Santos:
VIDAS DE SANTOS
Ernesto, Aquiles, Agomar, Lázaro, confesores;
Florencio, Rufo, Herculano, Prosdócimo, Engelberto,
Restituto, Willibrordo, obispos;
Leopardo, Melasipo, Antonio, Casina, Taurión, Tesalónica,
mártires;
Gertrudis, abadesa;
Severino, monje.

San Willibrordo († 739)
No hay noticias de su muerte. Lo último que
sabemos de él es la afirmación de San Beda el Venerable escrita en el
734: "Willibrordo inflige todos los días derrotas al diablo; a pesar
de su ancianidad combate todavía, pero el viejo luchador suspira por
la recompensa eterna".
Como puede apreciarse, la terminología empleada para referirse a
Willibrordo es militar. Nada más lejos de las actividades bélicas que
la vida del monje Willibrordo. Si acaso, su lucha y calificativo de
"peleón" va por otro camino distinto al de las armas, tiene la
resonancia de algunos pasajes paulinos al describir la vida cristiana
Su padre pertenecía a la primera generación de
cristianos anglosajones convertidos del paganismo, se llamaba
Wilgils. Lo entregó al monasterio de Ripón para su crianza y custodia
cuando decidió vivir solitario tras la muerte de su esposa. Ya en su
juventud, Willibrordo decide libremente hacer profesión religiosa.
Su alma no le cabe en el cuerpo por los deseos de santidad. Deja
el monasterio de Ripón aprovechando la coyuntura de la marcha a Roma
del santo abad Wilfrido. A partir de ahora va a permanecer doce años
en el monasterio de Rathmelsigui, en Irlanda, aprendiendo del afán
misionero del abad Egberto que ya fracasó en su intento evangelizador
de Frisia en el continente.
Cuando en el 689 Pipino II, rey de Austrasia,
vence al rey Egberto, de Frisia, se abren nuevas posibilidades de
evangelización de los frisones. Allá marcha Willibrordo a la cabeza
de doce monjes. Es el año 690. No tienen fácil la predicación del
Evangelio a un pueblo rebelde y testarudo con el que no pudo del todo
el poder de Roma; tampoco el cristianismo de los merovingios fue
aceptado por los altos y rubios frisones que se muestran ufanos en
sus ansias de libertad e independencia. Pero las dotes de
organizador, la tenacidad, paciencia, audacia, valentía y santidad de
Willibrordo van consiguiendo una comunidad de cristianos, convertidos
y preparados en la fe uno a uno, ayudado por sus monjes.
El Papa Sergio I lo consagra obispo, le concede
amplios poderes y llena de bendiciones su labor apostólica en las
tierras que están entre la desembocadura de los grandes ríos que
mueren en las costas de los Países Bajos. El rey Pipino le concede
todo su apoyo. Mejoran las condiciones políticas. En el castrum
romano de Utrecht levanta la basílica de El Salvador que es también
escuela y residencia. Más lejos de la primera línea misionera, en
territorio franco, funda el monasterio de Eschternach, cerca de
Luxemburgo, para que sea un emblema del quehacer cristiano en
servicio de la misión y un lugar donde puedan reponer sus fuerzas los
vanguardistas que llegan hasta Dinamarca impulsados por el afán
misionero.
El arzobispo de los frisones, este conductor de
hombres y magnífico organizador, el que se caracterizó por su
austeridad y supo ser como un padre para todos murió, muy
probablemente en el monasterio de Eschternach, el 7 de Noviembre del
año 739