
Una de las características, y a la vez una de las riquezas de la pilota
valenciana, es la gran cantidad de modalidades existentes. Para los
aficionados y entendidos es motivo de regocijo; para aquellos que se
inician resulta a veces engorroso e incluso agobiante.
Hasta que el aficionado entiende plenamente lo que pasa en el trinquete,
el frontón o la calle, necesita ver muchas partidas. Quien no ha sido
jugador y desea enfrascarse en el apasionante mundo de este deporte
valenciano requiere sentarse muchas mañanas junto a ese señor de
avanzada edad que lleva 20 años disfrutando con el juego de las grandes
estrellas.
La escala i corda en el área metropolitana de Valencia y en zonas de
Castellón, el raspall en la Ribera... Algunas modalidades están
focalizadas. Una de las poco conocidas es la de las galotxetes de
Monòver.
Este juego surgió a finales del siglo XIX a raíz del hundimiento del
techo de una cuadra de mulas, cuando a unos parroquianos se les ocurrió
acondicionar y utilizar el recinto para jugar a la pelota.
Las galotxetes de Monòver son unos edificios cerrados que se diferencian
del trinquete tener dimensiones más reducidas, porque carecen de
escaleras laterales y porque cuentan con unos agujeros que forman la
pared lateral y el resto, a los cuales se les denomina caixons. Los
jugadores intentan introducir la pelota por ellos para así conseguir
quinze .
La localidad de Monòver cuenta con diez galotxetes de uso público,
además de las que los particulares se construyen en sus propiedades
Asimismo, cuando Toni Vidal, fundador del Club de Galotxa de Monòver, ha
invitado a alguna de las grandes figuras de la pelota a probar el juego
en les galotxetes, la respuesta ha sido unánime. Se refieren a él como
algo muy divertido que arrebataría a muchos aficionados de las
modalidades tradicionales.
Una partida de llargues
Ayer se jugó una partida de llargues en Monòver. Se trataba de
homenajear a esta gente que trata de mantener viva la tradición de la
pilota valenciana en la localidad alicantina.
Se jugó la partida, pero la modalidad de les galotxetes estuvo siempre
presente. Se recordó esa anécdota que se originó un juego que todavía
hoy perdura.
Lo ideal hubiese sido jugar en esa modalidad, pero tiene un
inconveniente: Impide congregar a mucho público a causa de que se
disputa dentro de un recinto con dimensiones muy reducidas.
Los entendidos coinciden en que es uno de sus mayores hándicap, pero
esto no impide que sea espectacular, vistosa y muy divertida para los
contendientes.
Precisamente esto pasó con la partida de llargues que se jugó en la
tarde de ayer en Monòver. En ella se dieron cita algunas de las figuras
más importantes del momento.
No en vano, se pudo disfrutar de un duelo entre dos de los hombres con
mejor saque, como son Félix, campeón del Circuit Bancaixa de hace dos
ediciones, y Martínez, campeón del mundo con la selección valenciana.
El resultado era lo de menos. Monòver no acogía una partida de estas
características desde hace cinco años. Ha llegado el momento de
promocionar la pilota en esta localidad alicantina. Que sea por quienes
inventaron las galotxetes.