Samuel Johnson nació en Lichfield, Straffordshire (Inglaterra), el 18 de septiembre de 1709. Era el hijo mayor de un librero llamado Michael Johnson, gracias al cual pudo aprender los textos de los escritores clásicos, que influenciarían su proceder literario. Su madre se llamaba Sarah Johnson y su hermano menor, nacido en 1712, Nathaniel.
Estudió en el Pembroke College de Oxford, pero abandonó su formación académica
por falta de recursos económicos en 1731, año en el cual también muere su padre.
Se dedica a la crítica y a la lexicógrafía, colaborando en publicaciones como "Gentleman's Magazine", "The Rambler" o "The Idler".
"Diccionario de la lengua inglesa" (1755), y sobre todo, la enciclopédica "Vidas de los poetas" (1779-1781) son sus trabajos más influyentes.
Ejerció notable influencia entre los literatos de su generación a partir
del «Club» formado con Goldsmith, Reynolds y Burke.
Como autor teatral escribió títulos como "Irene" (1749) y poesías de cortes satírico, tales como "Londres" (1738) o "La vanidad de los deseos humanos" (1749).
Tras un viaje por Escocia con Boswell, escribió Viaje a las islas
occidentales de Escocia (1775).
Se casó en 1735 con la viuda Elizabeth Jarvis Porter, que fallecería en 1752.
Johnson murió en Londres, el 13 de diciembre de 1784. Tenía 75 años.
Otras frases de
Samuel Johnson:
—El arte tiene un enemigo que se llama ignorancia.
—El lenguaje es el vestido de los pensamientos.
—El verdadero arte de la memoria es el arte de la atención.
—En el idioma está el árbol genealógico de una nación.
—En la mayoría de los hombres, las dificultades son hijas de la pereza.
—La enfermedad comienza generalmente aquella igualdad que la muerte
completa.
—La libertad, por lo que respecta a las clases sociales inferiores de
cada país, es poco más que la elección entre trabajar o morirse de
hambre.
—Nada ha podido retrasar más el avance de la ciencia que la actitud de
las mentes vulgares, que envilecen lo que no pueden comprender.
—Se puede tomar por compañera a la fantasía pero se debe tener como guía
la razón.
—El autor que ha alcanzado fama corre peligro de verla disminuir, tanto
si se sigue escribiendo como si deja de hacerlo.
—La confianza en sí mismo es el requisito para las grandes conquistas.
—El consejo rara vez es bien recibido, porque el que más lo necesita es
el que menos lo desea.
—La superioridad de algunos hombres es meramente local. Son grandes
porque sus asociados son pequeños.
—Un noble ejemplo es más eficaz que los preceptos.
—Los gobiernos ejercen poca influencia sobre la felicidad privada de los
individuos.
—Bendito sea quien calla cuando no tiene nada que decir.
—Los grandes trabajos no son hechos por la fuerza, sino por la
perseverancia.
—Todo conocimiento tiene por sí mismo algún valor, no hay nada tan
pequeño e insignificante que yo no prefiera conocer a ignorar.
James Boswell (Edimburgo, 1740-Londres, 1795) Escritor escocés, escribió
sobre él la que se considera la primera biografía moderna. Viajó por
Europa y trabó amistad con Rousseau. Es autor de Relación sobre
Córcega (1768). Su obra más importante es la biografía del ensayista
Samuel Johnson (1791), (Life
of Samuel Johnson)
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