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Ortografía y Gramática; La oración

La oración, a diferencia de la frase, es el
constituyente sintáctico más pequeño posible capaz de realizar un enunciado o
expresar el contenido una proposición lógica, un mandato, una petición, una
pregunta... es el fragmento más pequeño del discurso que comunica una idea
completa y posee independencia. Las oraciones están delimitadas prosódicamente
por pausas y gráficamente por comas o puntos. Toda oración posee un verbo.
Sintagma nominal (o sujeto) + sintagma verbal (predicado).
En español, para saber qué constituyente es
sujeto en una oración cualquiera basta con cambiar de número al verbo: la
palabra que debe cambiar de número para hacer sentido correcto es el sujeto.
Los componentes funcionales de las oraciones
son aquellos elementos por los que están constituidas las oraciones.
El Objeto Directo (OD, representa el papel del
paciente)
El Objeto Indirecto (OI, representa el papel del
receptor, siempre lleva la preposición “a”)
El Objeto Preposicional (OP, complemento del régimen
verbal introducido necesariamente por una preposición, «a,
con, de, en»)
El Predicativo (PRED, también llamado atributo,
atribuye una propiedad o característica al sujete (S) o al OD
Los Adjuntos (ADJ, opcionales que normalmente
denotan circunstancia)
Los Disjuntos (DSJ, aportan un signifido especial a la
oración. También se les llama operadores. En español, los más importantes
son la negación (no), la duda (tal vez, quizás) y el deseo (ojalá).
Se denomina complemento circunstancial (CC) a
la función sintáctica desempeñada por un adverbio, sintagma adverbial, sintagma
nominal o sintagma preposicional que señale alguna circunstancia de tiempo,
lugar o modo al verbo de que es complemento, a veces incluso cantidad, causa,
posibilidad, afirmación, negación o finalidad.
Podemos hablar de seis modalidades oracionales
distintas:
―Enunciativas; con una enunciativa se comunica sin más un hecho: María
José es morena; o negativas: Marina no es morena.
―Interrogativas; ¿Quién es Nuria?, ¿Vino Mariano?
―Indirectas; que forman parte de una oración compuesta; son, por tanto,
proposiciones, y dependen de un verbo de entendimiento (saber, suponer,
averiguar...) o lengua (decir, preguntar, contar...): No sé qué habéis estado
haciendo en la feria. Pregúntale a Juan de Dios quién es aquella chica.
―Imperativas; También reciben el nombre de yusivas. Son aquellas
oraciones en las que el hablante da una orden. Normalmente utilizan el verbo en
imperativo: Despierta, Emma.
Pero hay otras formas verbales que sustituyen al
imperativo en la expresión de una orden: el futuro simple de mandato, por
ejemplo, se usa mucho en ciertas zonas dialectales (Comerás esto para crecer
mucho). También se puede utilizar en registros coloquiales el infinitivo: ¡A
comer!. En la prohibición, es decir, en las imperativas negativas hay que
utilizar el presente de subjuntivo. No es correcto decir: "No ven", sino No
vengas. Otro tiempo verbal aceptable para mandato es el presente de indicativo:
Por malo, hoy no vienes de paseo. Otro ejemplo de futuro de mandato es: No
cometerás actos impuros. Cuando se incorpora la cortesía al discurso o se quiere
atenuar la fuerza de una orden suelen utilizarse interrogativas en presente de
indicativo o condicional simple: ¿Quiere hacerme este favor?, ¿Podría decirme
dónde es?
―Exclamativas; Son aquellas oraciones que ponen un énfasis especial en la
comunicación trasmitida o que expresan una emoción: ¡Qué miedo me da el nuevo
profesor de Matemáticas! ¡Qué tonterías ha dicho el profesor de Lengua! La
entonación es la que a veces convierte una enunciativa en una exclamativa.
―Desiderativas; Se llaman también optativas. Son las oraciones que
expresan un deseo: ¡Que tengas buena suerte! ¡Ojalá me toque la lotería! Se
caracterizan por una entonación próxima a las exclamativas y por el uso del modo
subjuntivo. En realidad, están muy relacionadas con las imperativas, tanto por
el modo verbal utilizado, como por su significación; por ello, muchos autores
actuales las incluyen en ese grupo.
―Dubitativas; Están a medio camino entre las afirmativas y las negativas.
En ellas el hablante expresa una duda respecto del mensaje, evita el compromiso
sobre lo que dice, indica la probabilidad de que su aseveración ocurra: Quizá
mañana llueva. A lo mejor voy a casa de Inmaculada el sábado. Suelen emplear el
modo subjuntivo junto a adverbios de duda y probabilidad. Para expresar que un
hecho se considera probable a veces se utiliza el futuro de indicativo: Serán
las seis. Las dubitativas pueden tener además modalidad interrogativa o negativa
(¿Será tarde ya?, No debe de ser tarde todavía).
ATRIBUTO es la cualidad
que se adjudica o predica de un ser con sentido de identidad: “El alma es
inmortal”. “El hombre es un ser que ríe”. “Pedro es simpático”.
Es un sintagma que siempre acompaña a los verbos
copulativos (ser, estar, parecer, semejar y resultar en español) y que se
refiere al mismo tiempo al sujeto, con el que concuerda en género y número.
Siempre va detrás del verbo. Es
imprescindible para la oración. En el análisis sintáctico de las oraciones
copulativas, el atributo ha de ser considerado como parte del predicado
(junto con el verbo copulativo y los otros complementos, si los hubiera).
El atributo puede ser un adverbio, un adjetivo
calificativo, un nombre (o un pronombre, que siempre puede realizar las
funciones sintácticas del nombre), un sintagma preposicional que equivalga a un
adjetivo, una oración sustantiva o una oración de relativo.
La filosofía
tradicional entendía que el lenguaje es la expresión de un conocimiento de lo
real y, como expresión del conocimiento, si éste es verdadero, la expresión es
verdadera. Es la función del lenguaje, como "manifestación de la verdad", que
Aristóteles consideró como "lenguaje apofántico". El atributo según el modo de
pensar aristotélico es una cualidad de la sustancia y no meramente un predicado.
Por eso no son lo mismo los accidentes que se predican de la sustancia como
atribución que los que, sin pertenecer a la esencia, se predican
circunstancialmente. No es lo mismo predicar de un triángulo que sus ángulos
suman dos rectos, que decir que es de color rojo. No es lo mismo decir que
“Pedro es simpático”, que decir que “es (está) cansado”. A los primeros se les
llama propiamente atributos o “predicados por sí mismos” como los llama
Aristóteles. Un mismo predicado en unos casos puede ser esencial y en otros no.
“Pedro está blanco” (por un susto), mientras “la nieve es blanca”. Pedro
cambiará de color cuando se le pase el susto, pero la nieve siempre será blanca.
Esta problemática tuvo especial relevancia entre los escolásticos en su
referencia a Dios; pues si bien en las criaturas existía dicha distinción entre
esencia y atributos, en dios tal diferencia no era posible, como simplicidad
absoluta lo que daba lugar a muchas disquisiciones sobre el tema.
Más importancia tuvo el uso que de este término
hicieron los racionalistas debido a la noción de sustancia que concibieron y
definieron como “aquello que no necesita de otra cosa para existir”. Descartes,
y sobre todo Spinoza, consideraron que el atributo era algo inseparable de la
esencia de su sujeto, oponiendo el atributo al modo, entendido éste como
circunstancial. Para los racionalistas los atributos constituían algo esencial
unido a la sustancia de manera radical. Para los racionalistas las sustancias
quedaron divididas de modo absoluto por dos atributos esenciales: el pensamiento
y la extensión. Considerando los demás predicados como “modos de la sustancia”.
De este modo el mundo de la conciencia como subjetividad quedaba radicalmente
separada del mundo de la materia concebida como extensión. Cuestión que por un
lado fundó el “subjetivismo” como problema del conocimiento, pero al mismo
tiempo sirvió de fundamentando al “mecanicismo” que tanta importancia tuvo en el
desarrollo de la física y la ciencia moderna. El racionalismo, debe entenderse
también como: Doctrina filosófica cuya base es la omnipotencia e independencia
de la razón humana.
En el pensamiento actual respecto a la filosofía
tradicional, lo mismo que con respecto al racionalismo, no tenemos una tal
aspiración en el conocimiento de la realidad. Creemos que eso no es posible.
Nuestro conocimiento es interpretativo y el lenguaje constituye un “segundo
sistema de señales”. El concepto de verdad es considerado como una aplicación
metalingüística. Por ello la dimensión filosófica del atributo, como esencia o
señal de identidad, no tiene la importancia que ha tenido a lo largo de la
historia. El pensamiento actual no plantea estos problemas, o los considera
falsos problemas, problemas metafísicos. La función del lenguaje en su dimensión
denotativa no se toma en función de una relación de los términos sujeto y
predicado en orden a una atribución, sino como interpretación de un hecho
percibido en un contexto global de significado.
La Proposición
o cláusula es parecida a la oración pero carece de un elemento y se puede
definir como la unidad de lenguaje que tiene sujeto y predicado, verbo en modo
personal, pero cuyo sentido es incompleto. Esta unidad de lenguaje
depende de otra con sentido completo. Pueden ser coordinadas o subordinadas.
Las proposiciones coordinadas
establecen una relación de igualdad con otras proposiciones coordinadas, esto
es, mantienen el mismo nivel sintáctico. Se puede decir que son dos oraciones
que se han unido en condición de igualdad, manteniendo su estatus la una
respecto de la otra. Estas oraciones formadas por dos o más proposiciones
coordinadas se conocen como oraciones compuestas o, de forma más completa,
oraciones compuestas por coordinación (especificando además el tipo de esta
coordinación, que viene marcado por el nexo, pudiendo ser de todos los tipos que
se muestra en los ejemplos. El nexo de este tipo de coordinación se conoce como
conjunción. Ejemplos:
―Proposición coordinada copulativa: Juan fue al
mercado y Helena marchó a trabajar.
―Proposición coordinada disyuntiva: Dodo irá de
vacaciones a Roma o bien visitará a su familia.
―Proposición coordinada adversativa:
Afortunadamente, Hispa no vino, sino que Hispa volvió.
―Proposición coordinada distributiva: Ya descansa
en la cama, ya descansa en el sofá.
―Proposición coordinada explicativa: Escarlati
siempre tiene razón, es decir, siempre me convence.
Las proposiciones subordinadas establecen una
relación de dependencia respecto de otra proposición, que se considera la
principal. Estas oraciones formadas por una proposición principal y una o más
proposiciones subordinadas se conocen como oraciones complejas u oraciones
compuestas por subordinación (especificando además el tipo de esta, que viene
también marcado por el nexo), pudiendo ser de todos los tipos que se muestra en
los ejemplos:
―Proposición subordinada sustantiva: subordinada
por una conjunción subordinante y con las funciones propias del sustantivo
respecto de la proposición principal (sujeto, objeto...): Que participe Alhen es
importante. (En este ejemplo, la proposición subordinada ejerce de sujeto dentro
de una oración atributiva o copulativa.)
―Proposición subordinada de objeto directo: Ensada
no permite que los vándalos editen ese artículo. (En este otro, la proposición
subordinada ejerce de objeto directo.)
―Proposición subordinada adjetiva o de
relativo, tipo de proposición introducida por un pronombre relativo. Esta
proposición tiene siempre un antecedente, que puede ser expreso o no, del que
depende.
―Proposición subordinada adjetiva explicativa:
Drini, que es americano, ha viajado mucho.
―Proposición subordinada adjetiva especificativa:
Los editores que protegen los artículos tienen miles de ojos.
―Proposición subordinada adverbial, tipo de
proposición subordinada introducida por un adverbio o nexo adverbial:
―Hizo todas sus oraciones donde tú le indicaste. (Proposición
subordinada adverbial local [o de lugar])
―Góngora no duda en opinar cuando se le pide. (Proposición
subordinada adverbial temporal [o de tiempo])
―Hago las cosas como mejor sé. (Proposición subordinada
adverbial modal [o de modo])
―No tengo que revisarlo si ya lo ha hecho Chabacano. (Proposición
subordinada adverbial condicional)
Ortografía; significan distinto por una rayita
Ortografía; g y j
Ortografía; la c y la z
Ortografía; Orientación sobre el uso de la letra
v
Ortografía; Orientación sobre el uso de la letra b
Ortografía;
El uso de porqué, porque, por qué y por que
Ortografía; los diversos usos de que
Ortografía; uso de la conjunción e
Diccionario de la Lengua Española, RAE
Ortografía de la Lengua Española, RAE
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