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Lo que hace el aire de Monóvar. La edición de diciembre 2007 de la
revista PRIMERA LINEA trae una entrevista a "Wilma, la conejita más
sexy" firmada por Eva Roy con fotos de Joan Crisol.
Wilma nació en Palma de Mallorca en 1984, pero pronto
sus padres se trasladaron a Australia, donde vivió hasta los 4 años.
Después pasó por Madrid y Monóvar (Alicante), un pueblecito
donde estudió secundaria. A los 18 volvió a la capital y trabajó en
la noche. Con 21 años, en Ibiza, conoció a un chileno del que se
enamoró y con el que se fue al país andino. Allí ganó el concurso
Miss Reef 06, un galardón al mejor trasero que prueba que esta chica
tiene una cara B tan potente como la A. Luego le ofrecieron un
contrato como presentadora de Playboy TV en Argentina y se mudó a
Buenos Aires, donde vive.
Todo el mundo te conoce por Playboy. Estoy muy
contenta trabajando para ellos, aprendo mucho. Tienen un concepto de
la estética que me encanta, nada ordinario, destacan la sensualidad
de la mujer. Presento dos programas en Playboy TV. Si cuando empecé
hace 4 años me lo llegan a decir, no me lo hubiera creído.
A priori se cree que los ambientes del erotismo y el
porno son muy machistas. ¿Te sientes un objeto? No, en absoluto.
De hecho, es un canal que empieza a ser consumido por mujeres y
parejas. Sí hay hombres machistas, pero a mí me gusta gustar, y que
me miren. También es verdad que me gustaría gustar por lo que hay
dentro. ¿Crees que pertenecer al universo Hefner te va a marcar? Yo
estudio Arte Dramático y no sé hasta qué punto, si me encasillan, me
puede perjudicar. Me apetece mucho ser actriz; en realidad, he hecho
teatro en Chile. Yo pensaba que por haber hecho televisión iba a ser
fácil, ¡pero qué va! Lo primero que te dicen es que no mires al
público, que te fijes en el foco de luz del fondo, y yo no hice
caso. Cuando miré la primera fila y vi a la gente tan cerca, me
quedé en blanco, tuvo que rescatarme un compañero y diciendo su
texto… Fue terrible ese primer día.

En tu
época en Madrid trabajabas en la noche, ¿de qué? La gente habla
muy mal de la noche, pero yo no reniego de esa etapa. Viajé mucho,
por Italia, Francia, Yugoslavia… Normalmente bailaba, pero también
viajé para trabajar como modelo de lencería, desfilando, o como
imagen. Lo cierto es que me vieron subida a un pódium y… (risas).
Sí, he viajado mucho por Europa, y a mis mejores amigos les conocí
en la noche.
¿Y ese novio chileno al que seguiste hasta su país?
Le conocí en Ibiza, cuando fui la imagen de Pacha. Salía en los
carteles y en las fotos y también bailaba. Pensábamos irnos a
Estados Unidos, pero como son tan complicados y a él le faltaban no
sé cuántos papeles para entrar, pues tenía que elegir entre irme
sola a Estados Unidos, volver a España y a la noche –algo que no
quería bajo ningún concepto– o ir a Chile a probar. No me arrepiento
porque me fue bien. A raíz del concurso Reef viajé por toda
Latinoamérica, haciendo desfiles, eventos, otros concursos… Además,
trabajé en dos programas de la televisión de Chile.

A muchos
les gusta llevar una tía como tú al lado, igual que matan por un
Ferrari o un reloj carísimo. ¿Te has sentido una posesión? Una
vez estuve con un chico que se portó bien conmigo y del que sigo
siendo amiga, pero que es un poquito superficial. Con dinerito, muy
joven, se empeñaba en llevarme a todos los lugares así… Pero luego,
en realidad, ni te aporta nada ni te da conversación. Casi no
comparte nada contigo. Ahí sí que pensé: “Me está tratando como un
objeto”. Y le dije adiós.
¿Qué es lo que más te gusta en un hombre? Que me
haga reír. Soy un poquito pesimista y necesito a una persona al lado
que sea optimista, que me hable y me diga: “Bueno, chica, no es para
tanto; la vida son dos días”.
Ningún lector perdonará que no te pregunte: ¿cómo se
liga uno a esta chica? Me encanta la gastronomía. Que me lleve a
cenar por ahí, no precisamente a un sitio de lujo, pero sí donde se
coma bien. También valoro que sea una persona sencilla y,
especialmente, que me haga reír. Me da igual la posición social o si
tiene o no dinero. Y luego, que se lo curre un poquito, que me coma
un poquito la oreja. Me gusta que me regalen el oído. La verdad es
que no me ando con mucho preámbulo. No soy muy romántica. Como me
guste, no doy muchos rodeos. Casi siempre tengo sexo en la primera
cita.

¿Qué
opinas de la cirugía, de los arreglos y demás? ¿Te has hecho algo?
Estoy a favor. Yo me hice el pecho, pero para reafirmar. No
llevo ni silicona ni nada y, de hecho, los querría más pequeñitos.
He pensado en una reducción...
En Playboy TV hay mucho porno y mucho lésbico. ¿Has
grabado películas X? Las películas porno se emiten en
determinado horario, pero las compran, no son producciones suyas. He
hecho películas eróticas para Playboy que se llaman “ficciones”,
porque tienen bastante guión y no hay sexo explícito. Me parecería
muy fuerte hacerlo… No podría soportar que me penetraran delante de
una cámara (risas). Me quedaría dura, rígida. Dentro de lo que
produce Playbloy TV, sí, es todo lésbico.
¿Prefieres los hombres o las mujeres? A mí me
gustan los hombres. También me gustan las chicas bonitas, me gusta
mirarlas, pero no como algo sexual. Prefiero un macho, macho, que
sea súper masculino. No valoro tanto la estética. Ahora estoy con un
chico que es súper guapo, pero es coincidencia… Casi siempre he
estado con chicos bastante feos, y yo no me daba cuenta porque para
mí eran lo más (risas). Mis amigas me decían: “Joder, Wilma…”.

¿Cómo son
tus amigas, guapas o feas? ¿Notas su envidia? Están todas súper
buenas. No sé por qué, pero al final te llevas mejor con las guapas.
Entienden tu rollo, no hay celos... Igual otra feita, sin querer,
termina teniendo problemas por los chicos... Todas trabajan en la
noche o son modelos.
¿Qué más te han ofrecido, qué otro tipo de
proposiciones más o menos indecentes? (Risas). De todo,
especialmente en la noche, porque en Playboy TV, como casi todas las
productoras son mujeres, no he vivido ese tipo de situaciones.
Además, hay una política interna de respetar a las chicas que
trabajan, de mantener cierta distancia con ellas. Pero, por la
noche, te quedas muerta. Cuando trabajaba en Ibiza, una vez un tío
se sacó un fajo de billetes del bolsillo y los puso delante mío,
sobre la mesa, y yo muerta de vergüenza porque todo el mundo miraba…
Alguien con tanto poder asusta. Otra cosa que se hace mucho en Ibiza
son las fiestas en los barcos, y te invitan. A veces utilizan a una
chica joven, que igual está con alguno de ellos, para invitarte a ti
y a tus amigas. Piensas “¡qué divertido!”, y subes a un pedazo de
yate increíble… Pero una vez me asusté un poco porque querían sacar
el yate del puerto y me bajé corriendo. Imagínate, dentro del mar,
si me pasa algo… Gente tan poderosa que puede comprarlo todo, hasta
el silencio.
¿Te gustaría estar instalada en la famosa
mansión Playboy? Sí, me provoca curiosidad. Me invitaron a una
de las fiestas hace poco y no pude ir por un tema de trabajo. Ahora
se graba allí un reality en el que salen las tres novias oficiales,
pero en realidad allí viven como veinte chicas, como es tan grande…
Las chicas van yendo y viniendo, según son elegidas la Playmate del
mes y tal. Hacen su vida en la casa, porque hay de todo, y algunas
trabajan allí. Incluso hay una que te hace un tour por la casa, te
recibe y te muestra lo que hay. ¡Tienen hasta un zoológico!

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