San Hilario, Obispo y Doctor de la Iglesia († 367)
Nació
en Poitiers a principios del siglo IV; hacia el año 350 fue
elegido obispo de su ciudad; se hizo notar por la fortaleza en la
fe frente a los arrianos y sufrió destierro por mandato del
emperador Constancio.
Son importantes sus escritos teológicos llenos de sabiduría y
de doctrina, destacando el tratado sobre la Trinidad.
Murió en el año 367
Texto:
Archidiócesis de Madrid
Profesor y padre de familia en
Poitiers, llega al cristianismo cuando ya tenía 35 años. "Si la
vida presente no se nos ha dado para avanzar hacia la eternidad,
no hay que considerarla como un beneficio".
Hilario nació en Poitiers, a comienzos del siglo IV. Casado y
padre de una niña por nombre Abra - que es honrada como santa -
se convirtió a la fe cristiana con la lectura de las Escrituras:
la revelación de Dios a Moisés y el prólogo de San Juan
impulsaron con su luz a esta alma en la búsqueda sincera de la
Verdad: «Dios es bello y de una belleza tal que la sentimos sin
poder comprenderla». Hilario vivió desde entonces dentro del
resplandor de la belleza. Poco después de su bautismo el año 354
es designado obispo de Poitiers; y dos años más tarde el
arrianismo consigue desterrarlo a Frigia. Serán cuatro años de
penalidades, de tersos escritos como "discípulo de la Verdad", y
de incansable apostolado en Oriente.
Se mostraba presto a «proclamar la divinidad de Cristo» y a
defenderla «con celo infatigable». Junto con San Atanasio
defendió vigorosamente contra los arrianos la fe definida en el
Concilio de Nicea. Fue entonces cuando escribió su «Tratado sobre
la Trinidad».
Las luchas contra los poderosos y la composición de sus obras no
fueron óbice para que Hilario se mostrase muy cercano al pueblo
de los fieles, atento a sus necesidades.
Desde el año 360, durante los siete años finales de su vida, este
doctor de la Iglesia, en uno de los tiempos más convulsos por la
herejía, sigue levantando su voz; lo mismo en Poitiers, que en
París y Milán; consiguiendo mantener la Galia en la pureza de la
Fe.
Al designar para Ligugé al futuro San Martín, convirtió al Poitou
en la cuna de la vida monástica de la Galia. Murió en Poitiers el
año 367
Texto:
Diócesis Tui -
Vigo -
SANTORAL