Jelinek Elfriede o la Violencia de Género:
Premio NÓBEL de Literatura.
por Josefa Illán Martínez. Psicóloga Clínica
-Psicoanalista.
Fobia Social padece la escritora premiada con el Nóbel, es
decir aversión al trato humano, problema tan extendido entre la población
de los países desarrollados y democráticos. Nuestro país no es la
excepción, el Proyecto: Monóvar Multicultural, presentado en la Universidad
de Murcia, un proyecto de participación social intercultural, fue el único
proyecto social presentado al tribunal de examen el mes de Noviembre o4, el
resto de trabajos presentados en la prueba de Suficiencia Investigadora del
Doctorado de la Facultad de Psicología de Murcia, eran trabajos centrados
en el estudio de la Fobia Social en colegios, institutos, grupos de
adultos. De hecho este Proyecto nuestro fue presentado como una
alternativa a la Fobia Social. No se han hecho en los últimos 4 años
investigaciones en Proyectos Sociales de Doctorado, está cerrado dicho
departamento. Nuestro trabajo estaba inscrito en el Área de Creatividad. Y
nuestra nota ha sido excelente para conocimiento de todos los colaboradores
en dicho proyecto en la población de Monóvar, coordinado desde su magnífico
Ayuntamiento, que a pesar de todas las dificultades, nos han sostenido en
nuestra iniciativa y que por el momento no sabemos si continuará... como
decía Günter Grass, refiriéndose al género literario de la novela por
pedacitos, en su discurso a la Academia Sueca.
¿Nos faltan maestros que nos enseñen a vivir? como
decía José Saramago, también a la entrega del premio Nóbel. O falta el
compromiso ético del hombre, con sus propias intuiciones de la libertad.
Compromiso con la condición humana, como decía Camilo José Cela, también a
la entrega de igual premio.
Los Nóbel reunidos en el Fórum Universal de las
Culturas, en torno al Diálogo " La Memoria Compartida " expresaron que:
“Si no cambia el orden
mundial no hay salida”. Esta frase de la premio Nóbel de la Paz Rigoberta
Menchú resume la perspectiva unánime de los participantes en el diálogo “La
memoria compartida”. La mayoría han coincidido en la sesión de obertura
donde otro premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, ha llamado a la
“resistencia cultural” para construir un mundo mejor.
Además de Menchú
y Pérez Esquivel, el inicio de “La memoria compartida” contó con la
presencia del ministro de cultura brasileño, Gilberto Gil, del presidente
de la Fundación Cultura de Paz, Federico Mayor Zaragoza, de la presidenta
de France Libertés, Danielle Miterrand, de la directora ejecutiva adjunta
de la UNICEF, Karin Sham Poo, de la rectora de la Universidad Nacional de
Costa Rica, Sonia Mora, y de la periodista Montse Armengou. El abogado
Miquel Roca i Junyent moderó la sesión.
Adolfo Pérez Esquivel arremetió contra los Estados Unidos a los que acusó
de rechazar la defensa de la vida y ha denunciado la existencia de un
“terrorismo económico” que mata más que las guerras. “Es la bomba
silenciosa del hambre. Cada día, más de 35.000 niños mueren en el mundo por
esta causa”, dijo el premio Nóbel argentino que ha lamentado que no se
hable del terrorismo de estado y sí del “terrorismo islámico”. “El Islam no
es terrorismo. Hay que respetar a esta gran religión”, afirmó.
Rigoberta Menchú señaló que vivimos en una
época de “preocupación por las nuevas tecnologías y los negocios y de
desprecio a la cultura y los derechos humanos”. La premio Nóbel de la Paz
guatemalteca se preguntó si se puede dialogar con las multinacionales y el
Gobierno norteamericano y calificó a Europa de “luz de esperanza para el
diálogo” si tiene voluntad política de apartarse del “guerrerismo” de los
Estados Unidos.
Menchú también mostró su solidaridad con el presidente brasileño Lula da
Silva y ha acusado de “mentiroso” al periodista norteamericano que ha
revelado la supuesta afición a la bebida del mandatario sudamericano.
Gilberto Gil, ministro de Cultura de Brasil, obvió esta polémica. En su
intervención, el artista y político advirtió que las decisiones
unilaterales acaban siendo costosas y afirmó que la gran aportación del
siglo XX para la historia ha sido la creación de las Naciones Unidas.
Federico Mayor Zaragoza reclamó una democracia a escala mundial con unas
Naciones Unidas “profundamente reforzadas”. Karin Sham Poo ha recordado que
120 millones de niños no pueden ir a la escuela y Danielle Miterrand se ha
preguntado si el agua hallada en Marte no recoge la memoria de una anterior
civilización “esplendorosa” ahora desaparecida por la ambición de poder. Al
respecto, Sonia Mora apuntó que “grandes mayorías de la población han
perdido la fe en gobernantes e instituciones”.
La periodista Montse Armengou cuestionó la calidad de la democracia
española. “Con el olvido tenemos un precio muy alto a pagar: una democracia
precaria”, ha afirmado. Miquel Roca i Junyent también ha querido aportar
sus conclusiones señalando que “el combate de hoy es contra la
indiferencia”. Poco antes, Rigoberta Menchú había canalizado los
sentimientos de los presentes al exclamar que “Nadie puede triunfar
solo. La gran esperanza de la humanidad es la participación de la gente”.
( art. Beatriz Juez.Berlin. )
Jelinek Elfriede en su discurso titulado
"Fuera de Juego", desde su casa, refugiada en sí misma, haciendo uso del
vídeo y grandes pantallas en la Academia, expresó que :
El lenguaje, en resumidas cuentas, ha huido de la poesía y de la
literatura, y se ha convertido en algo meramente funcional -"ha
respondido a una oferta de trabajo", explica- y lo que debería permanecer
siempre desaparece.
El autor "no tiene ningún lugar en la realidad, está
necesariamente fuera de juego. Y cuando uno se pone fuera de juego, debe
estar preparado a saltar de una pieza a otra y de lado en lado, a la nada,
que está al lado del fuera de juego"
Jelinek compara la realidad con una cabellera despeinada
que ningún peine podrá alisar.
Los escritores se afanan -según ella- en peinar esa
realidad rebelde que no se deja domesticar. "Simplemente ella no se deja
peinar, ella no quiere. Tan a menudo como pasamos el peine con algunas púas
arrancadas, Ahora es todavía peor"
Jelinek busca la protección en la escritura. La
escritura es la facultad de someterse a la realidad o de acurrucarse contra
ella.
(art. Beatriz Juez.Berlin.)
(J. Ors .Madrid )
El pudor y timidez atribuidas a Elfriede Jelinek
desaparecen en sus libros. La autora austriaca, comprometida en
desenmascarar las carencias de una sociedad oculta tras los velos de la
hipocresía y la autocomplacencia, no deja un pilar sin mancha ni una base
sin lacerar: la educación, el sexo, la intimidad, la maternidad, las
relaciones de pareja... Su crítica y rebeldía le ha procurado fieros
detractores dentro y fuera de su país. Desde el partido de Jörg Haider
hasta el periódico del Vaticano, «L’Observatore romano». La editorial
Destino ha publicado ahora su novela «Deseo», escrita en 1989. La discusión
que desató las proposiciones argumentales de este título durante la
presentación de ayer dejó claro una cosa: nadie queda indiferente ante
Jelinek. ¿Qué denuncia? ¿La violencia doméstica? ¿la subordinación y el
acatamiento de un orden impuesto? ¿La obscena relación sexual entre seres
dominantes y otros dominados? «No es una novela sobre el maltrato ni sobre
la sumisión –explica Malcolm Otero, editor de Áncora y Delfín–, sino la
imposibilidad de ser libre, de la falta de aprendizaje para ser libre en
una sociedad como ésta». El sexo es una metáfora de la destrucción de la
personalidad y la falta de autoestima. Karin Cervenka, agregada cultural de
la embajada austriaca, resaltó que ella «quiere demostrar cómo el lenguaje
se usa para dominar a otras personas, no sólo a la mujer». En sus
intervenciones se rescató la declaración de Jelinek refiriéndose a su
fracaso para crear un imaginario pornográfico femenino: «He intentado
constituir el lenguaje femenino de lo pornográfico, pero ha sido imposible,
porque la óptica de lo obsceno es inevitablemente masculina. La mujer aún
no tiene un lenguaje para su deseo». La «fobia social» que padece Jelinek
la ha obligado a declinar la invitación para acudir a recibir el Nobel. Su
discurso, titulado «Im Abseits» («Fuera de juego») ha sido grabado en vídeo
y se proyectó en una gran pantalla. Y a pesar de su militante oposición al
gobierno, en esta ocasión no ha dedicado una línea a la política, sino al
papel de las escritoras en la sociedad. «Trata de que, como autor, siempre
se está fuera en lugar de dentro. Como no somos capaces de vivir,
nos vemos obligados a escribir», declaró.
Su intervención podrá leerse en la web de la Academia Sueca desde el 7 de
diciembre en sueco y en inglés.