Santos:
VIDAS DE SANTOS
Nuestra Señora de la Almudena; Teodoro, Eustolia, Sopatra,
confesores;
Orestes, Alejandro,
mártires;
Agripino, Benigno, Timoteo, Ursino,
obispos;
Erefrido,
eremita; Dedicación de la Archibasílica del Salvador.

Dedicación de la Basílica del
Salvador (324)
De varias maneras se suele denominar este templo:
Basílica "Constantiniana", "del Salvador" y "de San Juan de Letrán".
Es la catedral del Papa que, al tomar posesión de ella, muestra el
supremo poder o potestad eclesiástica de Roma y del mundo; por ello a
este basílica se llama a sí misma en la escritura de su fachada "madre
y cabeza de todas las iglesias de la Urbe y del Orbe".
El nombre de Letrán le viene del palacio que tenían
los "Laterani" en el monte Celio desde el siglo I a quienes la
autoridad confiscó sus bienes por atreverse a conspirar contra Nerón.
Parece ser que pasó a ser propiedad de Fausta, la esposa de
Constantino; aconsejada, según dicen, por Osio de Córdoba, lo donó a
los papas para su residencia habitual, como de hecho lo fue a través
de bastantes siglos hasta el periodo de Aviñon.
Pero la longa historia no muy probada o la leyenda
une esta basílica a la familia imperial también por otros motivos.
Parece ser que el emperador que legalizó a la Iglesia contrajo el
terrible e incurable mal de la lepra y fue curado milagrosamente por
san Silvestre; en agradecimiento por la recuperación de la salud,
entregó los terrenos necesarios para construirla y se prestó a dar la
ayuda económica pertinente. Esta es la razón de llamarla también "Constantiniana".
Se sabe que ya en el año 313 hubo en ella un sínodo
porque la esposa de Constantino lo cedió al papa Milcíades; que el
papa Dámaso fue ordenado en ella y que se dedicó el día 9 de
Noviembre del año 324, dándole Silvestre el título de "El Salvador",
hasta que en el siglo XIII se le añadieran los de San Juan Bautista y
de San Juan Evangelista.
Este augusto templo ha sido la sede de muchos
concilios -más de veinticinco- desde el siglo IV al XVI y, de ellos,
cinco han sido ecuménicos.
Allí se firmó, ya en tiempos más cercanos, el Tratado
de Letrán, el 11 de marzo de 1929, con el que Pío XI logró la
libertad del papa de todo soberano temporal y con ello el libre
ejercicio de su misión evangelizadora, firmándolo con Mussolini.
Esta basílica podría contar una larga serie histórica
de virtudes, pero también habla de sacrilegios, saqueos, incendios,
terremotos e incluso el abandono de sus papas sobre todo el tiempo
del destierro de Aviñon. Buscando un sentido a esos hechos, uno se
pregunta si no serán las fuerzas del infierno que se ponen de pie,
rabiosas, con la intención de acabar con el templo de piedras que es
símbolo del poder espiritual supremo e indefectible en la Iglesia.
También hay que decir que tanto el Renacimiento como el barroco
dejaron en ella su huella artística perenne y restauradora, y que
Sixto V y León XIII la hicieron realmente suntuosa, por no hablar de
que hasta allí fue Francisco de Asís en 1210 a solicitar del papa
Inocencio III la aprobación de su Orden.
Cuando con su consagración se dedica a Dios y a su
culto, se indica que pasa a ser propiedad y sede de la Majestad
divina; con esa ceremonia se indica que pasa a ser "la morada de Dios
entre los hombres".
A los católicos, mirándola a ella, se nos hace
próximo el misterio de la salvación, pareciéndonos actual aquella
escena evangélica en la que Jesucristo llamó a aquel Zaqueo, agarrado
a la rama de la higuera, que se siente interpelado por Dios para
habitar en su casa y comer con él a pesar de ser sólo un pobre
publicano despreciable y pecador.
Es como si el mismo Dios quisiera darnos a entender
que, por medio de todo el culto que allí se realiza -la Misa, que es
el sacrificio redentor de la Cruz, con los sacramentos, con la
escucha de su palabra que se hace actual por la predicación-,
quisiera recordarnos su vehemente deseo a los hombres de
incorporarnos a Él haciéndonos piedras vivas, bien unidas por la
caridad, de su Esposa mística -la Iglesia- como las piedras físicas
se unen en la construcción material de la basílica. De hecho, esta
idea ya está expresada en el Apocalipsis cuando presenta a la Nueva
Jerusalén.
Y ¿por qué no decirlo? La Basílica, con su grandeza y
su miseria, es también un símbolo de la Iglesia de todos los tiempos
donde hubo, hay y habrá persecuciones y flaquezas, intereses humanos
y divinos, política, arte, espíritu, dogma y santidad.
Nuestra
Señora de la Almudena, Patrona de la Archidiócesis de Madrid
La Virgen de la Almudena está unida, desde el primer
momento, a la historia cristiana de Madrid.
Según una tradición, avalada por la historia, el 9 de
noviembre del año 1085, se rasgó el frente de una torre de la muralla
de la Puerta de la Vega y apareció una imagen de la Virgen, que los
cristianos madrileños habían ocultado.
Existe documentación del año 1382, en que se nombra
con el título de "Almudena" a una imagen de la Virgen, a la que el
pueblo de Madrid siempre ha venerado con singular devoción.
La imagen actual de la Virgen de la Almudena fue
coronada solemnemente el 10 de Noviembre de 1948 y declarada patrona
de la diócesis de Madrid por el papa Pablo VI el 1 de julio de 1977.
También hoy, a cualquier hora del día y de la noche,
se venera cariñosamente por los madrileños la imagen en piedra de
Nuestra Señora de la Almudena situada en los muros del complejo
catedralicio
SANTORAL
(El santo del día)