|
¿Quién da más?
INFORMACION, 24 de septiembre -
RAFAJOVER
El
poder gobernar el Ayuntamiento de Monóvar se ha convertido en una
mercadería entre los tres grupos políticos de la ciudad, PP, PSOE y
GIMV. La no existencia de una mayoría estable, la falta de capacidad
para negociar y consensuar los temas que interesan a los monoveros-as,
el afán por mandar y gobernar, la incapacidad de unos y otros por
llegar a acuerdos, y el todo vale, ha dado lugar a una situación
rocambolesca. Los dos partidos con más ediles están a expensas del
grupo minoritario. En Monóvar esto ya no extraña a nadie. Y si no,
alcemos la mirada a las dos anteriores elecciones municipales: en 1995
el Bloc de José Ginés (con 8 ediles) mayoría relativa y 4 años en la
oposición; en 1999, el PSOE (con 8 ediles) mayoría relativa y 4 años en
la oposición; y ahora el PP (con 8 ediles) consigue la Alcaldía,
seguida de una moción de censura y a la oposición. Y a partir de ahora
el PP con posibilidades de volver a ocupar la Alcaldía, siempre y
cuando el GIMV de Orgilés consiga algo, se empeña por volver al poder.
El PP está en su derecho de exigir lo que las urnas le otorgaron, es
decir la mayoría relativa (8 frente a 9), pero desde la última
convocatoria electoral han pasado muchas cosas. Un alcalde popular,
Salvador Poveda, al que no le dieron la oportunidad ni los 100 días de
gracia, para demostrar su talante como primera autoridad local porque
los que ahora quiere como socios se lo impidieron a los 52 días,
aliándose con los socialistas.Tras un año de la moción de censura, las
divergencias entre PSOE-GIMV dieron lugar a que el pasado mes de julio
los independientes abandonaran el gobierno municipal y se pasaran a la
oposición, sin un presupuesto municipal para el 2004, sin perspectivas
de futuro con un gobierno en minoría y con una situación de
paralización total en los temas más importantes que tiene el
Ayuntamiento pendientes. Es difícil asegurar o deslumbrar que no va a
pasar nada.
El GIMV y el PP ya han sido socios de gobierno
en las dos anteriores legislaturas. De ambas salieron «echando pestes»
los unos de los otros. Es decir «escaldados». La única novedad es que
ahora no está Esquerra Unida por medio, ahora en un «bis a bis», un
«cara a cara». La solución para sacar adelante Monóvar es difícil. Hay
desconfianza. Se necesita la dimisión de un edil independiente. Los
proyectos de futuro no existen. La Generalitat está endeudada, todavía
tiene pendiente de pago al Ayuntamiento de Monóvar de parte de las
subvenciones por las rehabilitaciones del Teatro Principal y de la
Plaza de Toros.
La solución, ¡como no! pasa por los temas
urbanísticos. Aprobación del nuevo PGOU. Aprobación y visto bueno de la
Conselleria de Territorio y Vivienda de los PAIs proyectados en el
término municipal y una buena dosis de saber estar, de ser político
para todos y no para unos pocos y de buscar y rebuscar formas, fórmulas
y métodos que hagan posible que Monóvar no sea de 17; Monóvar es de sus
más de 12.200 habitantes.
|
|