La Ciudad
Un paseo por la ciudad

A
medida que el visitante se acerca a
Monóvar divisa la
ciudad como recostada en las faldas de una colina, y los edificios que
configuran su perfil: la Ermita de Santa Bárbara, la Torre del
Reloj, los restos del Castillo y la Iglesia Parroquial
de San Juan Bautista, construcciones emblemáticas de la ciudad, todas
ellas del siglo XVIII. No son, sin embargo, lo único digno de visitar.
El
recorrido turístico conviene iniciarlo en la Plaza La Sala, donde
se asienta la Casa Consistorial (siglo XIX), en cuyo Departamento
de Información le facilitarán un plano-guía de
Monòver con
información histórica, cultural, geográfica, socioeconómica y
gastronómica.
A menos de 100 metros del Ayuntamiento, en la calle Mayor, se halla la
Iglesia Parroquial de San Juan Bautista. De estilo barroco, con dos
torres (una de ellas inacabada), tiene planta de cruz latina, con una nave
principal y dos laterales. Su bóveda es de cañón seguido con cúpula
semiesférica. Colocada la primera piedra el 19 de abril de 1751, según
Pascual Madoz, su construcción, aunque sencilla, es muy sólida por ser
toda de cantería, excepto las bóvedas. La puerta que da entrada por la
Capilla de la Virgen del Remedio presenta en su exterior dos columnas
sosteniendo una cornisa y, sobre aquellas, otras dos que sirven de adorno
a un nicho ocupado por la imagen de la Virgen del Remedio, que es de
piedra.
La nave principal se halla sostenida por diez pilastras
cuadradas de cantería que rematan con capiteles de orden compuesto y
comprende cuatro altares por lado. Detrás del altar mayor, está el coro,
cuya sillería es de nogal. En los cuatro ángulos del crucero, se hallan
cuatro evangelistas tallados en la misma piedra.
Una
de las joyas de la Iglesia Parroquial es el órgano barroco del siglo XVIII,
recientemente restaurado, de características únicas en la provincia, con
un pedal de 27 notas y dos registros en abanico, posiblemente el primer
órgano con pedal completo de la provincia. Construido en 1771, tenía una
consola mirando al crucero y el instrumento mecánico fue obra de Pedro
Palop.
Del
jardín de la Iglesia, unas escaleras conducen hacia la calle Pescadería,
que comunica con la calle La Torre. Inicie la ascensión de ésta última y
llegará hasta la Torre del Reloj. Construida en 1743 por el maestro
alicantino Tomás Terol, tiene 18 metros de altura, es de planta cuadrada y
consta de cuatro cuerpos, decrecientes en tamaño según se elevan. Dispone
de reloj de sol y mecánico, y los dos últimos cuerpos, perforados por
arcos, alojan las campanas. Algunos eruditos creen que se asienta sobre un
antiguo alminar.
Desde la Torre del Reloj
se llega a la calle Colomer, por la que puede iniciar la subida a la
Ermita de Santa Bárbara, declarada monumento histórico artístico de
carácter local por la Academia de San Fernando en 1983. Según Pascual
Madoz, la construcción de la actual ermita se inició en 1799, tras haberse
derribado en 1775 una ermita anterior de idéntica advocación. Levantada
sobre uno de los cerros en que se asienta la ciudad, la ermita ofrece
interés no sólo por su intrínseco valor artístico, sino por cuanto se nos
aparece como uno de los hitos que configuran el paisaje urbano de
Monóvar.
Levantada sobre un gran basamento de piedra, la ermita se
configura en planta como un rectángulo en cuyo interior alberga una
elipse, situándose en los lados menores un ingreso porticado y el
presbiterio con una serie de dependencias anejas: sacristía y vivienda de
la santera, que cierran el citado rectángulo. Se accede al pórtico merced
a una escalinata y se configura éste mediante tres arcos de medio punto
que sostienen una espadaña en forma de frontón mixtilíneo, todo ello
apoyado sobre pilares dóricos de fuste octogonal.
La composición geométrica interior está formada por una gran elipse
cubriéndose completamente por una bella cúpula de igual forma apoyada
directamente sobre los muros perimetrales de forma exterior rectangular.
El estilo de la ermita sigue modelos del barroco valenciano, cubriéndose
con teja azul, pero deriva de posiciones claramente barrocas e italianas
con una suave mezcla de neoclásico. Es la única de la diócesis que utiliza
la curva, valorable al mismo nivel que la capilla de la Comunión de Santa
María de Elche. Sus autores pueden ser José Gonzálvez de Coniedo o Lorenzo
Chápuli. Desde la explanada de la ermita se contempla una amplia
panorámica de los valles del Vinalopó, con Elda y Petrer al fondo.
Si baja por la calle Santa Bárbara hasta la calle Salamanca y allí gira a
la izquierda, podrá visitar la Casa Museo Azorín, que fue la
residencia de la familia Martínez Ruiz en
Monóvar
desde 1876. Es un edificio de tres plantas que alberga en su seno una
exposición de objetos y enseres de Azorín, así como la biblioteca del
escritor, formada por un fondo bibliográfico de 14.000 volúmenes, algunos
de ellos del siglo XVI, y la correspondencia del mismo.
Con el tiempo se ha convertido en imprescindible para todos
aquellos que estudian la obra de Azorín y para los interesados en la
lectura o consulta de los periódicos monoveros, microfilmados todos ellos,
o los magníficos libros que contiene. Edita Anales azorinianos,
coedita algunas publicaciones y organiza el Coloquio Internacional de la
Universidad de Pau (Francia). Su horario de visitas es de Lunes a Viernes
de 11 a 14 horas y de 16 a 19 horas (en invierno) y de Lunes a Viernes de
10 a 14 horas (en verano), siempre con entrada libre.
A
la salida de la Casa Museo, baje por la calle Pío Baroja hasta la calle
Mayor, para, girando a la derecha, dirigirse a la Plaza del Ex-Convento.
Como su nombre indica, en esta plaza se halla el antiguo Convento de
Capuchinos, en cuya fachada se puede ver el escudo de armas del Duque
de Híjar, antiguo señor de la villa de
Monóvar. La
primera piedra del Ex-Convento se puso el 12 de Octubre de 1742 y las
obras finalizaron el 11 de Octubre de 1756. El edificio, de estilo
barroco, es de planta rectangular y consta de nave única con capillas
entre contrafuertes del tipo desarrollado, en especial, por la Compañía de
Jesús. Se remata con frontón curvo en fachada, la cuál resulta ser
asimétrica por la anexión de la capilla de San José, que es anterior a la
Iglesia. El crucero dispone superiormente de cúpula semiesférica rematada
con una cubierta inclinada a cuatro aguas con cobertura de teja cerámica
curva. Fue cedido al Ayuntamiento de
Monóvar,
a petición del propio Ayuntamiento, por Decreto de Espartero de 1841, seis
años después que los monjes lo abandonaran.
Desde
la plaza del Ex-Convento, por la calle San Juan se llega al edificio de la
Sociedad Cultural
Casino de
Monóvar.
Creado por fusión de las sociedades
"Casino
del Teatro" y "Círculo Agrícola" en el año 1880, cuenta con un gran jardín
en dos niveles y amplios salones.
A
la salida del
Casino,
bajando por la Avenida de la Comunidad Valenciana, se hallan algunas de
las construcciones de la burguesía monovera del primer tercio del siglo XX:
las casas número 1 (Casa de las Bolas) y 3 (Casa de
los Tortosa), dan buena fe de su pujanza económica.
Al
llegar a la esquina del jardín del
Casino,
hay que torcer a la derecha, por la calle Doctor Fleming, para acercarse
al Museo de Artes y Oficios Monoveros, sito en la Ronda de la
Constitución. Se trata de un museo etnográfico de propiedad particular que
posee en su interior diferentes herramientas y utensilios de agricultura y
tonelería, colección de pesas y medidas, telares, numerosos documentos
históricos de la comarca, 18.000 partituras musicales y 5.000 libretos de
teatro. A destacar las maquetas de edificios emblemáticos de la ciudad.
Desde aquí, bajando por
la Ronda y la calle Divina Pastora, llegamos a la calle Luis Martí
(conocida por los monoveros como la calle Nueva), en la que se
halla el Hogar del Pensionista, una hermosa casa restaurada
completamente para su nuevo uso.
Poco
más adelante se encuentra la calle Maestro Don Joaquín, en la que se halla
ubicada la Casa de Cultura, un edificio de nueva planta que
contiene distintos servicios socioculturales (auditorio, biblioteca
pública municipal e infantil...).
Frente a ella nace la estrecha calle Azorín, en cuyo número 7 nació
José Martínez Ruiz "Azorín", y en la que se puede observar, en el numero
3, una casa construida en 1779, desgraciadamente en mal estado. La Plaza
La Sala está allí mismo.
(Actualización
de un texto hallado en internet sin referencia del autor)
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