El gobierno de Cataluña pacta con
Zapatero equiparar valenciano y catalán
La Generalitat de Catalunya hace suya la
traducción valenciana de la Constitución europea y el Presidente entregará un
solo texto en nombre de Catalunya y Valencia
El Govern
de Catalunya
pactó con el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero una fórmula para
equiparar el catalán y el valenciano en la UE a espaldas de la Generalitat
valenciana. El Ejecutivo que preside Pasqual Maragall decidió hace
unos días en secreto adoptar como suya la traducción valenciana de la
Constitución europea, lo que ayer permitió a Zapatero acudir a la cumbre
de Roma con una sola versión de la lengua que se habla en las comunidades de
Catalunya, Valencia y Baleares.
El presidente del Gobierno anunció que entregará personalmente a la
secretaría general del Consejo de Europa tres documentos con las versiones
del texto constitucional en las lenguas cooficiales del Estado: uno en
euskera, otro en gallego y otro avalado por la Generalitat de
valencia y la de Catalunya y validado por las autoridades lingüísticas de
ambas comunidades. Para preservar la unidad lingüística, la Generalitat
catalana ha trabajado con gran discreción en los últimos meses.
Tras la negativa del Gobierno valenciano a presentar un texto común,
el Ejecutivo de Maragall propuso adoptar como suya la versión
valenciana de Constitución europea bajo la denominación valenciano/catalán.
El Ejecutivo del popular Francisco Camps rechazó también esta solución, por
lo que el Gobierno catalán buscó la complicidad del de Zapatero. Envió a
Asuntos Exteriores un texto calcado al entregado por la Comunidad Valenciana
y alertó a los responsables del ministerio del "ridículo" que supondría
presentar a la UE dos documentos idénticos. Ante esta situación, el
ministerio de Miguel Angel Moratinos —quien ya había reconocido la unidad
lingüística del catalán y el valenciano— optó por acudir a Roma con un
solo documento que, en la práctica, está avalado por ambos gobiernos
autónomos.
La operación tomó por sorpresa al Ejecutivo de Valencia. Fuentes del
Govern admitieron ayer que Bargalló recibió una indignada llamada del equipo
de Camps, cuyos colaboradores insistieron en que la Comunidad Valenciana
presentará su propia versión. En cambio, en el Gobierno catalán, la decisión
de Zapatero fue acogida con júbilo.
El secretario de política lingüística, Antoni Mir, calificó de "positiva,
didáctica y ejemplar" la actitud del Goven. Para Mir, "es muy importante" que
la UE tenga una sola versión y argumentó que "algunas formas propias del
valenciano coinciden con formas del catalán que se habla en Lleida, Tarragona
y Baleares".
A su juicio, "pensar que la única vesión aceptable es la que se elabora en
Catalunya proporciona argumentos para que se haga lo mismo en el otro lado".
"Si están dentro de la normativa, los textos son de toda la lengua", remachó.
En declaraciones a este diario, Mir expresó su "orgullo" por pertenecer al
Gobierno que ha realizado un gesto que "macará un punto y aparte" para el
reconocimiento del catalán, lo que redundaría en que Catalunya no se vería
afectada por restricciones normativas como las del etiquetado.
La decisión del Govern de Maragall de
asumir como propia la traducción valenciana de la Constitución europea
sorprendió al Gobierno valenciano, cuyo portavoz, Esteban González Pons,
reaccionó tachando el gesto de "pillería". El portavoz acusó a la
Generalitat de Catalunya de buscar "la imposición" y, cuando ésta no es
posible, "intentar la trampa".