Después de cinco horas de reunión, y más de tres años de
trabajos, el pleno de la Acadèmia Valenciana de la Llengua aprobó
ayer el acuerdo más destacado de su trayectoria: la Gramàtica
normativa valenciana.
De hecho, se trata del gran acuerdo de la institución nacida,
precisamente, para dictar la normativa de la lengua. El resultado
de la votación, diesiete votos a favor y uno en contra,
constituye la mejor expresión de la voluntad de consenso
alcanzada en el seno de la institución. Sólo Alfons Vila
–académico propuesto por la RACV y autor del voto en contra– y
Jordi Colomina –que optó por ausentarse de la votación tras ver
rechazadas algunas de sus peticiones– impidieron un acuerdo
unánime.
Estándar y coloquial: La Gramàtica aprobada
ayer se caracteriza por dar prioridad a las formas valencianas
más genuinas, con las que conforma un modelo estandar de lengua,
y con el que consolida el referente normativo oficial que se
había venido utilizando desde la Administración. Otras formas
menos comunes también están recogidas, aunque el documento las
considera más propias para niveles coloquiales.
Antoni Ferrando –uno de los principales referentes de las tesis
de la Universidad– vino a reconocer al término de la reunión las
dificultades con las que había aceptado el acuerdo definitivo,
por el hecho de dar prioridad a las formas genuinas. “Puede que
no sea la gramática que yo habría hecho, pero sí que es la de
todos”, dijo enviando un mensaje a los sectores que defienden las
tesis más radicales en el debate lingüístico.
A la reunión de ayer, los académicos llegaban con varios frentes
abiertos. Y todos fueron sorteados. El debate sobre la
acentuación del nombre de la capital de la provincia fue remitido
a la sección de Onomástica para su estudio. El resto de la
acentuación de la e se queda como estaba
(Colomina reclamaba cambios en el acento gráfico de
què y perquè) El
lo se acepta en un uso espontáneo de la
lengua, y en algunas construcciones genuinas –lo
millor o lo pitjor–, y se considera
incorrecto en algunos calcos de expresiones del castellano –a lo
suyo sería a la seua, y no a
lo seu–.
Uno de los principales debates –el que provocó que Colomina
abandonara la reunión– fue el de las formas verbales. El
catedrático de la Universidad de Alicante insistió en mantener su
teoría de considerar como estandar formas coloquiales como
cusga o tusga
–subjuntivos de cosir y
tossir–. Pero la posición contraria de la mayoría de
académicos –que sólo aceptaron reconocer esa expresión como forma
coloquial– le llevó a abandonar la sesión.
“Pensada desde Valencia”: La Gramàtica
aprobada por la AVL también reconoce algunas de las formas
tradicionalmente reivindicadas por los sectores defensores del
carácter diferenciado del valenciano, y que, eran consideradas
como vulgares por la Universidad. El ni més ni
manco está recogido en la nueva Gramàtica, de la misma forma
que el vixca, en función de interjección –Vixca
València.
El acuerdo adoptado ayer, al igual que todos los de la
institución normativa, pasa a ser de obligado cumplimiento para
la Administración autonómica –así lo dice la ley de la AVL–.
Desde la institución normativa se subrayó ayer que se trata de
una gramática “pensada y concebida desde Valencia, y con voluntad
de integrar sensibilidades”. Figueres subrayó que todos los
valencianos pueden sentirse identificados con esta gramática.