Con todo esto nos votan seguro
¿Qué nos dan?, ¿pero... cuánto dinero va a entrar a Monóvar? ¿en qué nos vamos a beneficiar? Estas son las preguntas frecuentes de nuestros políticos. Preguntas de rigor y obligadas que se hacen nuestros gobernantes locales cuando por algún motivo a alguien se le ocurre que Monóvar existe, sea para el bien del inversor y para nuestro mal... o quizás nuestro bien, vete tu a saber.
¿Por qué no hacemos la pregunta a la inversa. ¿Qué podemos dar? ¿Qué podemos ofrecer? ¿Qué podemos hacer para que inversores con empresas innovadoras vengan a Monóvar y cambien ciertas costumbres que hace años empezaron como forma de sobrevivir, allá por los años ochenta, y que a lo largo de todo este tiempo hemos convertido en una forma natural y lógica de vivir?
Creemos que la riqueza de un pueblo, en cualquiera de
sus ámbitos, se mide por la cantidad de fuentes, por tener un ascensor en la
plaza de toros que abre sus puertas dos veces al año, por tener una reluciente
piscina cubierta sin uso desde su inauguración, hace un año y medio, Porqué
vamos a tener dos relucientes campos de fútbol. Porqué vamos a tener una
guardería y unas dependencias públicas más que decentes en el antiguo cine Fleta
además de un centro de día para personas con problemas que necesitan de una
atención especial. Porque tenemos una nueva plaza de La Sala. ¡¡Jopeé!! Con todo
esto les votan seguro.
Bonito escaparate se nos está quedando, eso sí. Y mientras tanto a muchos les va la vida con los deseados planes de choque, de los fraudulentos contratos del plan E, que a los quince días de estar contratado te despiden diciéndote: "prueba no superada", y se te queda una cara de Jueves cuando durante toda tu vida se te ha apreciado por tu valía profesional en tu antiguo, estable y ahora inexistente trabajo.
Sí... se te queda cara de Jueves por hacer el primo
durante quince días, y una mancha en tu expediente laboral que dirá "a grosso
modo" en los archivos secretos del INEM que eres un inútil ¿Y todo esto para
qué? Para que Zapatero mueva las cifras del paro y que al menos oscilen a la
baja. Objetivo no cumplido parece ser. Y los ayuntamientos van y le siguen la
corriente, sean del PP o del PSOE. Viven en connivencia gobierno y
ayuntamientos. El primero intenta manipular esas cifras de parados con tal de
justificar su permanencia en el poder y su buen hacer y los segundos encuentran
una salida a sus promesas, que antes parecían imposibles de realizar y ahora
sirven para ganar réditos electorales. Igualito que Zapatero. El mismo fin para
ambos. El sillón, el sillón y nada mas que el sillón. A costa de lo que sea y de
quien sea, como sea y para lo que sea. Se nos va a quedar el pueblo como aquel
salón que costó un dineral, que no se usa y que solo se abre para enseñarlo a
las visitas para luego irnos a la salita de estar en la mesa camilla con el
brasero.
Muchos años hundidos en la pobreza industrial,
olvidados por empresas con iniciativa que acuden donde más se les ofrece y "no",
donde más se les pide. Ofrezcan todo lo que podemos dar que no es poco y pidan
que vengan. Den facilidades, sean hospitalarios y hagan política-empresarial y
no pierdan más el tiempo y el dinero en ferias turísticas que para eso ya está
Benidorm. Ocúpense de propagar y negociar nuestra situación logística y de
recursos humanos y entonces podremos disfrutar de las fuentes, porque la gente
podrá salir a la calle a pasear y a disfrutar del bonito sonido de los chorros.
Podremos usar la guardería porque todos estaremos ocupados en nuestros trabajos.
Podremos usar las instalaciones públicas para nuestro merecido ocio. Podremos
usar la nueva Plaza de la Sala en la que hoy nadie pasea. No ofrecen nada, sólo
piden, por eso, de vez en cuando, alguien asoma la nariz para meternos un
crematorio, un estercolero o cualquier industria nociva que nadie quiere y que
no suele crear puestos de trabajo, pero eso sí, a cambio dan, y con lo que dan
se podrán hacer más fuentes, más piscinas, más campos de fútbol, más guarderías
y lo que haga falta. El salón impecable, pero con la bufanda puesta en la salita
de estar.
Yo creo que tiene razón. Hablo de Don Tomás. Que aquí en cuanto se asoma alguien con traje y corbata estamos pidiendo. Y no es eso. Hay que dar.
Deberíamos hacer como hizo Don John Kennedy, que se
empeñaba en pedirle a su gente en lugar de darles (ya saben, el "no se
pregunten... pregúntense"), y aun así le querían. Igual le querían por eso.
Bueno, uno no lo quería, que lo mató. No se les olvide, que igual con tanto lío de cafés, ferias y fotos se les pasa, de decirles a los tipos de traje y corbata que lo que más hay en el pueblo es buena gente. Hablo de la gente normal, de los civiles sin graduación. Y eso es lo que cuenta. El Búho de la Sala. Un saludo. pxxxxxxxxxxxx@gmail.com, lunes 08 de febrero de 2010, 17:14
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