo mejor este buen hombre no pega con los
jardines, las ruedas no hacen juego con las rosas, queda mal verlo
circular por ahí, es muy peligroso para los niños..., que dejen a los
pequeños escupir a los transeúntes por los muros del Casino, eso está
mucho mejor. Como hay que seguir a pies juntillas las "ordenanzas", que no
dejen pasar a los bomberos, ni a las ambulancias si un día se requiriesen,
Dios no quiera, ya que llevan vehículos de motor. Si yo fuera socio del
Casino propondría no dejar pasar a los zafios, a los insensibles, a los
ignorantes.
Sábado,
9/agosto/2008
Luis Andrés
Imagen: Tomás Poveda en
su carrito, en la entrada del Casino
Jamás aceptaría pertenecer a un club que me admitiera como socio.
(Groucho Marx).
Tomás Poveda, de 72 años, con movilidad reducida a causa del Parkinson,
lleva meses luchando por la eliminación de las barreras arquitectónicas
que le impiden desplazarse con su carrito eléctrico por Monóvar, un pueblo
de 13.000 habitantes en la provincia de Alicante. En esa
lucha se ha enfrentado entre otros con el Ayuntamiento, El Centro
Deportivo, el Casino y la incomprensión de la mayoría de los ciudadanos.
En Monòver es muy difícil circular en silla de ruedas por la mayoría de
las calles, con aceras demasiado estrechas y sin rampas en ningún cruce.
Para los minusválidos es imposible acceder al Edificio Consistorial aunque
sí pueden hacerlo a la Plaza de Toros. Con uno de los edificios en donde
se han tomado medidas para facilitar la entrada de carritos, y tienen un
ascensor para subir a la segunda planta, el Casino de Monóvar, es donde ha
saltado el enfrentamiento más sonado. El Casino de Monóvar además de un
magnífico edificio con muchos salones, tiene como principal patrimonio sus
jardines en el centro del pueblo, muy importantes para sus socios pues no
abundan en el casco urbano de este pueblo plazas, parques, jardines,
flores, árboles ni vegetación.
Algunos socios, de los pocos que hacen uso de las instalaciones
regularmente, caminan por los jardines, otros van al bar y a los salones
por el billar, las cartas o de tertulia, y madres con niños pequeños los
llevan a jugar. Este señor es socio de la entidad y se paseaba por ella
con su silla eléctrica. A algunos socios esto les ha molestado, "puede
causar un accidente", dicen, "monta a su nieto en la silla y le da vueltas
por la terraza", y la Junta Directiva le ha prohibido entrar con esta
silla, e incluso le ha preparado para sustituir su vehículo una silla sin
motor, pero con cagadero; dicen ampararse en una normativa interna que prohíbe la entrada
al Casino de vehículos motorizados.
Como la legislación admite la utilización de las sillas eléctricas, que
incluso en ocasiones subvenciona el Estado para permitir la autonomía de
estas personas y que no dependan de otra, y existen numerosas leyes que en
teoría intentan paliar la situación de los minusválidos, cualquiera de
fuera del pueblo pensaría que esta medida no sería aprobada por la
mayoría, pero no es así. A muchos he consultado su opinión, socios o no, y
casi nadie da la razón al minusválido, «que es un jodón». Más extraño aún
en esta sociedad en la que los habituales son casi todos de avanzada edad
y en cualquier momento pueden necesitar, también ellos, sillas con motor.
Puede ser debido al carácter de este señor o a que se pasee en su carrito
con un sombrero vaquero, cualquiera sabe, pero ya conocen todos los
vecinos de Monóvar que están obligados a utilizar una silla eléctrica, que
son bastantes, que no pueden entrar con ella al Casino, quizás sí con
palanquín portado por cuatro negros cachas.
La Asociación de Minusválidos Físicos Intercomarcal (Amfi), sí da
la razón a Tomás Poveda y ha abierto
un expediente informativo a la Sociedad Cultural Casino de
Monóvar por impedir el acceso con silla eléctrica a un enfermo de
Parkinson con una minusvalía del 81%.
Vivimos en una sociedad en la que no nos preocupamos de si nuestros hijos
incordian, y aunque a todos nos molestan los maleducados críos de los
demás nos aguantamos; pero no tenemos paciencia con la enfermedad, y
cuando nuestros ancianos ya no son autónomos los escondemos en residencias
o los enclaustramos y no los sacamos de casa. Es difícil que en un
conflicto alguien tenga toda la razón, no obstante, la actitud de este
señor contribuirá con seguridad a mejorar la situación de otras personas
en sus mismas circunstancias.
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