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Historia contemporánea, 2

El siglo de las revoluciones burguesas
(1770-1870)
Entre finales
del siglo XVIII y principios del siglo XIX se producen en Europa cambios
trascendentales conseguidos de forma violenta frente a los privilegiados
tradicionales. La Era de la Revolución. En el aspecto económico, caracterizada
por el triunfo del Capitalismo Industrial y su dominio del sector
primario (la Revolución Industrial); en el
social, caracterizado por el triunfo de la burguesía y en un nuevo
concepto teórico de sociedad de clases; basado en el mérito y la ética del
trabajo, frente a la antigua sociedad estamental dominada por los privilegiados
desde el nacimiento (Revolución burguesa); y
en el político e ideológico, por el que se sustituyen las monarquías
absolutas por sistemas representativos, con constituciones, parlamentos y
división de poderes, justificados por la ideología liberal (Revolución
liberal).
La Revolución
Industrial
Las nuevas
instalaciones industriales y su incesante actividad, repercutieron en todos los
ámbitos y transformaron irreversiblemente la naturaleza y la sociedad, primero
en la Europa Noroccidental y después, en lo que se denominó Segunda
Revolución Industrial, en los actuales países desarrollados (especialmente
Alemania, Rusia, Estados Unidos y Japón).
A finales del siglo XX, nuevos países industrializados
(especialmente China) iniciaron un rápido crecimiento industrial.
Uno de los
pilares de la sociedad contemporánea, en relación a todos los períodos
históricos precedentes, es el proceso de industrialización acelerada que se
vivió desde la Revolución Industrial en adelante. Ésta se vivió en fechas
distintas según el lugar y las influencias: segunda mitad del siglo XVIII (Inglaterra,
cuna de la Revolución Industrial), primera mitad del XIX (Europa), segunda
mitad del XIX (Estados Unidos, Rusia y Latinoamérica), primera mitad del XX
(Japón), segunda mitad del XX (naciones africanas).
Con anterioridad, las sociedades agrarias que habían
devenido en mercantiles gracias al intercambio comercial, elaboraban productos
de manera artesanal. Las nuevas tecnologías y la maquinización de muchos
procesos, permitió la elaboración en serie con lo que los costos de
producción disminuyeron ostensiblemente, en parte porque al fabricarse de
manera más rápida se invertía menos tiempo en su elaboración, y en parte porque
las propias materias primas, al ser también explotadas por medios industriales,
bajaron su coste.
En segundo lugar, se produjo la estandarización
de la producción, de modo que los pocos productos antiguos y exclusivos fueron
reemplazados por muchos productos nuevos, pero todos iguales unos a otros.
En tercer lugar, las sociedades industrializadas
pudieron prescindir de mano de obra cualificada, contratando a obreros menos
preparados y despidiendo a vastas cantidades de ellos, con el consiguiente
problema social que implicaban las crecientes masas de desocupados y parados, la
precarización del empleo, y la brutal desigualdad entre bajos salarios y
altas exigencias laborales.
En cuarto lugar, la disminución del costo de formar a
obreros y artesanos liberó recursos para que sectores crecientes de la
población pudieran acceder a una mejor educación, generando así una clase
media que, con mayor o menor fortuna, consiguió ser un colchón entre los
inmensamente ricos y los inmensamente pobres.
La Revolución Industrial se originó en Inglaterra.
Varios factores influyeron en esto. Por una parte, Inglaterra era uno de los
países con mayor disponibilidad de carbón, mineral indispensable para alimentar
la máquina de vapor (debido a tener un poder calorífico mayor que la
madera, el otro combustible tradicional), que fue el gran motor de la Revolución
Industrial temprana. Por otra, la sociedad inglesa había atravesado una serie de
guerras civiles en el siglo XVII, que derivaron en el reemplazo del
Absolutismo por una monarquía parlamentaria que creo las condiciones
necesarios para el desarrollo empresarial de la iniciativa individual.
Síntoma importante de esto es el enorme desarrollo que en Inglaterra tenía el
sistema de patentes industriales. Además, durante el siglo XVIII Inglaterra
poseía un gran imperio colonial que, a pesar de la pérdida de las Trece
Colonias, emancipadas en la guerra de 1776 a 1781 (Guerra de independencia de
Estados Unidos), tenía a su disposición los riquísimos territorios de la India,
entre otros, fuente importante de materias primas para su industria.
Ya a finales del siglo XVII se había experimentado con
calderas de vapor, y Thomas Newcomen desarrolló en 1705 una máquina de
vapor que mejoraba el trabajo en las minas. Pero fue en 1782 cuando James
Watt incorporó un sistema de retroalimentación en la máquina de Newcomen,
volviéndola así mucho más eficiente. El invento de Watt daría la vuelta al
globo, y sería el primer salto hacia la industrialización. En paralelo, se
desarrollaron nuevas técnicas agrarias, en lo que se denominó la revolución
agrícola, que permitió mejorar el rendimiento agrícola y ganadero; al mismo
tiempo, inventos como la lanzadera volante y otros, permitieron mecanizar el
trabajo textil (revolución textil), poniendo a la industria textil inglesa a la
cabeza de la producción mundial de telas.
Historia Contemporánea, 1
Efemérides
Historia
de Monóvar
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