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Filosofía, la búsqueda de la sabiduría 2

Gran parte de lo que conocemos sobre la filosofía
griega se debe a Diógenes Laercio, historiador griego nacido en el siglo III,
que escribió los diez tomos de su "Vidas, opiniones y sentencias de los
filósofos más ilustres", que se conserva prácticamente completo. Son un
documento invalorable acerca de la filosofía de la época clásica, pues
contiene biografías, doctrinas sumarias y fragmentos de la filosofía griega.
La riqueza y variedad de los datos que transmite se ve mermada, sin embargo,
por su falta de rigor al incluir chismes y datos no contrastados.
Parménides de Elea.
Parménides nació en Elea, Italia, en la costa del Mar Tirreno, hacia el 540
antes de Cristo aproximadamente, donde residió hasta su muerte el año 470.
Se dice que fue pitagórico y que abandonó dicha escuela para fundar la suya
propia, con claros elementos anti-pitagóricos. Algunos atribuyen la
fundación de la escuela de Elea a Jenófanes de Colofón, sin que haya
verdadera constancia de ello, por lo que la fundación de dicha escuela ha de
atribuirse a Parménides, dejando al margen la cuestión de hasta qué punto el
pensamiento de Parménides puede estar influido por el de Jenófanes.
Parménides escribió un poema filosófico en hexámetros
del que conservamos la mayoría de los versos a través de Simplicio. En este
poema nos expone su doctrina: la afirmación del ser y el rechazo del
devenir, del cambio. El ser es uno, y la afirmación de la
multiplicidad que implica el devenir, y el devenir mismo, no pasan de ser
meras ilusiones.
Reconoce dos caminos para acceder al conocimiento: la
vía de la verdad y la vía de la opinión. Sólo el primero de ellos es un
camino transitable, siendo el segundo objeto de continuas contradicciones y
apariencia de conocimiento.
"Ea, pues, que yo voy a contarte (y presta tu atención al
relato que me oigas)
los únicos caminos de búsqueda que cabe concebir:
el uno, el de que es y no es posible que no sea,
es ruta de Persuasión, pues acompaña a la Verdad;
el otro, el de que no es y el de que es preciso que no sea,
este te aseguro que es sendero totalmente inescrutable."
"Y ya sólo la mención de una vía
queda; la de que es. Y en ella hay señales
en abundancia; que ello, como es, es ingénito e imperecedero,
entero, único, inmutable y completo."
Afirma Parménides la unidad e
identidad del ser. "El ser es, lo uno es". La afirmación del ser se opone al
cambio, al devenir, y a la multiplicidad. Frente al devenir, al cambio de la
realidad que habían afirmado los filósofos jonios y los pitagóricos,
Parménides alzara su voz que habla en nombre de la razón: la afirmación de
que algo cambia supone el reconocimiento de que ahora "es" algo que "no era"
antes, lo que resultaría contradictorio y, por lo tanto, inaceptable. La
afirmación del cambio supone la aceptación de este paso del "ser" "al "no
ser" o viceversa, pero este paso es imposible, dice Parménides, puesto que
el "no ser" no es. El ser es ingénito, pues, dice
Parménides ¿qué origen le buscarías? Si dices que procede del ser entonces
no hay procedencia, puesto que ya es; y si dices que procede del "no ser"
caerías en la contradicción de concebir el "no ser " como "ser", lo cual
resulta inadmisible. Por la misma razón es imperecedero, ya que si dejara de
ser ¿en qué se convertiría? En "no ser " es imposible, porque el no ser no
es... ("así queda extinguido nacimiento y, como cosa nunca oída,
destrucción").
El ser es entero, es decir no puede ser
divisible, lo que excluye la multiplicidad. El ser es inmóvil, pues, de lo
visto anteriormente queda claro que no puede llegar a ser, ni perecer, ni
cambiar de lugar, para lo que sería necesario afirmar la existencia del no
ser, del vacío, lo cual resulta contradictorio.
El ser al que se refiere Parménides es material, por lo
que difícilmente puede ser considerado éste el padre del idealismo. El hecho
de que Platón, posteriormente, aceptando los postulados parmenídeos,
identificara a ese ser con la Idea, no debe ser extrapolado históricamente
hasta el punto de llegar a afirmar que Parménides interpretaba el ser como
algo no material. La afirmación de que de el ser es Uno, finito, parece
indicar claramente una concepción material del ser.
Jenófanes tuvo por discípulo a Parménides,
hijo de Pireto, natural de Elea; aunque Teofrasto en su Epítome dice fue
discípulo de Anaximandro. Si lo fue de Jenófanes, ciertamente no lo siguió
en los dogmas. Vivió con Aminias y con Dioquetas, pitagórico, (como dice
Soción) hombre pobre, pero honrado y bueno, por cuya causa lo siguió, y en
muriendo le construyó un monumento heroico. Dijo que los principios o
elementos son dos: el fuego y la tierra. Que la generación primera de los
hombres fue del sol. Que el sol es cálido y frío, de los cuales constan
todas las cosas. Que el alma y la mente es una misma cosa. Que la filosofía
es de dos maneras: una procedente de la verdad, otra de la opinión.
Zenón de Elea
Al igual que ocurre con la mayoría de los filósofos presocráticos es
poco lo que sabemos de la vida de Zenón. Nació en Elea entre los años
490-485, si tomamos como referencia el testimonio de Platón. Fue pitagórico,
al igual que se dice de Parménides, siendo posteriormente discípulo de éste
y reconocido defensor de la doctrina parmenídea de la unidad e
inmovilidad del ser. Se refiere, en relación con su actividad política,
la participación en una conjura para derrocar a un tirano, y su posterior
entereza ante la tortura, al fracasar la conspiración, pero, aunque son
diversas las fuentes, la información sobre los hechos es confusa. Este es el
relato de los hechos, según la noticia transmitida por Diógenes Laercio:
"Queriendo destronar al tirano Nearco (o Diomedonte, como quieren algunos),
fue aprehendido, como refiere Heráclides en el Epítome de Sátiro. En esta
ocasión, como fuese preguntado acerca de los conjurados y de las armas
conducidas a Lípara, dijo que los conjurados eran todos los amigos del
tirano; con lo cual quiso suponerlo abandonado y dejado ya solo. Después,
diciendo tenía algo que hablarle a la oreja tocante a algunos, se la cogió
con los dientes y no la soltó hasta que lo acribillaron a estocadas, como
sucedió al tiranicida Aristogitón. Demetrio dice en sus Colombroños que la
nariz fue lo que le arrancó de un bocado".
Algo más conocemos de su pensamiento, del que tenemos
referencias por Platón y Aristóteles, especialmente en lo que respecta a su
actividad dialéctica, orientada hacia el combate del pluralismo, por haber
elaborado numerosos argumentos (aporías o paradojas) contra la pluralidad y
el movimiento, en consonancia con la defensa de las teorías eleáticas de la
unidad e inmovilidad del ser, de los que conservamos algunos, basados en la
reducción al absurdo; se parte de las tesis que se quiere criticar y se
conduce la argumentación a una, o una serie de contradicciones que ponen de
manifiesto, en consecuencia, la invalidez de las tesis.
"Si existe una pluralidad, las cosas serán también
grandes y pequeñas; tan grandes como para poder ser infinitas en tamaño y
tan pequeñas como para no tener tamaño alguno" "Si existe una pluralidad,
las cosas existentes son infinitas; pues siempre hay otra cosa entre ellas,
y otras, a su vez, entre estas otras. Y así, los seres existentes son
infinitos."
Según Diógenes Laercio, Zenón fue discípulo de
Parménides, y aun su bardaja (sodomita paciente). Platón en su "Parménides"
dice que fue alto de cuerpo. Aristóteles dice que fue inventor de la
dialéctica, corno Empédocles de la retórica.
Anaxágoras de Clazomene.
Nació Anaxágoras en Clazomene, al norte de Éfeso y Mileto, hacia el año 500
antes de Cristo, viviendo su juventud en una época, en la que Clazomene
había sido sometida al imperio persa, tras la represión de la revuelta
Jonia. Posteriormente se trasladó a Atenas, ciudad en la que residiría la
mayor parte de su vida, y donde fue maestro, y posteriormente amigo, de
Pericles, el gran político y orador impulsor de la construcción de la
Acrópolis de Atenas, incluyendo el Partenon, entre otros atenienses
ilustres. Esa amistad le supuso ser acusado de impiedad por los
enemigos de Pericles y se vio obligado a abandonar Atenas, refugiándose en
Lámpsaco, una de las colonias de Mileto en Jonia.
Expuso sus doctrinas filosóficas en un libro del que
apenas nos han llegado algunos fragmentos. Aristóteles, en la Metafísica,
nos dice que "Anaxágoras de Clazomene, pretende que el número de los
principios es infinito. Casi todas las cosas formadas de parte semejantes,
no están sujetas, como se ve en el agua y el fuego, a otra producción ni a
otra destrucción que la agregación o la separación; en otros términos, no
nacen ni perecen, sino que subsisten eternamente". Y más adelante nos dice
"según Anaxágoras, todo está mezclado, excepto la inteligencia; la
inteligencia sólo existe pura y sin mezcla. Resulta de aquí, que Anaxágoras
admite como principios: primero, la unidad, porque es lo que aparece puro y
sin mezcla; y después otro elemento, lo indeterminado antes de toda
determinación, antes que haya recibido forma alguna."
Empédocles de Akragas.
Por testimonios indirectos se ha fijado la fecha de su nacimiento en
el año 495 a.c. Era ciudadano de Akragas (Agrigento), en Sicilia. Su
personalidad está envuelta en la leyenda ya que, además de filósofo, fue
conocido por sus habilidades como médico y sus actividades relacionadas con
la magia o con el chamanismo. Se dice que fue discípulo de Pitágoras o,
cuando menos, pitagórico y maestro del sofista Gorgias de Leontini,
atribuyéndosele también la creación de la retórica.
Se le atribuye la escritura de dos obras: una que
contiene su interpretación de la naturaleza y a la que se le ha dado el
nombre de "Sobre la naturaleza"; y otra, las "Purificaciones", que contiene
un conjunto de instrucciones para el cuidado del hombre, en relación con sus
creencias en la transmigración de las almas, en relación con sus tendencias
religiosas relacionadas, al parecer, con el pitagorismo.
Empédocles aceptó el postulado parmenídeo de la
permanencia del ser; pero trató de dar una explicación del cambio,
negándose a aceptar el carácter ilusorio la realidad sensible. Para
solucionar las aporías (enunciados que expresan una
inviabilidad de orden racional) en las que habían caído los
anteriores filósofos Empédocles postula la existencia de cuatro elementos
(fuego, tierra, aire, agua) cada uno de ellos con las características de
permanencia e inmutabilidad del ser, y la existencia de dos fuerzas cósmicas
(Amor, Odio) que actuarán como causa de la combinación o disociación de los
elementos.
El mundo tal como nosotros lo conocemos está a medio
camino entre la realidad primitiva, fase en la que predomina el Amor, a y la
fase de total separación de los elementos en la que predomina el Odio.
"Estos elementos nunca cesan su continuo cambio. En ocasiones se unen bajo
la influencia del Amor y de este modo todo deviene lo Uno. Otras veces se
disgregan por la fuerza hostil del Odio y tienen una vida inestable".
Demócrito de Abdera.
Nació en Abdera, ciudad griega, en el año 460 antes de Cristo. Se
le atribuyen numerosos viajes, a Egipto y a la India, entre otros, habiendo
adquirido en el curso de ellos conocimientos de teología , astrología,
geometría, etcétera. También se le sitúa en Atenas escuchando las lecciones
de Sócrates o de Anaxágoras, según recoge Diógenes Laercio.
Fue un hombre dedicado enteramente al estudio tuvo una
producción abundante. Al igual que Empédocles y Anaxágoras la filosofía de
Demócrito estará inspirada por la necesidad de conjugar la permanencia del
ser con la explicación del cambio, adoptando una solución estructuralmente
idéntica: lo que llamamos generación y corrupción no es más que mezcla y
separación de los elementos originarios, que poseen las características de
inmutabilidad y eternidad del ser parmenídeo. Estos elementos originarios
serán concebidos como entidades materiales, infinitamente pequeñas y, por lo
tanto, imperceptibles para los sentidos, y de carácter estrictamente
cuantitativo, a los que Demócrito llamará átomos (término griego que
significa "indivisibles" ) por su cualidad de ser partículas indivisibles.
Estos átomos existen desde siempre en el vacío, sometidos a un movimiento
que les es consustancial. Por lo tanto, todo lo que existe son los átomos y
el vacío. La introducción de la existencia del vacío es una novedad
con respecto a Empédocles y Anaxágoras y que choca frontalmente con la
negación del vacío (no ser) que exigía Parménides. Ahora bien, sin la
existencia del vacío resulta imposible explicar el movimiento, por lo que
necesariamente tiene que existir. Aristóteles en su Metafísica dice que
Leucipo y Demócrito sostuvieron que los elementos son "lo lleno" y lo
"vacío", a los cuales llamaron "ser" y " no ser", respectivamente. El ser es
lleno y sólido; el no-ser vacío y sutil.
Filosofía, la búsqueda de la sabiduría, 1, Filosofía Griega
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