|
La crisis arruina a los jubilados británicos que se instalaron en España
|
Publicado el Domingo, 8/junio/2008 20:47:00 |
|
|
|
 |
|
|
La quiebra de un sueño británico. La inflación, el descenso de la
libra y el colapso del mercado inmobiliario amenazan a más de un
millón de ingleses que decidieron vivir una parte del año en
España...
Influidos por novelas y series de televisión, los
británicos piensan que la vida en la costa española es
«encantadora, agradable y totalmente corrupta», con urbanizaciones
donde viven un retiro paradisíaco aburridos gerentes de banco,
contables o magnates del cine, médicos, abogados o 'hippies'
reconvertidos que aún tienen que trabajar, sirviendo a los
rentistas, para ganarse la vida. Es una imagen surgida en los años
90 que se había mantenido hasta hoy generando "el sueño de vivir
en España".
Los turistas estacionales que se habían beneficiado de
la expansión de paquetes de vacaciones baratas en los años setenta
y ochenta, aspiraban ahora a fijar allí su residencia en España,
con Alicante y Málaga como destinos predilectos. Funcionarios,
bomberos, jubilados con una sola pensión, querían ahora vivir bajo
el sol y la tranquilidad, entre simpáticos españoles. Y, además,
la gran inflación de la vivienda en Reino Unido y la fortaleza de
la libra con respecto al euro les permitía pagárselo. Hubo otros
factores añadidos: los vuelos de bajo coste, el tratamiento
benigno por el fisco británico de la segunda residencia en el
extranjero; como si se tratase de un plan de pensiones, y la
popularización en programas de la televisión británica de la
posibilidad de hacerse millonario con el negocio relativamente
simple de comprar para alquilar.
En octubre de 2005, la Oficina Española de Turismo en
Londres analizaba el impacto que esa expansión y el alquiler 'alegal'
de viviendas entre británicos estaba teniendo en el sector
turístico. En 2005 se vendieron dos millones de paquetes
turísticos menos que en 2001, aunque el número de turistas era
superior. Y, según la estimación del estudio realizado por Ignacio
Vasallo y Carmen Hernández, los británicos eran propietarios de
medio millón de viviendas en España y estaban adquiriendo
anualmente unas cincuenta mil. Según el Foreign Office, más
de un millón de británicos viven en España durante buena parte del
año o de modo permanente. El fenómeno era tan visible en la
expansión de la construcción en las costas como en la promoción
inmobiliaria en Inglaterra. Las casetas de los promotores
recorrían ferias locales en todo el país, o llenaban cada año el
gran recinto de Olympia, en Londres. Una inmobiliaria española,
Llanera, patrocinó la camiseta de un club de fútbol de la Premier,
el Charlton. Y los promotores de una urbanización compraron ocho
páginas de publicidad en un periódico español para alardear, con
fotos de una o dos famosas de la televisión y un texto plagado de
aberrantes faltas de ortografía, de la apertura de una oficina en
Oxford Street.
Pero, en los últimos meses de 2007, el sueño de "El
dorado" comenzó a quebrarse. Los periódicos británicos
contaron la triste peripecia de los Prior, un matrimonio de
jubilados ingleses que vio cómo la vivienda que habían comprado
por medio millón de euros, en Vera (Almería), era demolida por
infringir la Ley de Costas, cuando la ex ministra Cristina Narbona
impulsó el tardío cumplimiento de una legislación que promotores y
ayuntamientos habían burlado. La corrupción de las autoridades
españolas causaba la ruina de los foráneos.
Un movimiento, 'Abusos Urbanísticos No', agrupó en
Alicante a españoles y extranjeros contra los percibidos abusos de
la chocante Ley Urbanística Valenciana. En Mojácar, se formó un
partido político, Ciudadanos Europeos, para influir en la marcha
del municipio. Desde entonces no hay semana en la que los
periódicos británicos no se hagan eco de la quiebra del sueño
de sol y costa; y la demolición de viviendas construidas en
suelo no urbanizable es el menor de los problemas.
En el último año, la libra ha caído un 16% con
respecto al euro y ha creado dificultades a pensionistas
británicos que tienen que pagar una vida más cara por la inflación
de los alimentos y servicios básicos y a veces una hipoteca
española en euros. Y los vuelos que permitían el ir y venir de
Reino Unido a España son ahora más caros. Bancos británicos
que ofrecían hace unos meses préstamos hipotecarios del cien por
cien del precio de la vivienda han subido los tipos de interés
y se encuentran con clientes que no pueden pagar. Despachos de
abogados británicos desarrollan ahora ramas para ejecutar
embargos por bancos españoles a británicos que han regresado al
Reino Unido ante las apreturas. Y quienes intentan vender lo
que compraron con el menor daño posible se encuentran con un
mercado colapsado. Las agencias inmobiliarias que llenaban
aviones con británicos dispuestos a comprar una vivienda tras ver
unas cuantas fotos en una feria de casas ideales, de casas al sol,
de casas en la costa, están en quiebra o cerrando oficinas,
mientras los precios caen en picado.
Una indicación de que el problema es serio para muchos
británicos es que el diario 'The Sun', el más vendido del país, ha
dedicado hace unos días dos páginas y un editorial para hablar de
"El sufrimiento en España" y contar las peripecias de británicos
que, por ejemplo, han regresado y viven ahora en un colchón, en
el cuarto de sus nietos, atrapados entre el miedo a que su casa
española sea embargada en cualquier momento y la certeza de
que, si logran venderla muy descontada, no podrán pagar una
vivienda en el inflado, aunque también colapsado, mercado inglés.
(Con recortes de Colpisa Londres).
Añade un comentario,
imagen, información, opinión...
<(©¿©)>o escribe a cartas@monover.com<(©¿©)> |