Las llaves de la plaza
Firmado por Pérez Gil, el diario Información publica
hoy,
miércoles, 25 de agosto de 2010, el siguiente artículo:
El conserje honorífico de la plaza de toros sigue a la espera de las llaves. La edil de Cultura mantuvo ayer una "tensa" charla con Antonio Gil Gran "Tono" pero se marchó sin darle las llaves. Antonio Gil Gran "Tono" sigue esperando a sus 84 años de edad a que la concejal de Cultura de Monóvar, Francisca Parreño, le devuelva las llaves de la plaza de toros que él lleva cuidando, de forma totalmente altruista, desde que tenía seis años. De hecho, fue homenajeado y nombrado conserje honorífico por el actual equipo de gobierno en agradecimiento a una vida ligada y dedicada al coso monovero. Cuido de él cuando era privado y estaba en pleno apogeo, también cuando cayó en el abandono y la ruina, y ha seguido haciéndolo sin cobrar nada desde que en 2002 el edificio fue adquirido y restaurado por el Consistorio. Como ya publicó ayer este diario, la edil de Cultura mandó a un operario a que le recogiera las llaves a "Tono" al encontrarse éste convaleciente en su casa tras sufrir una rotura de tobillo. En ese momento no podía hacerse cargo del cuidado y mantenimiento de la plaza. Sin embargo, hace más de un mes que está recuperado pero nadie le devuelve las llaves. Y ello a pesar de que el asunto salió a relucir en el último pleno. Y lo hizo a instancias de una pregunta del socialista Ramón Rico que dejó constancia de las desavenencias existentes entre los socios del equipo de gobierno. Paradójicamente Francisca Parreño llegó a reconocer en la sesión que Gil Gran es el "alma mater" de la plaza de toros. Sin embargo, en la mañana de ayer se encontró casualmente con el agraviado y tras mantener una "tensa" conversación con él se marchó sin devolverle las llaves. Llaves que, por cierto, guarda en su bolso en un llavero que lleva el nombre de "Tono". Firmado por Pérez Gil, el diario Información publica hoy, martes, 24 de agosto de 2010, el siguiente artículo: ¿Dónde están las llaves? Antonio nació justo enfrente y con seis años ya se pasaba las tardes en el ruedo quitando piedras. Siendo apenas un adolescente lo nombraron arenero. A los 17 años pasó a ser conserje, luego corralero y años después "ascendió" a torilero. Celebró el convite de boda en la plaza y hasta vivió en unas dependencias acondicionadas en su interior con sus tres hijos y su mujer -fallecida hace 30 años- hasta que se mudó a un piso. También cerca de la plaza. El Ayuntamiento le ha nombrado torilero de honor, conserje de honor y la Junta Local de Gobierno ya ha decidido formalmente dedicarle una calle en las inmediaciones. Puede presumir, por tanto, de ser profeta en su tierra. Pero no para todos porque desde la pasada Semana Santa las llaves de la plaza están en el bolso de la concejal de Cultura, de la popular Francisca Parreño, que mandó a un operario municipal a pedírselas para acondicionar el coso de cara al último festejo taurino. Y lo hizo porque "Tono" se encontraba en este momento impedido. En una "caída tonta" que sufrió en su propia casa se rompió el tobillo. Así que estaba escayolado y no podía hacerse cargo de abrir las puertas, regar las macetas, atender a los turistas y visitantes, supervisar todos los detalles previos a las corridas, realizar las habituales "chapucillas" de mantenimiento ni, en definitiva, cuidar del recinto tal y como ha venido haciendo de forma desinteresada, o "gratis total", toda su vida compaginando su "gran pasión" con sus 44 años de trabajo en la fábrica de mimbre. Hace más de un mes que "Tono" se encuentra recuperado pero nadie le devuelve las llaves. Dice que ya ha llorado bastante por este lamentable olvido o malentendido, que está en un sin vivir, y que cada día espera a que llamen a su puerta para que le permitan entrar de nuevo a la "Joya del Vinalopó", que es así como se conoce en la comarca a la plaza de Monóvar tras su restauración e inauguración en 2002. Año en el que Antonio Gil fue homenajeado en el redondel por el Ayuntamiento y pronunció la recordada frase de "ahora ya puedo morirme tranquilo". El asunto ha salpicado incluso a la esfera política evidenciando ciertas desavenencias en el tripartito de PP, Gimv y Bloc. Prueba de ello es que en el último pleno el concejal socialista Ramón Rico preguntó las razones por las que el edificio municipal ya no estaba abierto al público. La edil de Cultura le respondió que la persona que se encargaba de abrir y cerrar la plaza con sus llaves le hizo entrega de las mismas "por problemas de salud al no poder cumplir con sus deseos de seguir desempeñando las tareas de conserje". La respuesta de Francisca no convenció a su socio de gobierno y líder del Gimv. Emilio Orgilés advirtió de la falta de sensibilidad mostrada en este asunto "porque se trata de un tema muy especial y este buen hombre merece tener unas llaves de la plaza de forma perpetua porque si el monumento está hoy en pie es gracias a él", subrayó. Precisamente Antonio conserva en su casa "como un tesoro" la llave de la vieja plaza. En el pleno del jueves la edil se comprometió a llevarle personalmente las llaves a su casa y así lo ratificó a este diario al día siguiente. Sin embargo ayer todavía no lo había hecho y el bueno de "Tono" seguía esperando con los brazos cruzados a las puertas de la "Joya del Vinalopó". De su joya.
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