Eso no ocurre aquí
INFORMACION, 7 de noviembre - Pepe López
Si
a usted le dicen que hay lugares donde los constructores son los que pagan
los honorarios de los gabinetes encargados de hacer los planes de urbanismo
que luego recogen las macrourbanizaciones que ellos proyectan, seguro que
pensarán ¡hay que ver cómo está el mundo! Si le informan que hay una
comarca entera donde los desechos del sector de la construcción invaden por
miles de toneladas todo tipo de parajes naturales, sierras y ramblas, sin
control ni concierto de administración alguna, dirán que eso sólo puede
suceder en un país alejado de la civilización y de las modernas corrientes
del crecimiento sostenible que Narbona se ha empeñado en que recitemos a
modo de padrenuestro. Si alguien le espeta que en el ayuntamiento de la
capital de ese lugar la mayor oposición la tienen los que gobiernan dentro
de su propio grupo, y que las acusaciones de presuntas corruptelas al
alcalde son vertidas por sus compañeros de partido sin que nada suceda,
pueden hasta llegar a torcer el gesto. Si, además, le recuerdan que existe
una zona de ese mismo territorio donde desde hace cinco años diez brotes de
legionella se han cobrado la vida de diez personas sin que haya ni
explicación oficial, ni cargo público que haya dimitido por incapaz o por
simple dignidad, empezarán a sentir que el asunto se pone feo, pero siempre
les quedará una ráfaga de comprensión para entender que el género humano da
mucho de sí. Pero si alguien le asegura que todo esto ocurre tan cerca como
que hablamos de La Romana, Vega Baja, Alicante y Alcoy, no sé de lo que
serán capaces de opinar. Yo, por supuesto, no he pensado en ningún caso en
emigrar porque creo a pie firme que eso no puede suceder aquí y que sólo
son invenciones de periodistas. Y es que, como tantos y tantos otros, uno
también apuesta por ser feliz.