por José Luis Latas, de Ecologistas en Acción.

Llego
a casa cansado después de un duro día de trabajo.
Los últimos días sufro de una inquietante ansiedad, desconozco si el
motivo será mi próximo cuarenta cumpleaños o mi última visita al valle de
Tena. El Valle no era el que conocí hace años y del que me enamoré
inmediatamente, aquel rincón de ensueño ha sido invadido de un ejército
de grúas y excavadoras que convierten día a día el bucólico paisaje en
escombreras, hormigón, asfalto.
Intento relajarme frente al Televisor, quizás el amable rostro de Lorenzo
Mila me ayude. Pobre iluso, elegí un mal momento, los tribunales han
decidido otorgar la gestión de los parques nacionales a las Comunidades
Autónomas. En seguida me viene a la mente el Parque de Ordesa; desde hoy
el Consejero de Medio Ambiente de Aragón, hasta hace bien poco unos de
los principales jerifaltes de Aramon, responsable de la barbarie de
Espeluciecha en Formigal, de futuras ampliaciones y nuevas estaciones de
ski, la empresa que pretende urbanizar el pirineo, llevar el modelo de la
costa levantina de tan triste recuerdo para nuestro litoral a nuestras
montañas, como digo este personaje y ,aunque parezca increíble, será el
responsable del futuro del parque más bello e impresionante de España.
Me viene a la cabeza la imagen de este Sr. celebrando la noticia con un
mapa del parque extendido sobre la mesa del salón de su casa, saboreando
un wisky de marca, analizando las curvas de desnivel, planeando donde
construir un teleférico, que camino asfaltar o que prados recalificar
para construir complejos turísticos, todo ello, eso sí, en aras del
progreso y desarrollo de la zona.
Tuvieron esto en cuenta nuestros tribunales, tuvieron en cuenta que estos
parques son patrimonio de la humanidad y que como tales deberían ser
gestionados con un espíritu de miras más alto, más europeo, más global.
Con esta decisión las comunidades tomarán las medidas que más beneficien
a sus intereses autonómicos por encima de los valores universales que
deberían prevalecer en estos parajes. Las decisiones las tomarán
políticos con una
visión localista o regional.
Malos tiempos para los escasos bucardos, los quebrantahuesos, las hayas,
los abetos, la cabra, el urogallo, las marmotas, las águilas, el
edelweiss. Malos tiempos para Soaso, Góriz, Bujaruelo, Pineta, Añisclo,
para Marboré, Soum de Ramond, Taillón malos tiempos para la cumbre más
alta, la de enigmático nombre hoy más merecido que nunca "El Monte
Perdido".