Diario Local

Monóvar está aquíMonover punto com

 
   
              Luis Sogorb Mallebrera

Diario digital de MonóvarHemeroteca

 

                                                                           
Aplastando Bichos, agosto
Placeres Gratuitos, junio
Cantera de Biodiversidad, marzo
Vuelos Cautivos, febrero 
 Cambio de actitud, enero

Después de una primavera creadora de nuevas vidas, de sonidos, de luces, de aromas y colores llegamos al estío del sosiego. De madurar esas vidas. Los campos se doran al sol. La arboleda se desprende de parte de su vestidura para soportar mejor las altas temperaturas y la escasez de la apreciada agua.

 

Es entonces cuando nosotros, los humanos, nos movemos de aquí para allá. Y es que llegan las tan ansiadas vacaciones y como ya esta mal visto en esta sociedad en que vivimos darle al cuerpo el placer de no hacer nada, de no pensar en nada, de no desear nada, pues, nos lanzamos a las playas, a los montes, a otras provincias e incluso a otros países. Y, por supuesto, seguimos consumiendo alocadamente o de otra forma el sistema se vería abocado al desastre.

 

Sin entrar a analizar este período vacacional, muy merecido por otra parte, sí voy a pasearme por ese contacto que tiene lugar entre el hombre y el resto del mundo, es decir, la Naturaleza. Y es que hasta ahora, la mayoría de las personas habían permanecido refugiadas en la burbuja que es su ciudad de toda una serie de otros seres o... bichos, para entendernos mejor.

 

Entre cemento, asfalto, cristal y fumigaciones de todo tipo, intentamos mantener lejos de nosotros a toda una multitud de pequeños animalillos bastante molestos, aunque hemos de reconocer que nos oponen feroz resistencia. Así, si elegimos la montaña para pasar unos días de asueto en un camping a tal efecto, hay quien se encontrará con la sorpresa de que en el bosque no hay enchufes donde conectar a los otros miembros de la familia, la tele o la radio. Y es que los sonidos del entorno no nos llegan y, si lo hacen, causan indiferencia o inquietud ante nuestra absoluta ignorancia de la procedencia de esos sonidos. Pero las sorpresas no acaban ahí y uno se da cuenta de que aquí también hay bichos y ¡un montón!. Los más veteranos, ya han venido mejor preparados esta vez y pronto los ves rociando con enormes botes de insecticidas los troncos y suelos, al exterminio de hormigas. Unas hormigas que están en su casa y que lo único que hacen es recolectar comida para llenar la despensa, pues en el invierno no hay nada que llevarse a la boca. Es más fácil exterminarlas que tomar unas pequeñas precauciones con los desperdicios y la comida, para evitar que al levantarte al día siguiente te hayan dejado sin desayuno, aunque puedo asegurar que no hay nada más entretenido que ver como tantos seres diminutos en absoluto orden hacen desaparecer en un visto y no visto media docena de magdalenas.

 

El anochecer es otro momento temido del día pues hacen acto de aparición los temibles mosquitos con sed de sangre. Los más sensibles a los picotazos se embadurnan con cremas ahuyentadoras que no sólo ahuyentan a los punzantes voladores. Pero claro, con la noche y una luz encendida, pronto habrá una multitud de bichos volando alrededor de la mágica luz. Y todo lo que vuela entonces son mosquitos o al menos pican. No se salvan ni las gráciles mariposas. La velada se pasa mirando constantemente hacia arriba, siguiendo con la mirada el devenir de los voladores, interrumpido de vez en cuando con algún manotazo o zapatillazo con mayor o menor fortuna.

 

Algunos insectos, pocos, causan indiferencia entre nosotros o al menos dejamos de mayor o menor grado que estén cerca de nosotros. Uno de ellos es la mosca, aunque no sé bien si es porque desde pequeños aprendemos que no pican o si es porque es muy difícil pillarlas. Y si no, cuando tenemos dos o tres de estos insectos yendo de una parte a otra de nuestro cuerpo, ¿qué es más fácil, acabar con ellas o terminar haciéndonos daño?

 

Pero hay otros, muchos, que producen un efecto totalmente contrario. Alguien cómodamente aposentado en su flamante hamaca, al que nada ni nadie lo va a mover de ahí, de repente ve una pequeña araña; y casi sin mediar un segundo y como si el asiento le hubiese disparado con un potente muelle, salta agarrando al mismo tiempo con la mano una zapatilla estampándola contra el repelente bichejo. ¿Y por qué esa reacción? ¿Acaso había qué actuar rápido antes de que hiciera lo mismo el temible arácnido?

 

Pero, sin lugar a dudas el bicho con peor reputación del verano es la avispa. Es un insecto que pica. Cierto. Pero no va por ahí buscando gente a la que picar. Busca comida. Va a la caza de moscas, mosquitos, arañas, etc... ¡vaya! Lo que sí tiene son armas para defenderse y nos avisa de ello con su traje amarillo y negro. No le gustan las vibraciones fuertes, vamos, el ruido, y al final del verano las calores y la cada vez mayor escasez de alimento las hace más irritables. Pero aún así no tenemos porque tener ningún problema con ellas si actuamos con total tranquilidad, sin brusquedades. Proseguirá su camino. Y nosotros vamos y actuamos justamente al revés. El pánico se apodera de nosotros, gritamos, nos movemos bruscamente lanzando manotazos a diestro y siniestro. Y conseguimos que nos pique. ¡Y quién no lo haría!

 

Bromas aparte, en estos días en que vamos a salir de casa y vamos a cruzar nuestras vidas con las de otros seres, si no queremos pararnos a conocerlas, al menos, seamos respetuosos con ellas. Al fin y al cabo nos están hospedando en su casa.

 

Es medianoche cuando acabo de escribir estas líneas. Una tranquila música suena de fondo, mientras una suave y refrescante brisa entra por la ventana y veo de reojo como una joven salamanquesa se mueve, bocabajo, por la escayola del techo y la única reacción que me provoca es una sonrisa porque, sencillamente, sé con total seguridad que ella no se va a abalanzar sobre mí a morderme la yugular.

 

Buen verano y felices vacaciones a quién las haya disfrutado o vaya a hacerlo.

Luis Sogorb Mallebrera  

-

 
  Web www.monover.com

-
Monòver punto com; La guía de Monóvar en Internet - Diario digital de Monóvar
Cláusula de Exención de Responsabilidad
Copyright
© 2003-2004 (Luis Andrés).  Reservados todos los derechos.
http://www.monover.com - »» - »» -
cartas@monover.com

 

GUÍA COMERCIAL de MONÓVAR

   
 

   
 

   

 

 
El Veïnat
 

Para ponerte en contacto con nosotros, aquí tienes la dirección postal, la dirección telefónica y la dirección electrónica

.
Página Principal Pulsa aquí para volver a la Página Principal