La autovía que une Monóvar con Alicante y Madrid pierde
7.000 vehículos al día por la crisis

Las últimas mediciones de
intensidad media de tráfico reflejan que la circulación ha
pasado de 30.000 a 23.000 vehículos en dos años
Las últimas cifras oficiales sobre la intensidad media de tráfico
que registra la autovía de Madrid-Alicante (A-31) ha
constatado la pérdida de 7.000 vehículos diarios desde el 1
de enero de 2010 hasta el 1 de enero de 2012. La A-31 ha
pasado de recibir 30.000 vehículos diarios a 23.000, lo que
supone una caída aproximada del 25% en lo que han sido sus
parámetros habituales de densidad circulatoria en la última
década.
Los datos que obran en poder del Ministerio
de Fomento corresponden concretamente al tramo comprendido
entre el municipio albaceteño de Bonete y Alicante capital.
La crisis es el principal motivo que aducen los expertos
para explicar un fenómeno calificado de "excepcional" en
una de las autovías con mayor densidad circulatoria de
cuantas unen la meseta castellana con la costa mediterránea.
Una antigua carretera nacional reconvertida en autovía, que
cruza de norte a sur las comarcas del Alto y Medio Vinalopó
y que registra el paso de 30.000 vehículos diarios siendo el
29% de ellos vehículos pesados. En su mayor parte camiones y
tráilers de mercancías que cubren diferentes trayectos con
destinos nacionales e internacionales. Pero sólo en el
tramo comprendido entre Elda (salida Monóvar) y
Monforte del Cid la autovía de Madrid casi duplicaba su
volumen de tráfico con cifras superiores a 50.000 vehículos
al día, pero la crisis también ha rebajado esta cifra en
el tramo citado en un 25% aproximadamente. Algo a lo que ha
contribuido la menor circulación de mercancías y la
reducción de desplazamientos de ocio y turismo en fines de
semana, festivos y vacaciones.
En los últimos años la alta
densidad circulatoria de la A-31, que contrariamente a lo
previsto apenas se ha visto aliviada por la construcción del
ramal Sax-Castalla que enlaza con la denominada autovía del
interior, unido al peligroso trazado que la A-31 mantiene en
demasiados puntos, también había contribuido a elevar la
siniestralidad de una de las carreteras que más tráfico
venía registrando en España en la temporada turística alta.
Sin embargo, tal y como destacan los expertos, a menos
tráfico menos riesgo de sufrir accidentes y, por tanto,
menos siniestralidad. Cabe recordar a este respecto que sólo
en el periodo comprendido entre enero de 2002 y mayo de 2004
en el tramo comprendido entre Alicante y Villena el número
de víctimas en accidentes de tráfico o atropellos se elevó a
434 personas con un balance de 22 fallecidos, 120 heridos
graves y 292 leves. Para evitarlo el Ministerio de Fomento
tenía previsto habilitar un tercer carril en la bajada del
Portichol -en Monforte del Cid- dirección Madrid; en la zona
de Salinetas entre los términos de Petrer y Novelda así como
a la altura de la bodega cooperativa de Sax. Este proyecto
también contemplaba eliminar la peligrosa curva de La
Cantera, entre los términos de Petrer y Sax, y "suavizar" el
sinuoso trazado entre el viaducto del castillo de Petrer y
el polígono de Les Pedreres. Pero el proyecto nunca se
ejecutó.
La ejecución de las obras de reforma y mejora de la autovía de
Alicante-Madrid en el tramo comprendido entre Alicante
capital y el municipio manchego de La Roda acumula ya un
retraso de seis años. El Ministerio de Fomento sigue sin
fijar la fecha de inicio del proyecto pese a que en los
Presupuestos Generales del Estado de 2005 se consignó una
partida de 150.000 euros para realizar un estudio de impacto
que parece encontrarse "extraviado" en el cajón de algún
despacho ministerial. Fue en marzo de 2005, cuando el
Gobierno central anunció que la A-31 sería objeto de una
profunda y necesaria remodelación a partir del segundo
trimestre de 2006. Desde el Ministerio de Fomento se llegó a
fijar el montante de la actuación en 28.413.000 euros con el
doble objetivo de ajustar el viejo trazado a la normativa de
seguridad vial y contribuir a paliar el problema de
saturación que ya sufría entonces la autovía. Un problema
que ha sido el principal factor desencadenante de su elevado
índice de siniestralidad. Aunque ahora se va a ver reducido,
paradójicamente, por el descenso del tráfico rodado a
consecuencia de la crisis.
PÉREZ GIL
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