Teodora (¿s. V?)
Ella es una santa poco común. Me
explico: generalmente los santos y santas son
presentados como personajes extremadamente dotados
de cualidades poco asequibles al común de los
mortales. Teodora no es precisamente una de esas.
Pese a lo débil que es la documentación histórica
de que se dispone, el comienzo de su santidad parte
de un acontecimiento nada santificable como es el
adulterio.
Fue una mujer casada que vivía en
Egipto y de costumbres irreprochables. Un joven
enamorado de sus bondades se sintió rechazado en
sus pretensiones impuras hasta que recurrió a una
hechicera que con pócimas y palabras llevó a
Teodora a consentir en la infidelidad.
La tristeza consecuente al pecado
la llevó a la determinación de hacer penitencia de
por vida.
Tomó ropas de hombre y pidió,
suplicando, la admisión en un monasterio. Bajo el
nombre de Teodoro admiró a todos con la aspereza de
sus mortificaciones.
Pero no acaba aquí su historia. Una
ventera del lugar acusa calumniosamente al falso
monje de ser el padre del hijo que había tenido con
un viajero.
Y aquí aparece el rasgo de
generosidad. Teodora no quiso negarlo, es expulsada
del monasterio, cuida en las soledades del niño
alimentándolo con leche de cabra, mientras que las
inclemencias del tiempo a la intemperie curten su
piel y mudan su semblante.
Pasados unos años, suplica de nuevo
la entrada en el monasterio donde se le admite con
la condición de no abandonar su celda. Sólo a la
muerte de la penitente se descubre su condición.
Se cuenta en esta especie de novela
ejemplar que el niño que ella cuidó llegó con el
tiempo a ser abad del monasterio