Ya hubo un intento de protestas violentas en la primavera
pasada, pero, al final, el asunto se quedó en suspenso. El
verano calentó los ánimos y las vacaciones dieron tiempo para
pensar. Los graves incidentes que están protagonizando los
trabajadores de los astilleros parecen haber influido en el
nivel de virulencia de los tumultos registrados en Elche.
Finalmente el jueves 16 fue la fecha elegida, supuestamente, por
un grupo de empresarios del sector del calzado del polígono de
Carrús para iniciar una tanda de protestas duras y contundentes.
La primera, aparentemente, se les fue de las manos y terminó con
dos naves quemadas.
De momento hay una tensa calma, a la espera del próximo
jueves, día señalado como una nueva jornada de lucha. Los
organizadores, el grupo de empresarios, llevan cierto tiempo
recogiendo fondos para poder costear las protestas. Fuentes
cercanas al grupo aseguraron que «ya se han recaudado más de
30.000 euros». En principio, este dinero se destinaría a comprar
materiales para confeccionar pancartas, comprar camisetas con
logos alusivos a la protesta y otros efectos necesarios.
Pero, todo apunta a que los fondos tienen otro destino. Su
empleo serviría supuestamente para extender la protesta a
otras localidades de la provincia donde la industria del calzado
impera, como son Elda, Monóvar, Petrel y Villena.
Presuntamente ya hay gente que se dedica a coordinar y a servir
de enlace entre las distintas ciudades. La intención es montar
una intensa jornada de lucha, de forma simultánea.
Identificaciones
De momento, el Cuerpo Nacional de Policía sigue con la
investigación pero no ha llevado a cabo ninguna detención más.
En la tarde de ayer, efectivos de la Policía Local montaron un
dispositivo en el polígono de Carrús con la intención de llevar
a cabo diversas identificaciones de sospechosos.
La vigilancia intensiva, que se reforzó el pasado lunes con la
presencia de una veintena de efectivos antidisturbios de
Alicante y Valencia, seguirá en los próximos días. La presencia
de la Unidad de Intervención, será permanente en estos días,
luego se tornará aleatoria, en función de las informaciones que
recabe la Policía.
Aunque la comunidad china sigue todavía algo preocupada por los
acontecimientos del pasado jueves, la normalidad laboral en sus
almacenes era prácticamente total ayer. De hecho, por la tarde,
a pesar del dispositivo policial que se montó nuevamente, casi
todos los comercios asiáticos permanecieron abiertos hasta las
nueve.
Esta mañana, según informó ayer el asesor de los empresarios
chinos, Alfredo Sánchez, una representación de la comunidad
asiática entregará una carta al alcalde, Diego Maciá, en la que
se le pide que depure responsabilidades por lo sucedido y se
resarza al inquilino de las naves quemadas.
En un comunicado hecho público, la ejecutiva comarcal del PSPV
lamentaba ayer los desórdenes público ocurrido en Carrús.
Condenaba los hechos e insistía en que «de ninguna manera se
puede justificar este tipo de actuaciones», a la vez que
calificaba a los protagonistas de los disturbios de
«energúmenos».
Por su parte, la organización SOS Racisme de la Comunidad
Valenciana, además de condenar los hechos, insistía ayer en que
confía en que «a partir de ahora no se convierta a la comunidad
china en el objetivo indiscriminado de la xenofobia». Añadía:
«No queremos volver a revivir antiguas imágenes como en El
Ejido. Por eso instamos a los poderes públicos a que tomen
medidas».
CC OO pide inspecciones
Al secretario comarcal del Baix Vinalopó y Vega Baja de
CC OO, Pascual Pascual, se le desató ayer la lengua por que «con
todo lo que está pasando, y como siempre ocurre, se está
hablando muy poco de los derechos de los trabajadores». Según el
sindicalista, «este colectivo se siente, una vez más, como una
pelota de ping-pong». Pascual, que lleva ya almacenado en su
memoria varias décadas de la historia del sector calzado en
Elche, refrescó ayer sus recuerdos para demostrar que los
empresarios chinos no han inventado nada con su forma de
trabajar y que tuvieron como maestros a muchos ilicitanos.
«En la década de los setenta, Manuel Martínez Valero fue pionero
en enseñar a trabajadores de la Unión Soviética. De hecho vino
gente aquí a aprender y trabajadores de Martínez Valero se
fueron a Rusia», rememoraba Pascual. Luego le tocó el turno a
Kelme que montó una fábrica en la URSS con ayuda institucional
ya que «el PSOE le soltó el dinero». Finalmente, el hijo de
Martínez Valero, en la década de los noventa, «enseñó a trabajar
a ciudadanos chinos y luego montó su fábrica en el país
asiático».
Pero, según el sindicalista no sólo se les ha enseñado a
manejarse en la confección de calzado, sino que también los
ilicitanos se les adelantaron en el polígono de Carrús, montando
almacenes donde se vendían productos fabricas en China, de Nike,
Reebok y otras marcas.