Más de medio centenar de policías
tomaron en la tarde
de ayer las calles del polígono industrial de Carrús, en Elche, para evitar
una segunda manifestación de trabajadores ilicitanos contra los
comerciantes de calzado asiático, a los que se les acusa de competencia
desleal. La presencia policial y los actos vandálicos del pasado jueves
disuadió a los posibles manifestantes.
Diez patrullas de la Policía Local de Elche vigilaron desde primera hora de
la tarde las principales calles del polígono industrial, e identificaron a
los ocupantes de varios vehículos. A partir de las siete de la tarde (hora
prevista para la manifestación) la vigilancia se reforzó con la presencia
de una docena de agentes de la Policía Nacional, y con agentes de la Unidad
de Intervención Policial (UIP) desplazados desde Valencia. Los agentes
antidisturbios patrullaron hasta las nueve de la noche.
La manifestación prevista para ayer también fue convocada de manera anónima
y a través de
sms enviados mediante teléfono móvil. En
el mensaje se animaba a manifestarse contra los comerciantes chinos y,
además,
se recomendaba la utilización de pasamontañas.
La patronal ilicitana del calzado volvió ayer a desvincularse de estas
protestas y condenó el uso de la violencia
Otra
manifestación el jueves
Algunos trabajadores del polígono han recibido mensajes en sus teléfonos
móvil
convocándoles a nuevas protestas esta semana. Aunque no
existe confirmación oficial, ya que se desconoce el origen de los
mensajes y los promotores de las protestas, los industriales ilicitanos
han sido llamados a una manifestación el próximo jueves.
Se espera para este jueves la llegada de trabajadores de otros municipios
zapateros como Elda, Petrer o
Monóvar. El comisario de policía de
Elche aseguró ayer que no tenía constancia de estas manifestaciones y que
sólo se trata de rumores.
Jugando a los Chinos
No me gusta ser catástrofico, pero el asunto ha tomado un cariz
grave. Y lo que es más, creo que todos en este problema, -empresarios,
trabajadores, administraciones y consumidores- deberíamos entonar
nuestro particular 'mea culpa' en lo que a cada cual respecta. Negar
que existe una situación problemática -y no es de ahora- desde hace
unos años que afecta al calzado ilicitano, sería de ciegos. Aceptar que
hay factores externos que influyen negativamente en las exportaciones
de nuestro calzado así como en la destrucción del tejido industrial y
en la pérdida de empleos, es más que evidente. Rindiéndonos ante los
hechos, lo lógico sería que únicamente se dieran estos factores o
síntomas. Pero lamentablemente -los sucesos violentos y desastrosos en
Carrús hablan por si solos- no es así. La situación ha varíado dando un
giro significativo de empeoramiento por el añadido de otros factores
que podrían desembocar en un conato u oleada de violencia, racismo y
xenofobia. Explosiva mezcla dañina que ha de controlarse desde la
coordinación de la criticada Subdelegación del Gobierno puesto que la
imagen de Elche se ha visto afectada: de ser una acogedora y
hospitalaria urbe con dos patrimonios de la Humanidad ha pasado a
ofrecerse en los telediarios como una ciudad racista cuando no lo es.
Hay que separar el grano de la paja. El problema, ha de ser
exclusivamente empresarial-comercial y laboral-administrativo,
relacionado con la fabricación-exportación-importación; pero sin
convertirse en un síndrome xenófobo-racial. Ahora bien, habrá que coger
el toro por los cuernos. Y todos quienes tengan algo que ver en el
problema -empresarios, administraciones, trabajadores e incluso
consumidores- deberían crear una "Mesa por el Calzado Ilicitano" para
sentarse a debatir. A exponer ideas, quejas o necesidades y presentar
propuestas de posibles soluciones para arribar a un consenso logrando
un acuerdo que incluya medidas de urgencia para disminuir la
importación-competencia de zapato asiático, asi como sus negativos
efectos y potenciar la fabricación y la exportación del calzado
ilicitano, evitando más desapariciones de fábricas y pérdida de
empleos. Para que todo ésto sea realidad hay -como por ejemplo en
cualquier enfermedad o drogodependencia- que reconocer públicamente las
"culpas": la Administración del PP favoreció el éxodo de empresas al
extranjero con millonarias subvenciones y la del PSOE negó ayudas para
la supervivencia del calzado; dos extremos diferentes. Los
empresarios, por ser algunos "colaboracionistas" y ante las
dificultades optar por la comodidad sin riesgos -sin plantilla, sin
fabricar- de representar al empresario chino importando y vendiendo sus
productos más baratos que los artículos ilicitanos; y en el lado
contrario, por que posiblemente unos pocos "pagarían" a los vándalos
que causaron los destrozos. Los trabajadores, tal vez, al no denunciar
cierres de fábricas por miedos. Los sindicatos, quizá porque no
esperaban que la cosa llegara a tal punto. Y los consumidores, por no
mirar la etiqueta y comprar lo más barato. Asi nos va. Quizá daría
resultado una campaña de sensibilización comercial como aquella de "los
productos españoles curan el paro" pero a la ilicitana: "¡Compre
zapatos ilicitanos que curan el paro, son de mayor calidad y durán más!
¡Desconfie de importaciones! ¡No al zapato asiático!" Eso si, sin
racismos ni xenofobias ni violencias. No conducen a nada bueno.
Mientras, los miembros de la "Mesa por el Calzado Ilicitano", a
trabajar por y para el mayoritario recurso de nuestra ciudad, el
zapato; eso si, sin que a nadie se le pille "jugando a los chinos".
Atte
Josep Esteve Rico Sogorb
Escritor y periodista.