¡O
conmigo, o contra mí!
FRANCESC PICÓ
Este podría ser el eslogan que precede a todas
las intervenciones del señor Salvador Poveda, portavoz del grupo popular de
Monóvar. Todos sus discursos ¿políticos? que realiza desde que en agosto de
2003 dejara de ser alcalde, han estado cargados de odio, resentimiento y
rabia, trasladando al Ayuntamiento y a la ciudadanía la crispación, el
enfrentamiento y los ataques personales. La convivencia es uno de los
pilares de toda sociedad, y la diversidad y la discrepancia de opiniones
debe ser la mayor riqueza para una población que desea vivir el presente y
trabajar el futuro con un único interés, mejorar la calidad de vida de los
ciudadanos.
El grupo popular de Monóvar traspasa todas las fronteras de la buena
práctica política y democrática, y traslada a la ciudadanía un mensaje muy
claro «o conmigo, o contra mí» (o nos votáis o se cierra el grifo), sin
dejar un espacio a quienes aún no coincidiendo con ciertas opiniones viven
con normalidad el opinar de forma distinta, sin que ello signifique romper
el diálogo, fracturar a familias o establecer la máxima de que yo sólo
poseo la verdad absoluta.
Al principio, el portavoz popular dirigió todos sus insultos y acusaciones
al grupo independiente, al que llamó grupo de intereses monetarios, y a su
portavoz, al cual le trató de indeseable, de comerciar de forma miserable
con las enfermedades, de practicar el gamberrismo político, de cometer
irregularidades y favoritismos, etcétera (acta de la sesión de pleno
16/2003). Y al poco cambió su punto de mira y dirigió sus ataques
personales al alcalde y al grupo de concejales socialistas, como muy bien
pudimos comprobar, una vez más, en su artículo de tribuna publicado el
domingo 24 en el diario INFORMACION.
¿Qué pretende con esta forma de hacer política, obtener mayor apoyo
electoral o satisfacer su ego? ¿Cómo demuestra a los ciudadanos que
aquellos que hace poco tiempo acusó de llevar a Monóvar al ostracismo,
actualmente son los que van a salvar y dar estabilidad al nuevo gobierno? O
mintió al pueblo con aquellas terribles acusaciones, o les miente ahora
para conseguir el sillón de alcalde.
Siempre he confiado en la sabiduría y buen hacer de la ciudadanía monovera
que quiere y desea convivir con normalidad y exige a sus gobernantes
entendimiento y diálogo, y no, crispación, ataques personales, revanchismo
y prepotencia, que usted señor Poveda ha instaurado en esta legislatura, y
que no sirve para dar respuesta a las necesidades que desde hace muchos
años espera Monóvar de sus políticos.