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Cómo se
acelera el fin de los glaciares
La destrucción de las
barreras de hielo que los contienen es el elemento clave para su
desaparición
Por Sebastián A. Ríos,
La Nación
En
el verano de 2002, una pared de 700 kilómetros cuadrados de hielo que
se levantaba sobre la costa este de la Península Antártica -la barrera
de Larsen B- fue noticia cuando su colapso arrojó a las aguas del mar
de Wedell más 500.000 millones de toneladas de hielo en tan sólo tres
meses. Como el evento había sido previsto por los científicos, lo que
atrajo la atención de los medios sólo fueron sus imágenes.
Por aquel entonces se creía que este fenómeno, resultado directo del
calentamiento global, no revestía mayor impacto en los glaciares
adyacentes.
Ahora, expertos en glaciares argentinos y norteamericanos han
demostrado que las barreras de hielo son imprescindibles para
la estabilidad de los glaciares que detienen en su camino al
mar. En ausencia de la barrera de Larsen B, los cinco glaciares
adyacentes perdieron hasta 38 metros de altura en los seis meses
posteriores a su colapso.
"Hemos podido determinar que las barreras de hielo cumplen un papel
definitorio en la contención y la dinámica de los glaciares que los
alimentan", dijo a LA NACION el ingeniero Pedro Skvarca,
del Instituto Antártico Argentino, coautor del estudio publicado en la
revista especializada Geophysical Research Letters.
"Esta es la primera vez que el hombre puede observar lo que sucede
cuando quitamos las barreras de hielo -agregó- y constituye
además un experimento de lo que podría suceder con las masas de hielo
que se encuentran más al Sur."
Aunque el ingreso en el océano antártico de las masas glaciares hasta
ahora contenidas por la barrera de Larsen B no ha tenido un impacto
significativo sobre el nivel de los océanos, en el futuro la probable
destrucción de barreras de hielo de mayor tamaño (algunas poseen una
superficie superior a los 400.000 kilómetros) no pasará inadvertida.
Según Skvarca, "si se derritiera el hielo de la Península Antártica
el nivel de los océanos aumentaría algunos decímetros, pero si lo que
se funde son los glaciares de la región occidental de la Antártida el
aumento sería de seis metros".
"El derretimiento de barreras de hielo más grandes de la Antártida
podría tener un efecto real en el aumento del nivel de los océanos",
confirmó Ted Scambos, investigador de la
Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos, y coautor del
estudio, del que también participaron expertos de la NASA.
Camino al mar
En la Antártida, explicó Skvarca, "los glaciares que fluyen hacia
la costa forman barreras de hielo, plataformas de gran espesor que
flotan sobre el mar. Juntos, el glaciar y la barrera de hielo forman un
sistema estable que puede perder su estabilidad ante temperaturas más
cálidas".
El insidioso proceso que destruye estas moles de hielo comienza cuando
los veranos excesivamente cálidos funden la nieve y el agua resultante
penetra a través de las grietas del glaciar y se abre paso hasta la
base de la barrera de hielo que lo contiene. Entonces sólo es cuestión
de tiempo para que las fisuras hagan jirones de la pared de hielo.
Y cuando eso pasa, ahora sin ningún muro que lo contenga, el glaciar
comienza a resbalarse hacia las aguas. "Hemos observado que después
del colapso de Larsen B la velocidad a la que fluían los glaciares que
la alimentaban aumenta hasta seis veces", señaló Skvarca. Eso fue
lo que redujo la altura del glaciar que comenzó a precipitarse hacia el
mar de Wedell.
"Todo el hielo del glaciar que se pierde contribuye a aumentar el
nivel de los océanos", agregó.
Como esto no ocurría con las barreras de hielo (que mientras son una
extensión del glaciar flotan sobre el mar y ocupan un volumen similar
al que posteriormente ocuparán sus fragmentos), durante años se pensó
que el impacto de su desintegración era mucho menos importante que lo
que revelan ahora los glaciólogos.
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