Santa María Micaela del Santísimo
Sacramento nació en Madrid en 1809 y allí, al visitar el
Hospital de San Juan de Dios, nació su vocación de
consagrarse a la educación de la juventud inadaptada
socialmente.
El amor a Cristo en la Eucaristía fue el
alma de su obra.
Fundó el Instituto de Adoratrices
Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad.
Murió en Valencia, víctima de su caridad,
al atender a los enfermos de cólera, el 24 de agosto de
1865.
Fue canonizada en 1934.
Era bastante anciana ya cuando se desató
en su Córdoba natal una persecución califal contra el
cristianismo de las que hacen época; nunca mejor dicho:
la gran era de los mártires cordobeses. Desde hacía dos
años no cesaban los muertos por la fe cristiana.
San Fandila, sacerdote natural de Guadix
y gran catequista, fue degollado por su actividad
cristiana el 13 de Junio de este año 853 y al día
siguiente lo fueron santa Digna, religiosa contemplativa,
y san Félix, monje de un convento de la capital y natural
de Alcalá de Henares. Es decir, todo cristiano
significativo estaba siendo eliminado para desarraigar la
fe de Cristo y «evangelizar» Córdoba en el espíritu del
Corán.
Como los moros eran bien conocedores de
las costumbres cristianas, después de la ejecución, se
quemaban los cuerpos de los mártires y sus cenizas las
esparcían en el río Guadalquivir para evitar la creación
de santuarios en las tumbas de los mártires.
Benilde, a pesar de sus muchos años, se
llenó de valentía evangélica, alzó su grito de libertad
en contra de la tiranía y proclamó en voz alta que
prefería la fe a la vida y la coherencia creyente al
silencio cómplice con aquel «terrorismo de estado». Su
gesto claro, generoso y valiente le costó el cuello y
también fue incinerada para desperdigar sus restos en el
río.
Dicen los entendidos que las aguas del
Guadalquivir bajan, desde entonces, «contaminadas» por el
único barro que, en lugar de ensuciar, fecundan a la
Iglesia andaluza: la riada del amor que no puede
engañarse ni engañarnos.
No, si ya veréis como los viejos que
están cerca de la Iglesia van a poder darnos, al final,
más de una lección de vida comprometida con el evangelio.
Al tiempo...