Fragmento de "La Busca",
de Pío Baroja.
Trascrito por Josefa Illán.
Toda aquella tierra negra daba a Manuel una impresión de
fealdad, pero al mismo tiempo de algo tranquilizador, abrigado; le parecía un
medio propio para él. Aquella tierra, formada por el aluvión diario de los
vertederos; aquella tierra, cuyos únicos productos eran latas viejas de
sardinas, conchas de ostras, peines rotos y cacharros desportillados; aquella
tierra, árida y negra, constituida por detritus de la civilización, por
trozos de cal y de mortero y escorias de fábricas, por todo lo arrojado del
pueblo como inservible, le parecía a Manuel un lugar a propósito para él,
residuo también desechado de la vida urbana.
Los primeros días en casa del señor Custodio parecieron a
Manuel de demasiada sujeción; pero como en la vida del trapero hay mucho de
vagabundaje, pronto se acostumbró a ella.
Se levantaba el señor Custodio todavía de noche, despertaba a
Manuel, enganchaban entre los dos los borricos al carro y comenzaban a subir
a Madrid, a la caza cotidiana de la bota vieja y del pedazo de trapo. Unas
veces iban por el paseo de los Melancólicos; otras por las Rondas o por la
calle de Segovia.
En el camino, el señor Custodio no veía nada sin examinar al
pasar lo que fuera, y recogerlo si valía la pena; las hojas de verdura iban a
los serones; el trapo, el papel y los huesos a los sacos; el cok medio
quemado y el carbón a un cubo, y el estiércol al fondo del carro.
Después de la clasificación de todo lo recogido, el señor
Custodio y Manuel, con una espuerta cada uno, esperaban a que vinieran los
carros de escombros, y cuando descargaban los carreros, iban apartando en el
mismo vertedero: los cartones, los pedazos de trapo, de cristal y de hueso.
Entre unas cosas y otras, el señor Custodio sacaba para vivir
con cierta holgura; tenía su negocio perfectamente estudiado...
Aquella vida tosca y humilde, sustentada con los detritus del
vivir refinado y vicioso; aquella existencia casi salvaje en el suburbio de
una capital, entusiasmaba a Manuel. Le parecía que todo lo arrojado allí de
la urbe, con desprecio, escombros y barreños rotos, tiestos viejos y peines
sin púas, botones y latas de sardinas, todo lo desechado y menospreciado por
la ciudad, se dignificaba y se purificaba al contacto de la tierra.
"España, claves de hoy", es el Ciclo que el Aula de
Cultura de Cajamurcia celebra estos días, iniciado ayer, día 15 de Nov., por
la Conferencia del Catedrático D. Francisco Jarauta "Pensar y construir la
Ciudad", Ciclo dedicado en esta ocasión a la Ciudad y a la Ciudadanía,
encuentro coordinado por el profesor Jorje Novella :
"Analizar la responsabilidad que todos tenemos con las
generaciones venideras en legar una ciudad ecológicamente sostenible, mejor
ordenada y donde el planteamiento urbanístico utilice los recursos de un modo
eficaz y equilibrado; de este modo se genera inversión y riqueza para todos
los ciudadanos y no para los especuladores.
"Nada como la ciudad actual refleja la nueva cartografía del
poder, esta telépolis es el moderno laberinto donde se representan las nuevas
tensiones sociales y culturales. Afirmar el derecho a la ciudad y ejercer
nuestra ciudadanía cívica, admitiendo las diferencias, pero no las
desigualdades, según dice Novella Suárez.
El Ciclo es continuado hoy, día 16, con la Conferencia del
Catedrático de Filosofía Política de la Universidad de Valencia, que dirige
el Grupo de Estudios sobre Ciudadanía, Inmigración y Minorias, y manaña día
17 de Nov. el Dr. Salvador Giner, Sociólogo, nos hablará de "La Ciudadanía en
la República ".
Artículo transcrito del Periódico: La Verdad. Día 16 de Nov.