Un partido que pierde en intención de voto, un
Gobierno que no despierta pasiones y un presidente que en pocos
meses ha despilfarrado a velocidad de vértigo todo su crédito
político. Es el resultado de las últimas encuestas, pero también
son titulares que el PSOE maneja a nivel interno, consciente de que
el Ejecutivo no pasa por su mejor momento. La Comisión Ejecutiva
Federal del PSOE tiene hoy material más que de sobra para el
análisis porque José Luis Rodríguez Zapatero y su Gabinete están en
franco retroceso.
Y eso que, según sostienen fuentes de la dirección socialista,
en España se vive mejor hoy que hace dos años. «Además de los
buenos datos económicos, nuestro país ha dado un importante giro
social desde la llegada al poder del PSOE. Los españoles tenemos
más derechos, más igualdad y más libertad», subrayan los mismos
interlocutores.
Todo es culpa del Estatuto. ¿Qué ha ocurrido entonces? «El
debate sobre el Estatuto de Cataluña. No hay más motivo». Tan
tajante afirmación pretende restar al PP toda esperanza. En la
calle Ferraz están preocupados, sí, pero no por el trabajo de
Mariano Rajoy ni por el de su equipo. Porque, en efecto, las
encuestas apuntan los peores porcentajes para el Partido Socialista
desde marzo de 2004, pero tampoco son nada halagüeñas para los
populares: ni sus siglas ganan votos, ni su jefe de filas sube
enteros en valoración ciudadana.
Alfredo Pérez Rubalcaba, portavoz parlamentario del PSOE, lo
tiene absolutamente claro: «El problema no ha sido el PP, sino
nuestro debate interno. Los ciudadanos no perdonan la falta de
unidad en el partido. Y en los últimos meses ha habido demasiadas
voces diferentes sobre el Estatuto de Cataluña». Rubalcaba sostiene
que Rajoy tiene muy mala valoración entre los ciudadanos, incluso
entre sus propios votantes, y que en «España, las elecciones,
queramos o no, tienen algo de presidenciales». En resumen, que
Mariano Rajoy «no puede ganar unas elecciones con un 4,1 de
valoración ciudadana».
Por contra, Rubalcaba es de los que cree que el PSOE se
recuperará en cuanto se resuelva el problema del Estatuto. Y eso
será cuando el texto salga del Congreso, si es que finalmente sale,
en la próxima primavera.
Hasta entonces, y conscientes del daño que el PSC y sus socios
nacionalistas han hecho a este Gobierno, la Ejecutiva del PSOE
tiene previsto hoy acordar una campaña explicativa para que los
ciudadanos perciban las políticas del Gobierno con mayor claridad.
Porque la política de comunicación de Moncloa, dicho sea de paso,
es otra de las cuestiones a mejorar.
En la calle Ferraz están convencidos de que hay que poner mayor
énfasis en hacer llegar a la sociedad la importancia de las medidas
políticas aprobadas por el Consejo de Ministros y el Parlamento. La
estrategia, por tanto, pasa por «explicar más y mejor a los
ciudadanos la actuación del Gobierno y del partido. Buscamos
–subrayan fuentes de la Ejecutiva– estar aún más cerca de la
sociedad e implicar en nuestras políticas a un mayor número de
españoles». ¿La fórmula? En las próximas semanas veremos a
ministros, dirigentes políticos y diputados recorrer la geografía
española para explicar «las bondades de la gestión gubernamental».
La campaña se concretará en multitud de actos locales,
provinciales, regionales y nacionales, pero también busca una mayor
presencia mediática de los miembros del Gobierno y del partido. La
estrategia pasa por llevar a Zapatero a un segundo plano durante
los próximos meses y que sean sus ministros quienes adquieran el
protagonismo de la agenda política. Y eso tiene ventajas, pero
también riesgos. Ya veremos.
La clave es que los ciudadanos perciban lo que el PSOE llama
«una España mejor», y que la dirección federal resume en tres
conceptos: eficacia económica, progreso social y ampliación de
derechos.
Economía y progreso social . Eficacia económica porque, hoy,
la economía «crece más y generamos más empleo, y este Gobierno
distribuye mejor la riqueza». Progreso social porque la «acción del
Ejecutivo se ha traducido en una subida de las pensiones, un
incremento de las becas, un aumento del SMI y en una apuesta
decidida por la sanidad y la educación pública». La ampliación de
derechos se «venderá» con las políticas de igualdad, la lucha
contra la violencia de género y la ley de matrimonio homosexual.