|
Artículos │Azorín│Callejero
│Cine
│Cómo
llegar
│Enlaces
│Fiestas
│Gastronomía│Geografía |
En el paleolítico el hombre primitivo era cazador y recolector; cuando, ya en el neolítico, descubrió la agricultura, se hizo sedentario. Neolítico: Los yacimientos arqueológicos de la Sierra la Vella, a unos dos Kilómetros de Monóvar en dirección Este (con la presencia de restos humanos), del Calafuig, les Llometes, la cueva sepulcral de La Romaneta, los restos del poblado de la Sierra de la Zafra... demuestran la existencia de asentamientos de población en el término de Monóvar desde finales del periodo neolítico, o de la piedra pulimentada, en la Prehistoria. Hacia el 1.100 a.C. los fenicios se establecen en la península a la que nombraron Spam (tierra de conejos), fundando Gades (Cádiz). Entre los siglos IX y VIII antes de Cristo los celtas se fueron asentando en el centro y el oeste de la península ibérica. Más adelante, durante los siglos VI y V a.C., se desarrolló al sur de la península, la cultura íbera. La fusión de estas dos culturas dio origen a los que se conocen como pueblos celtíberos. En este territorio fueron ocupando colonias, sucesivamente, los Fenicios, los Griegos, los Cartagineses (que llegaron a conquistar gran parte de la península durante las Guerras Púnicas —Cartago, la actual Túnez se fundó en el 800 a.C. y fue conquistada por Alejandro Magno en el siglo IV a.C. La primera guerra púnica se inició en el 264 a.C. y duró 23 años—) y los Romanos. Después que Roma derrotara por completo a Cartago, también invadió sus colonias en la península ibérica, a partir del 218 a.C., terminando por conquistar la península casi por completo, en la que permaneció durante más de seis siglos, 627 años, creando Hispania, nombre romano de las tierras que los griegos habían llamado Iberia. En el yacimiento arqueológico situado en el Manyar se han encontrado restos de una villa romana. La Calzada Romana que comunicaba el sur de Hispania (Cartago-Nova y La Bética) con el norte (pasando por Tarraco), discurría muy próxima al actual emplazamiento de Monóvar. V: La desaparición del Imperio Romano coincide con la expansión del cristianismo y fundamentalmente con las invasiones de pueblos germánicos que asolaron Europa y culminaron en la Península Ibérica con el asentamiento de los visigodos en el año 419, que impusieron su autoridad durante los siguientes tres siglos y se convirtieron al cristianismo. VIII al XII: En el 711 d.C. la península fue invadida por los árabes que derrotaron a Rodrigo, el último rey visigodo, dando comienzo a ocho siglos de dominación musulmana. Mientras que gran parte de los habitantes de la península aceptaron de buen grado la nueva situación, una parte de los descendientes de los visigodos, encabezados por Don Pelayo, se resistieron a la ocupación, concentrados en el norte del territorio, y a través de los siglos se fueron organizando en reinos (León, Navarra, Castilla, Aragón, Cataluña, Portugal), que se fueron uniendo y separando mientras se extendían por la península en lucha contra los musulmanes. Los árabes llamaron Al-Andalus a las tierras del sur de la península ibérica. Durante el siglo X, Al-Andalus alcanzó su apogeo y en contraste con el resto de la Europa rural empobrecida, sus ciudades (Córdoba principalmente) se desarrollaron prósperas gracias al activo comercio con Oriente. Hubo periodos de tolerancia religiosa que permitieron la convivencia de musulmanes, judíos y cristianos y un gran desarrollo de la ciencia, la medicina y la filosofía. Se realizaron copias y traducciones de los pensadores griegos clásicos, preparando el camino para el Renacimiento europeo del siglo XV. Existen restos arqueológicos que demuestran que, en época islámica, existían dos lugares poblados en este término: Monóvar, con recinto fortificado y castillo, y Chinosa (la actual Chinorla), con recinto fortificado y torre. El valle del río Vinalopó, en el que se encuentra Monóvar, ha sido frontera natural entre comunidades desde la Edad del Bronce a la Edad Media. XIII: Del siglo XIII datan los primeros
documentos que se conocen sobre Monóvar. En ese tiempo Monóvar forma parte del
reino musulmán de Murcia, que era parte del Imperio Almohade, y se encuentra en
una zona fronteriza con las coronas de Castilla y
Aragón. Y, por el tratado de Almizra (1244), en zona de conquista castellana. Entre 1478 y
1502, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón toman tres decisiones
complementarias: En 1478 obtienen del Papa Sixto IV la autorización para crear
la Inquisición, inspirada en la Inquisición medieval ya existente, mucho más
leve, (La finalidad del Santo Oficio era la represión contra los cristianos
nuevos o conversos, especialmente los judios. Presionados, la mayoría de los
judíos y más tarde los musulmanes se convirtieron al cristianismo, pero no
pudieron evitar el perjuicio insidioso de la limpieza de sangre y la discriminación de
los cristianos según la fecha en que habían recibido el bautismo. En 1480, los
monarcas nombran a los primeros inquisidores. La Inquisición no desapareció
hasta 1834)
XIV al XVI: La fertilidad del valle del
Vinalopó, y la laboriosidad de la población mudéjar eran los motivos por los
que la nobleza valenciana tenía interés en conseguir un señorío. Las
comarcas estaban dominadas, tras la conquista de las tierras a los moros, por
señores castellanos o valencianos, a menudo enfrentados entre si, pertenecieran
o no al mismo reino. Se había creado una doble posesión de las tierras de Monóvar, que se solucionará con la sentencia arbitral de Torrellas, en 1304, en la que pierde la propiedad don Juan Manuel y la adquiere definitivamente Jaime II. En 1328 Alfonso III la dona a uno de sus consejeros, y persona de confianza, Gonzalo García. A partir de entonces Monóvar es lugar de señorío y, continuará siéndolo hasta el siglo XIX en que se suprimen. Se irán relevando en el dominio de Monóvar: Gonzalo García, su familia, que lo vende a Pere Maça de Liçana en 1471, quien forma una baronía similar a la que ya poseía en Novelda. En 1571 las disputas familiares a la muerte de un Maça de Liçana terminan con un pleito que coloca como nuevos señores a Don Fadrique de Portugal y su esposa Margarita de Borja (Duquesa de Pastrana), más tarde, Ana de Portugal y Borja (Duquesa de Pastrana), sus sucesores los Marqueses de Oraní y los duques de Hijar, que poseyeron la baronía de Monóvar hasta la supresión de los señoríos, en 1839. La prosperidad económica generada por las colonias se correspondió en la metrópoli con un período de gran desarrollo de las artes y particularmente de la literatura, que conoció durante los siglos XVI y XVII un momento culminante en el llamado Siglo de Oro Español. XVII: En el año 1609, Felipe III, aconsejado por el duque de Lerma, ponía su sello real a la expulsión de los moriscos, que representaban menos del 5% de la población española, (acusados de atentar contra la seguridad de la monarquía), pero que representaban en Monóvar el 90 % de la población, (unas 450 familias) —En toda España, la región de Valencia fue la más afectada por la expulsión, con unos 120.000 emigrados, de estos los que mejor suerte corrieron fueron los que consiguieron instalarse en Túnez, entre cincuenta y ochenta mil— lo que produjo una grave situación de abandono y despoblamiento en Monóvar, por lo que doña Ana de Portugal y Borja, concedió Carta de Población en 1611, repartiendo las tierras entre cien nuevos pobladores, cristianos viejos, procedentes de lugares cercanos, principalmente de Castalla. En el año 1700 muere Carlos II, el último rey de la Casa de Austria. Luego de la guerra de Sucesión comenzó en España la dinastía de los borbones que reorganizaron la administración del país y de sus dominios en América y gobernaron inspirados en los principios de la Ilustración. XVIII: Villa Real en 1705, en el siglo XVIII ya contaba Monóvar con más de ocho mil habitantes, según el botánico Cavanilles, dedicados principalmente a labores agrícolas en 2000 hectáreas de superficie cultivada; el cultivo de la vid, el olivo, el almendro, cereales, y cultivos de regadío junto a los nacimientos de agua. El gran crecimiento demográfico y económico, lo demuestra el gran número de telares, más de 200 de lienzo y 130 de sargas, lana y algodón, que había censados en 1790 y que daban trabajo a mas de mil personas. En este siglo se construyen los edificios más emblemáticos de la ciudad como la torre del reloj, la ermita de Santa Bárbara, el Convento-Seminario de los Padres Capuchinos, la iglesia de San Juan Bautista y la capilla de la Virgen del Remedio. La difusión por toda Europa y América de las ideas liberales de la Revolución Francesa y la posterior expansión napoleónica sobre la península ibérica, (La Guerra de la Independencia duró cinco años, de 1808 a 1813), debilitaron los lazos que unían a la metrópoli y sus colonias, que comenzaron de inmediato un largo período de guerras por la independencia. Finalizada la dominación napoleónica ocupó el trono el monarca absolutista Fernando VII y a su muerte se sucedieron las luchas entre sectores liberales (isabelinos) modernizadores y los absolutistas (carlistas), conservadores del orden tradicional. Los carlistas, que encontraron su más importante respaldo en regiones de fuerte tradición religiosa, —donde el nuevo Estado burgués se veía como un peligro para los ordenamientos tradicionales, principalmente el País Vasco, Cataluña y Aragón—, representaron la oposición más reaccionaria al liberalismo. En el siglo XIX tuvieron lugar tres guerras civiles en España, llamadas carlistas: De 1834 a 1839, la insurrección del hermano de Fernando VII. De 1846 a 1849 la segunda guerra carlista o guerra dels matiners, en Cataluña. Y de 1870 a 1876 el pretendiente, con el título de Carlos VII agrupó a varias fuerzas contrarias a la Revolución de 1868. Durante el siglo XIX España perdió sus territorios americanos y debió asumir la pérdida definitiva del lugar de privilegio que llegó a ocupar en el escenario mundial. XIX: La Reina Regente, Maria Cristina, otorga el título de ciudad a Monóvar, el 24 de abril de 1900. Ya antes, la ciudad había experimentado un importante auge económico, con el desarrollo de industrias de elaboración de vinos, favorecidas por los brotes de filoxera en Francia, fabricación de aguardientes, calzado y, más tarde jabón, harina y mármol. Contribuyó al desarrollo de Monóvar la conexión con la línea férrea Alicante-Madrid y la Feria, que instala el Ayuntamiento por primera vez en 1883 y continúa celebrándose en nuestros días. El siglo XX encontró a España sumida en una profunda crisis política, social y económica que la Primera Guerra Mundial no hizo sino agudizar. En medio de una extrema polarización, la dictadura de Primo de Rivera, surgida del golpe de Estado de 1923, busco frenar el avance de los reclamaciones obreras y autonomistas. El gobierno, de gran similitud con el modelo fascista imperante en Italia, persistió hasta 1931, cayendo más por efecto de las contradicciones entre las fuerzas que lo sostenían —Iglesia, fuerzas armadas e industriales—, que por el accionar de la oposición política y sindical. El fin de la dictadura fue también el de la monarquía que la había apoyado y el comienzo de una nueva etapa republicana. La llamada Segunda República nació en medio de una serie de dificultades políticas y económicas de muy compleja resolución. Luego de dos gobiernos moderados, el ajustado triunfo electoral del Frente Popular integrado por socialistas, republicanos, comunistas y anarquistas en 1936 terminó de antagonizar las posiciones políticas. En medio de un clima de inseguridad y terrorismo, y con un gobierno debilitado por disidencias internas, en 1936, apoyado por la Iglesia y poderosos sectores de la economía española, un sector importante del ejército, que luego lideraría el general Francisco Franco, se alzó contra la República; ésta, decidió armar a las organizaciones obreras, y dio comienzo a tres años de guerra civil. El gobierno republicano esperó inútilmente el auxilio de las democracias europeas, que se pronunciaron a favor de la no intervención en el conflicto. La Unión Soviética fue el único Estado que apoyó materialmente al gobierno republicano, además de un gran número de voluntarios de América y Europa, las llamadas Brigadas Internacionales de ideología comunista, que se integraron a sus filas. Alemania e Italia apoyaron al bando sublevado. Finalizada la guerra civil, Franco se convirtió en el jefe del nuevo Estado español. Instauró un régimen autoritario, cercano al fascismo, con un modelo de Estado corporativista, de exaltación de la figura del líder y un nacionalismo exacerbado. Franco debió gobernar una sociedad polarizada con una economía prácticamente destruida por la guerra civil. Desde el comienzo de la Guerra Fría, Estados Unidos decidió convertir España en un aliado seguro y propició su integración a las Naciones Unidas en 1955, lo que permitió un viraje en la política exterior aislacionista del régimen. En 1975, la muerte de Franco (autoproclamado regente de la corona en 1947) colocó el poder en manos del sucesor que había designado, el nieto de Alfonso XIII, Juan Carlos I de Borbón, quien rápidamente dio los pasos necesarios para restablecer el sistema democrático, eligiendo a Adolfo Suárez como Presidente del Gobierno. XX: Tras la Guerra Civil, después del atraso general que supuso para toda España, Monóvar fue recuperando sus industrias tradicionales, tomando la mayor importancia las fábricas relacionadas con el calzado, bolsos y piel. Acabada la dictadura el Ayuntamiento de Monóvar pasó a estar regido por alcaldes y concejales elegidos democráticamente. En muchos siglos de nuestra
historia, encontramos una o varias guerras civiles, tras la cuales ha de
reintentarse el progreso después de la destrucción. Aún en los casos en que
nos enfrentamos a potencias extranjeras, casi siempre había hispanos en ambos
lados. Refiriéndose a la última guerra dice Fernando García de Cortazar: A finales del siglo XVIII, los soldados de Napoleón descubrieron que muchos niños egipcios creían que las pirámides habían sido construidas por los franceses o los ingleses. Las sucesivas purgas de los rivales de Stalin exigieron de los historiadores soviéticos, cada poco tiempo, nuevas explicaciones de los acontecimientos por los que los héroes de antaño se habían convertido en traidores al servicio de las potencias enemigas. A fines del siglo XX, muchos niños japoneses creían que las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki habían sido arrojadas por los rusos. En pleno siglo XXI, muchos niños españoles piensan que España es un Estado de nebulosa identificación, una yuxtaposición de regiones, una ficción creada por un lejano dictador... Por su apoyo a la dinastía borbónica en la Guerra de Sucesión, Felipe V, acabada la guerra en 1708, le concedió el título de Muy Noble, Fiel, Ilustre y Leal, y el privilegio de añadir a su escudo un símbolo. Monóvar le añadió la flor de lis. Escudo ovalado de plata, tres torres de oro puestas en faja, cimadas las torres de los lados de un león de gules afrontados que sostienen un lis también de gules, que surmonta la torre central; campaña de oro, cuatro palos de gules. Bordura de azur con la leyenda "LA M·N·F·I·Y·L· (muy noble, fiel, ilustre y leal) CIUDAD DE MONOVAR". Monóvar es un término de indudable origen
árabe, si bien se desconoce la forma exacta del cual procede. Tal vez "Monnauir",
que significa faro luminoso, o más probablemente, "Monnauar", que
quiere decir campo florido, puede que refiriéndose a la flor de los almendros,
uno de los cultivos tradicionales de esta tierra. ECONOMÍA
Monóvar posee un importante patrimonio documental conservado en
sus archivos: |
|
Búsqueda personalizada
|
![]()
Monòver punto com - ISSN 1885-4192
Cláusula de Exención de Responsabilidad
Copyright © 2003-2009, Luis Andrés, Todos los derechos reservados
Edita: Luis Andrés Pastor Oleaga, (Responsable y esclavo de esta idea)
03640 Monòver / Monóvar - Alicante (Spain)
cartas@monover.com
-![]()