Frente
a quienes dicen que Europa no reconoce el valenciano como lengua y se
oponen a ello, cabe recordar que la UE reconoce la lengua valenciana desde
1991 tras firmar entonces un convenio con la Generalitat Valenciana en el
que se asigna a ésta el “derecho exclusivo” de traducir y publicar el
documento europeo "Eurovoc". Concretamente desde el 13 de mayo de 1991 la
Unión Europea reconoce la denominación del idioma valenciano. En esa fecha
el Consell firmó un convenio con la Oficina de Publicaciones de las
Comunidades Europeas para traducir en lengua valenciana la segunda edición
del documento "Tesauro Eurovoc", un indizador o indexador plurilingüe de
conceptos. Convenio rubricado por Lucien Emringer como director de esta
institución europea u organismo oficial que autoriza las publicaciones en
las lenguas oficiales de los Estados y Regiones de la UE y el entonces
conseller de Administración Pública del Gobierno autonómico socialista
Emèrit Bono. Curioso: en Madrid y Valencia gobernaba el PSOE y en
Barcelona, Convergència i Unió. Entonces no hubo problema alguno y ahora
todo son zancadillas para el valenciano. Esto demuestra la politización y
los intereses que el tema contiene en la actualidad.
Fruto del convenio, la UE reconoció a la Generalitat
Valenciana “la potestad y el derecho exclusivo de traducir y publicar en el
mundo entero y en cualquier medio, impreso o no, una versión en lengua
valenciana”. En dicho acuerdo no intervino el Gobierno Central y ni
siquiera protestó el Govern de Catalunya, al contrario que ahora; lo que
demuestra que en el tema de la traducción de la Constitución Europea y sus
derivaciones la Generalitat es la única institución que tiene competencias,
derecho y potestad por lo que no tienen fundamento ni argumento las
injerencias, amenazas y quejas de otra autonomía como es Catalunya. Cinco
años después, el convenio fue renovado entre la Generalitat y la Oficina de
Publicaciones Oficiales de la UE. En este caso fue el popular José Joaquín
Ripoll el encargado de suscribir el acuerdo.
Seguidamente, la lengua valenciana -diferenciada del
catalán- se declaró oficial y así está reconocida su denominación en Europa
desde el 5 de noviembre de 1992 tras la aprobación de la Carta Europea de
Lenguas Minoritarias a la que se adjuntó el informe del comité de expertos
de fecha 13 de febrero de 1991 en cuya página 80 se reconoce el catalán y
en la 81, totalmente diferenciada, el valenciano. Asimismo el pleno del
Parlamento Europeo aprobó la denominada “Killilea Resolution” en la que en
su documento técnico anexo figura reconocida la lengua valenciana (pág. 49)
diferenciada del catalán (pág. 21).
Si desde entonces el valenciano es oficial y está reconocido en cuanto a
denominación o nombre (normativas aparte), los conselleres González Pons y
Amor erraron al decir que con la actual traducción valenciana de la
Constitución Europea se inicia la oficialidad y el reconocimiento de
nuestra lengua. Y lo más grave: Maragall, Carod y Zapatero con sus
actuaciones se sitúan en contra del informe 13/91, de la resolución "Killilea"
y de la Carta Europea de Lenguas Minoritarias como intentos de vulnerar
éstos acuerdos aprobados por España y resto de la UE. ¿Será capaz ZP el
próximo día 22 de violar estos acuerdos con la retirada de la traducción
valenciana y aceptando como única denominación la de catalana integrando el
valenciano? No puede vulnerar lo que como ordenamiento
jurídico-legal-legislativo está reconocido y refrendado por la UE ¿Por qué
no respetan y admiten todos ellos las legalidades europea, constitucional y
autonómica? ¿Hemos de refrescarles la memoria? Nadie cita la “Killilea
Resolution”. De ésta nadie se acuerda ni quiere acordarse o no les
interesa. Ni a Maragall & Carod -pues desean aprovechar la polémica para
sus pretensiones y aspiraciones políticas con la excusa de una discutible
unidad lingüística- ni a Zapatero -quien quiere evitar el ridículo de ser
el primer jefe del ejecutivo que no logre aprobar a la primera los
presupuestos generales y desea pasar a la posteridad como el presidente que
rubricó la Constitución Europea pacífica y consensuadamente- ni a Camps
-que seguirá utilizando el objeto de la discordia, el tomo de marras, la
traducción "valenciana", como arma contra ambos: derecha contra izquierdas,
contra Madrid y Barcelona, versus ZP-Maragall-Carod. O sea, ganan o desean
ganar los políticos implicados, por intereses. En definitiva, pierde la
Comunidad Valenciana, pierde la lengua valenciana -reconocida por Killilea
y presente en la Carta de Lenguas Minoritarias- y perdemos los valencianos,
como siempre, desde la batalla de Almansa en 1707 -297años perdiendo-.
Somos moneda de cambio, juguete caprichoso y objeto del deseo ambicioso de
todos ellos. Lamentable.
Josep Esteve Rico Sogorb
Escritor y periodista.
De la Associació d' Escritors en Llengua Valenciana (Aellva)
Diplomado en Lengua y Cultura Valencianas por el Centro de Formación
Post-Grado de la Universitat Politecnica de Valencia.