|
Ortografía y Gramática:
la
Conjunción

La conjunción es una parte invariable de la
lengua que se utiliza para enlazar oraciones y establecer relaciones de
jerarquía entre ellas, además de explicar el tipo de relación semántica o de
significado que existe entre ellas. Por ejemplo, en Luisa va a trabajar y Raúl
se queda en casa se enlazan dos oraciones para construir una mayor, el tipo de
relación que hay entre ambas es de igualdad, de forma que se pueden
intercambiar, y se suman los significados de ambas.
La conjunción sólo tiene significado gramatical y no
posee significado léxico; su significado lo adquiere en las relaciones
oracionales que puede presentar. Valor aditivo: Luisa compra y vende objetos.
Valor de oposición: Carmen trabaja y no todos los días, etc.
En español, las conjunciones se clasifican en
propias e impropias. Conjunciones propias son las que unen
oraciones o elementos del mismo nivel sintáctico, grupo nominal o adjetivo,
como son las conjunciones coordinantes o coordinativas:
y, ni, pero, sino...: Luis caminaba triste y pensativo.
Conjunciones impropias son las que enlazan oraciones dependientes, como son
las locuciones o partículas subordinantes: cómo,
cuándo, que, porque, para que... Las conjunciones subordinantes
degradan la oración en que se insertan y la transponen funcionalmente a una
unidad de rango inferior que cumple alguna de las funciones propias del
sustantivo, del adjetivo o del adverbio: Dijo que vendría. Lo hizo porque
quiso.
Las conjunciones, según los distintos tipos de
relaciones o enlaces oracionales que presentan, pueden adquirir valores
significativos diversos, y se clasifican en dos tipos: coordinantes o
subordinantes.
Las conjunciones coordinantes son: consecutivas,
coordinadas o coordinantes, copulativas, adversativas, disyuntivas,
explicativas y distributivas.
consecutivas: Una frase es el resultado de la
otra. Son: con que, luego, así que.
coordinadas o coordinantes: y/e, o/u, sino y
pero.
copulativas: sirven para reunir en una sola
unidad funcional dos o más elementos homogéneos e indican su adición. Son:
y, e, ni, que. "Y" es la conjunción más usada en la lengua coloquial:
Sergio ‘y’ Daniel pasean; se repite frecuentemente en el lenguaje infantil,
como expresión sucesiva de enunciados: El perro es mi amigo ‘y’ lo quiero
mucho ‘y’ juega conmigo. Este uso pleonástico se mantiene en la lengua popular
de las narraciones, y como recurso expresivo intensificador. La conjunción ni
equivale a y no y señala la adición de dos términos, pero implica que sean
negativos: No hizo los trabajos ‘ni’ estudió. A fin de marcar la expresividad,
se antepone a veces a todos los términos unidos: ‘Ni’ tengo trabajo ‘ni’
dinero. La conjunción copulativa que es de uso arcaizante, aunque también
figura en locuciones con valor intensificador: Y tú llora ‘que’ llora. Lo
mismo da que da lo mismo.
adversativas: son las que contraponen dos
oraciones o términos sintácticos. La contrariedad puede ser parcial o total;
la parcial expresa una corrección o restricción en el juicio de la primera
oración, de modo que la coordinación es restrictiva: mas, pero, aunque.
Existe una serie de conjunciones que proceden de formas lingüísticas más
extensas y que se han gramaticalizado total o parcialmente que se usan como
nexos adversativos: sin embargo, empero, con todo, a pesar de, no obstante,
más bien, excepto, salvo, menos... Si hay incompatibilidad entre las dos
oraciones coordinadas de manera que la afirmativa excluya totalmente a la
negativa, la coordinación es exclusiva: sino, sino que, antes bien, al
contrario: No lo hizo Juan ‘sino’ Pedro. Las conjunciones adversativas
más utilizadas son sin embargo, pero y sino: Iría contigo ‘pero’ no
puedo.
disyuntivas: indican alternancia exclusiva o
excluyente: o, u, se coloca entre los términos que indican la
alternancia o antepuesta a cada uno de ellos: Llamó Pedro o Juan.
explicativas: unen proposiciones que expresan lo
mismo, pero de distinta forma, a fin de explicarse mutuamente. Son por lo
general giros aislados entre comas como o sea, esto es, es decir, mejor
dicho, es más: Se fue al otro mundo, es decir, se murió.
distributivas: indican distribución o
alternancia; repiten los términos: o... o, tanto... como...; ejemplo:
son tantos como nosotros.
Las subordinantes o subordinativas se dividen
en tres grandes grupos:
―las que introducen subordinadas sustantivas
que introducen subordinadas
sustantivas introducen oraciones que desempeñan las funciones propias de un
sintagma nominal (sujeto, atributo, complemento directo, complemento
indirecto, suplemento, complemento del nombre). Las conjunciones sustantivas
se clasifican según la función que la oración sustantiva desempeñe dentro de
la oración principal. Se utiliza que, conjunción completiva, para la función
de sujeto y de complemento directo: Me molestó ‘que’ no me lo dijeras; Dijo
‘que’ lo haría. A veces, se emplea que con alguna preposición, por ejemplo en
función de suplemento: Él se convenció ‘de que’ era importante. También se
emplea si para las interrogativas indirectas: "Me pregunto si vendrá". También
pueden utilizarse pronombres y adverbios interrogativos: "Me preguntó cómo
vendrían". "Me preguntó cuántos vendrían".
―las que introducen subordinadas adjetivas, también
llamadas de relativo (que en vez de conjunciones son en realidad pronombres
relativos) que van introducidas por pronombres relativos (que,
quien, el cual, cuyo y sus variantes), que desempeñan al mismo tiempo
una función sintáctica dentro de la proposición subordinada que introducen.
Estos pronombres relativos pueden ir precedidos de preposición o no. "El libro
que me prestaste era muy bueno". "El libro de que me hablabas era bueno."
―las que introducen subordinadas adverbiales, tanto si
introducen proposiciones circunstanciales como si introducen proposiciones
lógicas.
Dentro de las adverbiales existen generalmente dos grupos de conjunciones que
introducen proposiciones subordinadas: las que introducen proposiciones
circunstanciales de tiempo, modo, lugar y comparación, y las que indican
operaciones o relaciones lógicas entre la proposición subordinada y la
proposición principal como son la causa, la consecuencia, la consecuencia
inesperada o no deseada llamada concesión, la finalidad y la condición.
Las que introducen proposiciones subordinadas adverbiales circunstanciales
pueden ser meras conjunciones, adverbios conjuntivos, giros conjuntivos o
locuciones conjuntivas y pueden indicar:
Tiempo (cuando, al + inf., mientras, después de que, antes de que).
Lugar (donde, adonde, por donde, en donde, desde donde...)
Modo (como, según, conforme, como si, de la forma, manera, modo que).
Comparación (tan... como; más... que; menos... que). En este último caso se
utilizan nexos discontinuos o correlativos.
Las que introducen proposiciones subordinadas adverbiales lógicas pueden
indicar:
Causa (porque, ya que, por + inf., etc.)
Consecuencia, esto es, implicación o seguimiento lógico (así que, por tanto,
pues, conque, así pues, de forma, manera, modo o suerte que)
Concesión, esto es, consecuencia inesperada o no deseada, esto es,
complicación (aunque, por más que, a pesar de que, con + inf., pese a que,
etc.)
Finalidad, aplicación (para que, a fin de que, con el cometido, intención o
propósito de que, a fin de + inf., etc.).
Condición (si, caso que, en el caso de que, de + inf., como, etc..)
Lengua Castellana; Gramática:
Adjetivo y Adverbio
Lengua castellana; la oración
Ortografía; significan distinto por una rayita
Ortografía; g y j
Ortografía; la c y la z
Ortografía; Orientación sobre el uso de la letra
v
Ortografía; Orientación sobre el uso de la letra b
Ortografía;
El uso de porqué, porque, por qué y por que
Ortografía; los diversos usos de que
Ortografía; uso de la conjunción e
Diccionario de la Lengua Española, RAE
Ortografía de la Lengua Española, RAE
|