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Antonio Machado

―Breve contexto histórico:
La Generación del 98
Antonio Machado,
(1875-1939), nació en Sevilla, aunque en 1883 toda su familia se trasladó
a Madrid. Tuvo una formación liberal ya que estudió en la Institución Libre de
Enseñanza, creada en 1876 por Francisco Giner de los Ríos, que le marcaría
profundamente. A finales del siglo XIX estuvo en París, ciudad en la que conoció de
primera mano las nuevas corrientes literarias del momento: Simbolismo y
Modernismo. Desde 1907 ejerció como profesor de francés en Soria, donde se casó
a los 32 años con Leonor Izquierdo, una muchacha de dieciséis, que murió cinco años
después de la boda. Antonio Machado, desesperado, se traslada a Baeza
(1912-1919), Segovia y Madrid. Partidario de la República, a medida que las
tropas nacionales de Franco avanzaban hacia el este durante la Guerra Civil
(1936-1939), vivió sucesivamente en Valencia, Barcelona y, finalmente, Collioure
(Francia), un pueblecito cercano a la frontera española, donde murió.
―Relación de su
biografía con su obra:
En 1903 publica
Soledades, ampliada posteriormente en 1907
con el título Soledades, Galerías y otros poemas. Esta obra es fundamentalmente
modernista y, dentro de los temas de este movimiento, intimista y neorromántica.
El Simbolismo está omnipresente para representar los estados de ánimo y las
obsesiones del autor.
Su gran obra, Campos de Castilla, llegó en 1912, ampliada
posteriormente en 1917. Además de los temas comentados, aparece el tema de
Castilla, el sentimiento del poeta asociado al paisaje, la crítica a la “España
de charanga y pandereta”, la esperanza en la juventud como elemento impulsor
frente al atraso y la pobreza. Estos temas han motivado la inclusión del autor
dentro de los autores del 98, puesto que los intereses y las preocupaciones de
todos ellos eran coincidentes. Además de lo citado, el libro incluye unos
cuantos poemas dedicados al recuerdo de Leonor, los “Proverbios y cantares”
(composiciones breves de tema popular y seudofilosófico) y el largo romance “La
tierra de Alvargonzález”. Esta obra no abandona completamente el Modernismo, a
pesar de que incluye los poemas más conocidos de Antonio Machado.
Nuevas canciones (1924) recoge poemas escritos en Baeza y
Segovia. En este libro adopta los metros cortos populares, la copla tradicional
y los recursos expresivos del cante jondo, elementos que retomarán casi
inmediatamente autores como Rafael Alberti o Federico García Lorca. Aparecen de
nuevo los “Proverbios y cantares”, pero en este caso más depurados, sin
elementos descriptivos.
La primera edición de sus Poesías completas es de 1917 y fue
publicada por la Residencia de Estudiantes. La segunda, de 1928, aparece en
Espasa-Calpe.
La poesía que Antonio Machado escribió posteriormente es
escasa y de menor calidad que la anterior. Destacamos “Canciones a Guiomar”
(publicadas por la Revista de Occidente en el número de septiembre de 1929) y
algunas Poesías de guerra.
―Relación con su coetáneos (Modernismo y Generación del 98):
En 1902 conoció a Rubén Dario, precursor del Modernismo, de quien fue
gran amigo toda su vida.
En Madrid, por esas mismas fechas, conoció a
Unamuno, con el que mantuvo una intensa relación epistolar, Valle-Inclán,
Juan Ramón Jiménez y otros destacados escritores con los que mantuvo
una estrecha amistad.
Antonio Machado se educó en la estética modernista y en el
empleo de un lenguaje simple y conmovedor. En su poesía observamos una doble
influencia: Romanticismo (Bécquer, Rosalía) y Simbolismo, lo cual lo sitúa entre
los autores modernistas, aunque él no se queda sólo con la poesía como juego
estético, sino que la define como una honda palpitación del espíritu, la
auténtica emoción humana. Así, Machado encaja dentro del Modernismo, pero
también en la Generación del 98, sobre todo a partir de 1912 con la publicación
de Campos de Castilla. Por lo tanto, este autor representa la unión e imposible
separación de ambos movimientos.
―Etapas de su obra: Estilo y obras. Técnicas literarias:
Melancolía y sentimiento de fluir del tiempo con reflexión y fracaso. Búsqueda
de sí mismo, el amor, la muerte, Dios, dolor, angustia, soledad, recuerdo, son
sus temas, simbolizados en la personificación del paisaje, el agua que corre,
el camino, (caminante, no hay camino), el sueño...
Es quizás el poeta de su generación más leído en la
actualidad. Parte de ideas moderadas para acabar pensando de forma mucho más
liberal. Su obra cambia debido a los avatares de su vida. Ruptura con lo
anterior. Relación del autor con sus coetaneos.
Su poesía se centra en el destino
del hombre; el paso del tiempo; la muerte...
Durante los años veinte y treinta escribió teatro en
compañía de su hermano, también poeta, Manuel,
estrenando varias obras entre las que destacan La Lola se va a los puertos,
de 1929, y La duquesa
de Benamejí, de 1931.
―Significación política e ideológica de su lírica.
Los temas principales de su poesía son: los recuerdos y
evocaciones de su propia vida, la preocupación por España (Castilla y el paisaje
de Soria como símbolos de la decadencia), el paso del tiempo, la muerte y la
búsqueda de Dios.
La
presencia del gobierno de la República en Barcelona convierte a La Vanguardia
en su órgano de expresión. Publican en sus páginas los más destacados
intelectuales y escritores que apoyan la causa republicana. El poeta andaluz
Antonio Machado publicó un total de 26 colaboraciones en las páginas de La
Vanguardia entre los años 1937 y 1939
RETRATO
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—;
mas recibí la flecha que me asignò Cupido
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñò el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último viaje
y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
NUNCA PERSEGUÍ LA GLORIA
Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.
Literatura contemporánea:
La Generación del 98
Antonio
Machado
El Grupo Poético
del 27
Federico
García Lorca
Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos
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