Santos:
Josafat, obispo y mártir
Millán (Emiliano) de la Cogolla, Adalberto, Arsacio,
Teódulo, Nilo el Sinaíta, confesores
Aurelio, Publio, Benedicto, Isaac, Mateo, Cristiano,
mártires
Benigno, Renato, Cuniberto, Esiquio, Rufo, Livino,
Leodegario, obispos
Cumián, abad
Paterno, monje

San Josafat, mártir (1580-1623)
El Cisma de Oriente fue en Julio
del 1054. Rusia y las regiones a ella sometidas fueron adhiriéndose
al cisma en el decurso del siglo XV. La unión de los rutenos con Roma
tuvo lugar a fines del siglo XVI (1595-1596), justo cuando Juan —que
así se llamaba el santo— tenía unos 15 años. Había nacido en Vlodimir
(Volinia) el año 1580, en el seno de una familia noble. Se bautizó en
la Iglesia bizantina separada de Roma.
Pasa a Vilna a formarse y, como es
aficionado a la lectura y toma sus preferencias por los temas
religiosos, conoció la verdad católica y se adhirió a ella, aunque en
Vilna, eran aún pocos los unidos a Roma. Desde este descubrimiento
van aumentando en él los deseos de que su pueblo abrace la unión con
Roma, heredera de la fe y autoridad de Pedro sobre la que Cristo
fundó su Iglesia.
Decide entrar en el monasterio de
San Basilio. Ahora ha cambiado el nombre, mantiene la "J" de Juan y
se llama Josafat. Desea de modo vehemente la unión de los disidentes
con Roma y quiere dedicar todos sus esfuerzos a esta tarea. Vive con
mortificación intensa y mucha oración.
Se ordena sacerdote. Por su celo,
unos le llaman "el azote de los herejes" y otros "el raptor de
almas". Los disidentes fanáticos urden tramas contra él; alguna vez
la abofetean. Ejerce el ministerio en varias poblaciones: Zyrowiecz,
Byten y Pinsk. Reanima las casas de la Orden y queda sólidamente
restablecidos los monasterios de monjas y monjes basilianos.
Nombrado archimandrita de la
Santísima Trinidad, de Vilna, en 1614. Por las pocas vocaciones, hace
de todo: gobierno del monasterio, predicador, confesor,
administrador, cantor y visitador de religiosas. Entre los jóvenes
busca vocaciones para la vida monástica. Da impulso unionista en su
monasterio renovado.
Cuando es nombrado, contra su
querer, por el Papa Paulo V, Arzobispo de Polotsk, se hace
inconmensurable su celo y caridad en una archidiócesis infestada por
el cisma. En vez de acobardarse ante las dificultades, se crece:
arrecia en penitencia y oración. El ejemplo de su austeridad
conmueve; la primera autoridad eclesiástica vive de tal modo que, en
determinada ocasión, tiene que empeñar su manto episcopal para
aliviar a una viuda necesitada. Entregado a su ministerio pastoral,
rehuye inmiscuirse en política, restaura la catedral, edifica
iglesias, erige monasterios, escribe ilustrando el Primado de Pedro y
defiende el patrimonio de la Iglesia. Su actividad, su fuerza moral y
su vida interior suscita envidias y celos porque la Rusia blanca,
rejuvenecida, se está pasando al lado de Roma.
Hasta tal punto llama la atención
lo que está sucediendo en torno a Josafat que el Patriarca disidente
de Jerusalén, Teófanes, viaja de incógnito y consagra obispos
cismáticos en secreto para situarlos en sedes rutenas unidas ya a
Roma con el fin de contrarrestar la actividad exitosa de Josafat. En
Polotsk se sitúa a Melecio Smotricio que recibe el encargo de
entorpecer, disminuir y eliminar si fuera posible la eficiencia
unionista de Josafat. Aumentan las calumnias y las intrigas. Las
armas que utiliza el arzobispo en la presente guerra a muerte entre
disidentes y unionistas son la oración, la humildad sincera, la
caridad exquisita y las frecuentes visitas pastorales para animar a
los fieles y alentar a los pusilánimes. En una de ellas encontrará la
muerte. En la que hace a Vitebsk. Aquí se urde una trama para
asesinarlo en su propio domicilio. Un tumulto de mujerzuelas y
populacho enloquecido invade su domicilio donde es lastimosamente
ultrajado, vapuleado y tratado a hachazos; los promotores del
alboroto han sido un presbítero llamado Elías con la complicidad de
clérigos cismáticos. Sacado a rastras a la calle le rematan con dos
disparos de lombarda en la cabeza. Su cuerpo fue arrojado al río Duna
atadas sendas piedras a los pies y a la cabeza. Al cabo de cinco días
son rescatados sus restos del agua, trasladados a la catedral de
Vitebsk y poco después a la sede arzobispal de Polotsk. El arzobispo
rival de Josafat, Melecio, una vez convertido, hará profesión de fe
católica en Roma el 26 de Febrero del año 1627 ante el papa.
La persecución contra la Iglesia
Católica y contra Roma en las regiones de Rusia y Rusia blanca, no es
sólo cosa de los siglos XIX y XX. La fe de los rutenos y ucranianos,
dentro y fuera del país, son el puntal más fuerte de la Iglesia
católica oriental unida a Roma y la esperanza del retorno a la unión