La Asociación de Familiares y enfermos de Fibromialgia de Monóvar (Afefim)
inauguró ayer su sede. Anteriormente, sus miembros tenían que reunirse
en casas particulares, como la de su presidenta, María José Carrillo.
La fibromialgia es una enfermedad crónica caracterizada por dolores
musculares y una constante sensación de cansancio. «Uno de
nuestros principales objetivos es que la sociedad conozca esta
enfermedad que antes era llamada el mal de los gandules», comenta
María José. No hay cura para este mal, «por lo que lo único que
pretendemos es mitigar un poco sus efectos».
Las mujeres son las grandes víctimas de esta enfermedad, con un 90%,
frente al 10% formado por hombres. «En la asociación se reúnen y
hablan entre ellas de su problema, y así se ayudan unas a otras.
Además, intentamos que se conciencien de que si hay algo que no pueden
hacer, tienen que aceptarlo, y no forzarlo, porque no van a poder
hacerlo».
Los síntomas son variables, habiendo días en que «no pueden ni moverse
de la cama, y de repente al día siguiente sí».
Informar a los familiares es otro de los propósitos de Afefim. «Les
cuesta mucho entender esta enfermedad, porque no hay una radiografía o
un análisis de un médico que la diagnostique», explica la presidenta.
La fibromialgia se determina en puntos clave del organismo como los
tobillos o el cuello.
Además, en la asociación se les ofrece a los enfermos talleres de
manualidades «para que se entretengan», masajes y fisioterapia «para
que no se les atrofien los músculos».
Actualmente, 25 son los enfermos socios de Afefim, «además de
otras quince personas, entre familiares y socios colaboradores».
María José Carrillo explica que hay mucha más gente con fibromialgia
en la zona, «pero al no tener antes una sede para la asociación, no se
conocía».
Pero esto ha cambiado, para suerte de estos enfermos de Monóvar. La
sede que ayer inauguraron se encuentra situada en las dependencias del
antiguo Instituto de Monóvar, cedido por el Ayuntamiento.