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19/dic/03 - Viernes - San Beato Urbano V - EDICIÓN Nº 155 |
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MARCOS GÓMEZ SANCHO, ESPECIALISTA EN CUIDADOS PALIATIVOS
«La mejor manera de morir es con un 'te quiero'»
El experto lamenta que la sociedad ha perdido sus recursos para enfrentarse al
dolor porque «se tiende a ocultar todo lo que nos recuerda el sufrimiento»
Marcos Gómez Sancho, director de la Unidad de Cuidados Paliativos del hospital
Doctor Negrín de Gran Canaria, es uno de los mayores especialistas de España
en la atención al paciente terminal. Ayer visitó Bilbao, invitado por la
Fundación de Estudios Sanitarios, para explicar que su trabajo es mucho más
que controlar el dolor de sus pacientes. «Deben atenderse las necesidades
psicológicas, sociales y espirituales no sólo del enfermo, sino también de
sus familiares».
-¿Cómo debe afrontarse la muerte de un familiar? -Hay que procurar una muerte digna, basada en el respeto a la persona, el acompañamiento y la comunicación honesta con el enfermo y sus familiares. Por regla general, no conviene mentir a los enfermos, algo que por desgracia se hace con frecuencia. -¿No debe ocultárseles nada? -Hay que informarles según vayan preguntando. Lo mejor es que el enfermo conozca su situación, su realidad, para que afronte con dignidad el final de su vida. El poder de las lágrimas -¿Aceptar la muerte de un ser querido significa ser como una roca? -Todo lo contrario. Para aceptar la muerte de un ser querido hay que hacer un recorrido de ida, es decir, de negación, hasta llegar a una fase final de aceptación que es tremendamente enriquecedora. No es bueno que nos hagamos como una roca, que es lo que promueve la sociedad de hoy. -¿Está mal visto el llanto? -Está mal visto llorar, y más si eres un hombre. Sin embargo, es necesario expresar nuestra aflicción para así madurar y elaborar adecuadamente la pérdida a través de un duelo sanamente conducido. Un duelo que nos permite rehacer la vida sin la persona querida. -¿Llorar es la mejor medicina? -Llegado el momento, llorar es completamente necesario, incluso desde el punto de vista fisiológico. Sabemos que las lágrimas liberan endorfinas. Por eso, la gente se queda muy relajada y tranquila después de llorar. Es un mecanismo que ha inventado la naturaleza para liberarnos de la tensión. Llorar es bueno. -¿Cree que estamos educados para compartir el dolor como la alegría? -Desgraciadamente, los valores que imperan hoy tienden a evitar todo sufrimiento, nada que recuerde al dolor. Ha desaparecido el luto, que tenía como fin denunciar públicamente nuestro dolor para que la sociedad nos permitiera exteriorizar las penas. Todo lo que nos recuerda la muerte se separa de la sociedad. Ahora se lleva a la gente a morir a los hospitales, en lugar de hacerlo en su casa, como fue siempre. Hoy la muerte está apartada, negada, escamoteada. -Decir 'te quiero' a un enfermo terminal ¿no puede entenderse como un 'lo siento, pero te mueres'? -'Te vas a morir' es algo que nunca debe decirse... -...Me refiero a que decimos tan pocas veces 'te quiero' que cuando uno lo oye puede pensar: 'Jo, lo que tengo no debe ser nada bueno'. -Tal vez sí. 'Te quiero' puede ser lo que más esté necesitando un enfermo al final de su vida, incluso mucho más que los tratamientos de cualquier profesional. La persona que va a morir necesita la presencia constante de sus seres queridos y sus expresiones de afecto y cariño. Un 'te quiero' es la mejor manera de dormirse tranquilamente para siempre. El dolor más grande -¿Debe disimularse la tristeza? -No es bueno estar llorando todo el tiempo al lado del enfermo, pero tampoco es bueno hacerse el duro. El enfermo comprende muy bien que las personas que le quieren lo pasen mal con su situación. Aunque parezca paradójico, no es malo que vea que sus seres queridos también están afectados. -La muerte ¿puede ser peor para quien sobrevive a ella? -Y, de hecho, cuando el enfermo muere presumiblemente terminan sus problemas, pero los familiares tienen que afrontar un dolorosísimo duelo a partir de ese momento. Y si ese duelo no se elabora cuidadosamente puede conducir a enfermedades psiquiátricas en algunas ocasiones muy graves. -Dicen que no hay muerte más dolorosa que la de un hijo. -Es absolutamente cierto. Es tan dolorosa y antinatural que no hay una palabra como viudo o huérfano para definir a quien ha perdido un hijo. En Estados Unidos se separan el 75% de los matrimonios cuando fallece un hijo. -¿Tres de cada cuatro! -Antropológicamente estamos preparados para enterrar a los padres, pero no a nuestros hijos. Es tan antinatural que no hay religión, explicación ni consuelo para los padres que pierden a su pequeño. |
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