Radegunda, virgen († a. 1152)
Se desconoce todo lo que se refiere a su
nacimiento. El martirologio romano la llama Radegundis y es una
de las gloriosas vírgenes que ha dado España.
Aparece como la última religiosa del monasterio
de san Pablo, en Burgos, que perteneció a la Orden
Premostratense. La extrema pobreza llevó a la extinción a este
monasterio que quedó anexionado al de san Miguel de Treviño.
Llevada por sus deseos irresistibles de visitar
los Santos Lugares de Roma, donde murieron tantos mártires y
donde reside el Vicario de Cristo, marcha a la Ciudad Eterna.
Tiene en su contra la poca salud que disfruta y los pocos medios
de que dispone para tan largo, peligroso y costoso viaje; pero el
fervor puede más que los miedos.
Saciada y llena de agradecimiento al Señor,
animada por los besos puestos en las calles que pisaron los
mártires, venerados los monumentos, regresa con numerosas
reliquias. Ahora sólo quiere soledad y retiro.
Junto al monasterio de San Miguel habita en una
pobre y mísera habitación que tiene un ventanuco por donde puede
presenciar los santos oficios de la iglesia. No cambiaría aquel
sitio por el mejor palacio. Sólo piensa en ser agradable a su
Divino Esposo. Vive como los antiguos anacoretas del desierto y
la gente del pueblo comenta con asombro sus penitencias, ayuno y
oración.
Muere el 29 de enero del año 1152, cuando reina
en Castilla Alfonso VI y es papa Eugenio III.
Es sepultada en la iglesia de San Miguel de
Treviño donde sus reliquias son veneradas a través de los siglos
Texto:
Archidiócesis de Madrid -
SANTORAL