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Filosofía, la búsqueda de la sabiduría 3

Los Sofistas. (Entre
los sofistas más destacados podemos citar a Protágoras de Abdera,
Pródico de Ceos, Hipias de Elis y Gorgias de Leontin). Los
filósofos hasta entonces se habían ocupado preferentemente del estudio de
la naturaleza, es decir de la investigación acerca del principio último de
la realidad, del "arjé". Los sofistas, aunque contemporáneos
prácticamente de los pluralistas, desplazaron su centro de interés hacia
el estudio del hombre y de la sociedad, y de todo lo relacionado con
ellos.
La multiplicidad de explicaciones acerca del principio
de la realidad habría generado un cierto escepticismo respecto a la
posibilidad de obtener un conocimiento verdaderamente objetivo y seguro de
la naturaleza última del universo, pero este cambio de orientación quizá se
deba más a que la sofística se desarrolla fundamentalmente en Atenas,
aunque no precisamente a través de filósofos atenienses, sino de extranjeros
afincados en Atenas o que residen temporalmente allí, y que encuentran una
predisposición por parte de la sociedad ateniense hacia la recepción de sus
conocimientos. Los cambios sociales que tienen lugar en Atenas a lo largo
del siglo V, que la llevarán a ejercer la hegemonía cultural y política en
el mundo griego, bastarían para explicar el desarrollo de la sofística, así
como el papel de los sofistas como personajes "ilustrados", poseedores de un
saber útil que transmitirán a los atenienses.
Los sofistas no formaron una escuela, aunque sus
enseñanzas poseían características comunes entre las que podemos destacar:
1) el interés por el hombre y la sociedad, en relación con la creciente
reflexión sobre el fenómeno de la civilización y la cultura. 2) El
mantenimiento de una posición relativista, tanto respecto a la posibilidad
del conocimiento como respecto a las formas de organización social y
política del hombre. 3) La consecuente distinción entre las leyes sociales (nómos)
que se consideran un mero producto humano y las leyes de la naturaleza (physis),
dando lugar al estudio y teorización de la oposición entre convención y
naturaleza. 4) El interés por la retórica y la erística, en una sociedad
democrática en la que el dominio de la palabra y del discurso significaba el
éxito y la consideración de sus miembros; ello les convertiría en los
educadores de la sociedad ateniense y en los primeros pedagogos,
especialistas en el arte de enseñar, estudiosos y conocedores de sus
dificultades y recursos. 5) por último, lejos de un interés especulativo, lo
que guiaba la investigación de los sofistas era la finalidad práctica, es
decir: enseñar el arte de vivir y de gobernar.
La mala reputación que posteriormente adquirieron los
sofistas es debida en gran parte a la interpretación que hace Platón de
ellos en varias de sus obras. Originariamente el término "sophistés" era
sinónimo de sabio y como tal fue utilizado por Heródoto para referirse a
Solón y a Pitágoras, o tradicionalmente para referirse a los sabios en
Grecia. Por lo demás, las acusaciones de Platón de que cobraban por enseñar,
o de que eran relativistas y que sus teorías conducían al escepticismo, y
que tanto influyeron históricamente en la consideración negativa de los
sofistas, no pueden dejar de resultar ridículas en nuestros días.
Protágoras de
Abdera. Protágoras nació en Abdera el año 481antes de Cristo y
murió en el 401; hacia mediados de siglo se instaló en Atenas, entablando
amistad con Pericles, ciudad en la que alcanzó un elevado protagonismo.
Acusado de impiedad, probablemente de ateísmo y/o blasfemia, por haber
afirmado en su libro "Sobre los dioses" que no es posible saber si los
dioses existen ni cuál es su forma o naturaleza, se vio obligado a abandonar
Atenas refugiándose al parecer en Sicilia.
Defendía el relativismo y el convencionalismo de las
normas, costumbres y creencias del hombre. Es su tesis más conocida y que
queda reflejada en la frase "El hombre es la medida de todas las cosas,
de las que son en cuanto que son y de las que no son en cuanto que no son",
uno de los fragmentos que conservamos de su obra.
Respecto al relativismo de Protágoras cabe
interpretarlo de dos modos: 1) es el hombre particular y concreto, el
individuo, según Protágoras y su relativismo radical, cada hombre tendría
"su verdad". Platón en el Teeteto así lo interpreta: lo que a mí me parece
frío es frío, aunque no le parezca así a otro. 2) Pero también podemos
interpretar que Protágoras entiende "hombre" como "ser humano", y tendríamos
que hablar entonces de un relativismo social, en el sentido de que aceptamos
como verdadero lo que en nuestra sociedad es aceptado como verdadero.
También se ha discutido si Protágoras aceptaba el
relativismo ético o moral. Si Protágoras afirma que el hombre es la medida
de todas las cosas parece que el relativismo se hacía extensivo a los
valores éticos, (aunque Platón en su diálogo "Protágoras" mantenga que el
relativismo no se extendía a los valores éticos). De tal modo, lo bueno será
lo bueno "para mí", si adoptamos la perspectiva del relativismo individual,
o lo bueno "para la sociedad", si adoptamos la perspectiva del relativismo
social o cultural.
En relación con la tesis del relativismo se
desarrollará la contraposición "nómos / physis", entre las leyes sociales y
la naturaleza. Las leyes sociales son el resultado del pacto o de la
convención entre los individuos, es decir no tienen carácter natural; el
determinante de la ley social no es ni el individuo, ni la naturaleza, sino
el conjunto de los hombres que viven en esa sociedad. De ese modo se explica
el carácter modificable de la ley, y las diferencias entre las leyes
imperantes en distintos pueblos y culturas, o dentro de la misma cultura
entre distintas ciudades.
Sócrates.
Sócrates nació en Atenas el año 470 a. c. de una familia, al
parecer, de clase media. Su padre era escultor y su madre comadrona, lo que
ha dado lugar a alguna comparación entre el oficio de su madre y la
actividad filosófica de Sócrates. Los primeros años de la vida de Sócrates
coinciden, pues, con el período de esplendor de la sofística en Atenas. El
interés de la reflexión filosófica se centraba entonces en torno al ser
humano y la sociedad, abandonando el predominio del interés por el estudio
de la naturaleza. Probablemente Sócrates se haya iniciado en la filosofía
estudiando los sistemas de Empédocles, Diógenes de Apolonia y Anaxágoras,
entre otros. Pero pronto orientó sus investigaciones hacia los temas más
propios de la sofística.
Sócrates no escribió nada y, a pesar de haber tenido
numerosos seguidores, nunca creó una escuela filosófica. Las llamadas
escuelas socráticas fueron iniciativa de sus seguidores. Acerca de su
actividad filosófica nos han llegado diversos testimonios, contradictorios
entre ellos, como los de Jenofonte (historiador, militar y filósofo
discípulo de Sócrates), Aristófanes (dramaturgo también contemporáneo
de Sócrates que en su comedia Las nubes lo presenta como un demagogo
dedicado a inculcar todo tipo de insensateces en las mentes de los jóvenes)
o Platón, que suscitan el llamado problema socrático, es decir la
fijación de la auténtica personalidad de Sócrates y del contenido de sus
enseñanzas. Si creemos a Jenofonte, a Sócrates le interesaba
fundamentalmente la formación de hombres de bien, con lo que su actividad
filosófica quedaría reducida a la de un moralista práctico: el interés por
las cuestiones lógicas o metafísicas sería algo completamente ajeno a
Sócrates. Poco riguroso se considera el retrato que hace Aristófanes de
Sócrates en "Las nubes", donde aparece como un sofista jocoso y burlesco, y
que no merece mayor consideración.
Más problemas plantea la interpretación del Sócrates
platónico: ¿Responden las teorías puestas en boca de Sócrates en los
diálogos platónicos al personaje histórico, o al pensamiento de Platón? La
posición tradicional es que Platón puso en boca de Sócrates sus propias
teorías en buena parte de los diálogos llamados de transición y en los de
madurez, aceptándose que los diálogos de juventud reproducen el
pensamiento socrático. Esta posición se vería apoyada por los
comentarios de Aristóteles sobre la relación entre Sócrates y Platón, quien
afirma claramente que Sócrates no "separó" las Formas, lo que nos ofrece
bastante credibilidad, dado que Aristóteles permaneció veinte años en la
Academia.
El rechazo del relativismo de los sofistas llevó
a Sócrates a la búsqueda de la definición universal, que pretendía alcanzar
mediante un método inductivo; probablemente la búsqueda de dicha definición
universal no tenía una intención puramente teórica, sino más bien práctica.
Tenemos aquí los elementos fundamentales del pensamiento socrático:
Los sofistas habían afirmado el relativismo
gnoseológico y moral. Sócrates criticará ese relativismo, convencido de que
los ejemplos concretos encierran un elemento común respecto al cual esos
ejemplos tienen un significado. Si decimos de un acto que es "bueno" será
porque tenemos alguna noción de "lo que es" bueno; si no tuviéramos esa
noción, ni siquiera podríamos decir que es bueno para nosotros pues, ¿cómo
lo sabríamos? Lo mismo ocurre en el caso de la virtud, de la justicia o de
cualquier otro concepto moral. Para el relativismo estos conceptos no son
susceptibles de una definición universal: son el resultado de una
convención, lo que hace que lo justo en una ciudad pueda no serlo en otra.
Sócrates, por el contrario, está convencido de que lo justo ha de ser lo
mismo en todas las ciudades, y que su definición ha de valer universalmente.
La búsqueda de la definición universal se presenta, pues, como la
solución del problema moral y la superación del relativismo.
¿Cómo proceder a esa búsqueda? Sócrates desarrolla un
método práctico basado en el diálogo, en la conversación, la "dialéctica",
en el que a través del razonamiento inductivo se podría esperar
alcanzar la definición universal de los términos objeto de investigación.
Dicho método constaba de dos fases: la ironía y la mayéutica. En la primera
fase el objetivo fundamental es, a través del análisis práctico de
definiciones concretas, reconocer nuestra ignorancia, nuestro
desconocimiento de la definición que estamos buscando. Sólo reconocida
nuestra ignorancia estamos en condiciones de buscar la verdad. La
segunda fase consistiría propiamente en la búsqueda de esa verdad, de esa
definición universal, ese modelo de referencia para todos nuestros juicios
morales. La dialéctica socrática irá progresando desde definiciones más
incompletas o menos adecuadas a definiciones más completas o más adecuadas,
hasta alcanzar la definición universal. Lo cierto es que en los diálogos
socráticos de Platón no se llega nunca a alcanzar esa definición universal,
por lo que es posible que la dialéctica socrática hubiera podido ser vista
por algunos como algo irritante, desconcertante o incluso humillante para
aquellos cuya ignorancia quedaba de manifiesto, sin llegar realmente a
alcanzar esa presunta definición universal que se buscaba.
Esa verdad que se buscaba ¿Era de carácter
teórico, pura especulación o era de carácter práctico? Todo parece indicar
que la intencionalidad de Sócrates era práctica: descubrir aquel
conocimiento que sirviera para vivir, es decir, determinar los verdaderos
valores a realizar. En este sentido es llamada la ética socrática
"intelectualista": el conocimiento se busca estrictamente como un medio para
la acción. De modo que si conociéramos lo "Bueno", no podríamos dejar de
actuar conforme a él; la falta de virtud en nuestras acciones será
identificada pues con la ignorancia, y la virtud con el saber.
En el año 399 Sócrates, que se había negado a colaborar
con el régimen de los Treinta Tiranos, se vio envuelto en un juicio en plena
reinstauración de la democracia bajo la doble acusación de "no honrar a los
dioses que honra la ciudad" y "corromper a la juventud". Al parecer dicha
acusación, formulada por Melitos, fue instigada por Anitos, uno de los
dirigentes de la democracia restaurada. Condenado a muerte por una mayoría
de 60 o 65 votos, se negó a marcharse voluntariamente al destierro o a
aceptar la evasión que le preparaban sus amigos, afirmando que tal proceder
sería contrario a las leyes de la ciudad, y a sus principios. El día fijado
bebió la cicuta.
Sócrates ejercerá una influencia directa en el
pensamiento de Platón, pero también en otros filósofos que, en mayor o menor
medida, habían sido discípulos suyos, y que continuarán su pensamiento en
direcciones distintas, y aún contrapuestas. Algunos de ellos fundaron
escuelas filosóficas conocidas como las "escuelas socráticas menores", como
Euclides de Megara (fundador de la escuela de Megara), Fedón
de Elis (escuela de Elis), el ateniense Antístenes (escuela cínica, a
la que perteneció el conocido Diógenes de Sinope) y Aristipo de
Cirene (escuela cirenaica).
Filosofía, la búsqueda de la sabiduría, 2, Filosofía Griega
Filosofía, la búsqueda de la sabiduría, 1, Filosofía Griega
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