—PLAGA PSICOLÓGICA
—AVANCE IMPARABLE DE UN DESARREGLO MENTAL
La UE alerta de que cuatro
millones de españoles padecen depresión
• Los
estudios revelan que el trastorno mental crece, aunque el 20% de los
afectados tratan de ocultarlo
• Los expertos aseguran que hasta el 80% de
los pacientes tratados mejoran en pocas semanas
El Periódico de Cataluña -
06/oct/04 - ANTONIO M. YAGÜE
La depresión es ya casi una epidemia. La
Asociación Médica Europea (EMA en inglés) alertó ayer de que cuatro
millones de españoles padecen este trastorno, que crece imparable en todo
el mundo.
"Ya es la enfermedad mental más frecuente en Europa", advirtió Juan
Manuel Mendive, responsable en España de esta organización, que ha
organizado para mañana el Día Europeo de la Depresión, con el objetivo de
concienciar a la población de la importancia de este mal.
La jornada se llevará a cabo en todos los centros de salud de España y
además se celebrarán dos mesas redondas, una en Madrid y otra en
Barcelona, con la participación de representantes de las principales
sociedades científicas y de asociaciones de pacientes depresivos.
INFRADIAGNOSTICADA
La Organización Mundial de la Salud (OMS), que da soporte a la
movilización sobre este problema de salud pública, prevé que en el año
2020 "la enfermedad será una de las causas más importantes de
discapacidad en todo el mundo".
España figura entre los cinco países de Europa con tasas más bajas. Sin
embargo, se ha registrado un incremento. En el año 2000, se calculaba que
este proceso afectaba a unos tres millones de españoles.
Según Mendive, la enfermedad está claramente infradiagnosticada. En torno
a un 20% de los que sufren este trastorno mental lo ocultan por timidez,
por vergüenza, porque está considerado falsamente una debilidad de
carácter o por el estigma social que representa en el ámbito laboral.
Según la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC),
la depresión se detecta en un 20% de las mujeres que acuden a las
consultas de atención primaria y en un 10% de los hombres.
FALTA DE COMUNICACIÓN
Los especialistas de todo el mundo aseguran que un 75% de los pacientes
pueden ser controlados en atención primaria y que solamente el 25% debe
ser derivado a un especialista porque no responde al tratamiento del
médico de cabecera o por la complejidad del sistema sanitario.
Aunque el mal ya no presenta los connotaciones de antaño, todavía
persiste cierta "estigmatización de la consulta psiquiátrica", es decir,
que el paciente remitido a estos especialistas rehúsa acudir a ellos. "La
realidad es que la persona afectada no puede salir sola del problema,
aunque crea que sí. En ocasiones falta el apoyo de la comunicación, el
apoyo social", aseguró Inés Llorente, psicóloga clínica de la asociación
Alianza para la Depresión.
Llorente aseguró que en los países desarrollados la tasa de depresión es
más alta porque "se olvida al hombre en su totalidad y las preocupaciones
se centran en las posesiones externas. Se tiene de todo, pero en realidad
no se tiene nada más que soledad y vacío", lamentó.
Aunque se trata de un trastorno que puede irrumpir en la vida de
cualquiera, los expertos destacaron entre las personas que tienen mayor
tendencia a padecerla, y que "deben ser vigilados por sus médicos", a los
jóvenes en determinadas etapas con dificultades para afrontar los
cambios, a las mujeres en las etapas perimenopáusicas y, en ambos sexos,
a las personas mayores que afrontan la jubilación, sobre todo si han sido
individuos muy activos. Así, en las personas mayores de 65 años la tasa
de depresión registrada es del 12,1%.
Entre los especialistas sigue en vigor la creencia de que los procesos
depresivos son resultado de una interacción de factores biológicos,
psicológicos, genéticos y "sobre todo ambientales". A su juicio, el
factor hereditario es difícil de cuantificar porque padres y hijos
enfermos suelen vivir en entornos similares.
ABANDONO DE LA TERAPIA
El representante en España de la Asociación Médica Europea resaltó que
durante la pasada década se ha producido un avance espectacular en el
tratamiento de la enfermedad. "Han surgido nuevos fármacos, más seguros y
con menos efectos secundarios, que hacen que hasta un 80% de los
pacientes mejoren en pocas semanas", subrayó Mendive.
Inés Llorente lamentó la "todavía alta" tasa de abandonos que se registra
en España por los efectos secundarios, "que cada vez son menores", como
la reducción de la líbido y de la potencia sexual, la intolerancia,
interacciones con otros fármacos y tardanza en detectar la mejora
El mal del
invierno
• Muchas
depresiones reaparecen con la llegada de la estación fría y la
disminución de las horas de luz
• Los médicos se lamentan de la
trivialización de la enfermedad
El Periódico de
Cataluña - 06/oct/04 -
ÀNGELS GALLARDO
Una de las razones por las que
Inga R. W., nacida en Oslo (Noruega) hace 51 años, vive en Barcelona es
por la insufrible frecuencia con que se deprimía en su país. Un
psiquiatra noruego le habló, hace ya 10 años, de la teoría del sol, y le
sugirió una sesión semanal de exposición lumínica, que consistía en
estirarse en una camilla bajo una bombilla que imitaba la luz solar con
intensidad ascendente.
Inga sufría el síndrome que el doctor Antoni Bulbena, responsable de
Psiquiatría en el Hospital del Mar, de Barcelona, define como trastorno
afectivo estacional, una forma de depresión vinculada a la ausencia de
sol potente que, aquí, sólo se experimenta en otoño e invierno pero que
en Escandinavia es común durante todo el año.
"Con el sol del verano, esas personas se muestran eufóricas,
pletóricas, fuertes y despiertas --explica Bulbena--. Al llegar el
invierno, hivernan: se vuelven aletargadas, lentas, fatigadas y
somnolientas. Ganan mucho peso".
Los profesionales de la mente siempre han tenido mucho más trabajo en los
meses fríos que en los calurosos. La depresión, el trastorno psicológico
más frecuente en España, reaparece en muchas personas tras el verano,
explican, y no sólo por la merma de sol.
Existe un sector de población, importante, que sufre una "sintonía"
muy sensible entre sus ritmos biológicos y los que siguen las estaciones
cíclicas en la naturaleza: sus estados de humor acaban de entrar en la
época otoñal, y en muchos casos eso causa depresión.
Esas personas, al igual que los deprimidos por otras razones, alternan
sus estados de hundimiento moral con unos episodios de ansiedad que no
les permiten estar en paz. "Suben y bajan de estado de ánimo, tienen
malestar abdominal, se despiertan de madrugada, están siempre cansados y
desganados, sin fuerzas", explica Bulbena.
Lo que define a un deprimido es su tristeza, casi siempre injustificada.
Una visión siempre negativa, "negra" y pesimista sobre el mundo,
el futuro y ellos mismos. Otro dato inequívoco para identificarles es su
enorme dificultad para pasarlo bien. "Dejan de disfrutar con lo que
siempre les entusiasmaba. Ya no les gustan aquellos detalles infalibles.
No se divierten con nada. Tienen la impresión de no ir a ninguna parte y
les es indiferente el trabajo o el ocio", explican.
Enorme sufrimiento:
Los médicos entienden que es una enfermedad que causa un enorme
sufrimiento y lamentan que, muchas veces, se frivolice con la depresión.
"Cuántas veces se oye eso de 'Ahora me cojo una baja por depresión y
se va a enterar el jefe', como si fuera algo sobre lo que se puede mentir
--dice el psiquiatra Bulbena--. Lo cierto es que hay mucha gente
que está pasando por una verdadera depresión y que no es consciente, o le
da apuro explicar su gran sufrimiento por miedo a que le digan que no
tiene nada".
En todas las culturas, las mujeres manifiestan más sus estados depresivos
que los hombres. El puzzle que define a una depresión --predisposición
fisiológica, forma personal de reaccionar ante los desastres y
circunstancias sociales-- puede afrontarse con múltiples estrategias de
lucha. Unos se "enfadan" y reaccionan con rabia y otros se retraen
como si quisieran desaparecer. "Los psiquiatras nos dedicamos a armar
ese puzzle".