14.- TOMELLOSO, LA VIÑA DE LA VIRGEN
Señor Azorín:
Jamás había visto tanta vid en una bandeja de tierras
planchadas como en Tomelloso, yo, aunque soy manchego de nacimiento,
crecí en una zona vinícola de uvas moscatel y vidueñas, en la zona
montañosa del Mayarín entre los términos de Torrox, Frigiliana y
Cómpeta, de las comarcas de la Axarquía malacitana, mi padre no era
vinicultor, sino pastor, pero mi tío el aparcero, tenía que darle
cada año dos arrobas de vino del que cosechaba, como pago al
arriendo. No era gran bebedor, sin embargo tomábamos nuestros vasos
en buena conversación y atento oído, mi padre no compraba vino y
cuando se le acabada y yo preguntaba por el vino, mi padre me decía:
«hijo, sabes una cosa, que en la tiendas también venden
vino». Porque, la verdad, es que yo compraba poco o casi nada.
De Argamasilla sale una línea recta que parece vía germinal
entre la calima y las alas de los ángeles, si no hubiera sido hecha
por la mano del hombre, en forma de calzada romana asfaltada bajo un
cielo verde «vidificante» hacia Manzanares, el pueblo donde se
cuenta que aparece la bella y misteriosa Marcela, porque aquí el
cielo se torna mar y toma el color de la vid con embrujo diablesco.
Dice usted que Manzanares está a cinco leguas de Argamasilla, la
distancia real es 38 kilómetros, donde según su relato de la página
155, crónica XV, escribe: «se cuentan mil casos de sortilegios, de
encantamientos, de filtros, bebedizos y manjares dañosos que novias
abandonadas, despechadas, han hecho tragar a sus amantes». Sin
embargo nosotros no vamos a Manzanares, ya lo conocemos, sino a
Tomelloso. ¿Usted, seguramente, pasó por Tomelloso en su particular
ruta manchega?, pero sin detenerse en La ruta… Es importante
ciudad manchega capital del vino, que derrama vino, que muere por el
vino como el Lazarillo de Tornes, tiene casi 30.000 habitantes, le
llaman «La viña de la Virgen», es en el capítulo V cuando dialogó con
don Cándido sobre las dudas de que Cervantes estuviera preso en la
cueva de Medrano, y este discreto clérigo contesta: «…pero no se me
oculta que estas ideas arrancan de cuando Cánovas del Castillo iba a
Tomelloso y allí le llenaban la cabeza de cosas en perjuicio de
nosotros. ¿Usted no conoce la enemiga que los de Tomelloso tienen en
Argamasilla?». Indudablemente la rivalidad tribal entre los pueblos
colindantes siempre ha sido manifiesta en todas las provincias de
España, no va a ser esta vecindad una excepción, aunque es cierto
que desde que se organizaron los territorios por Autonomías
(Constitución de 1978, Titulo VIII, De la organización territorial
del Estado) se ha creado un sentimiento de patria y nación. Las cinco
provincias de Castilla-La Mancha: Albacete, Ciudad Real, Cuenca,
Guadalajara y Toledo, se rigen por la vía del artículo 143, aunque
cada Autonomía tiene sus estatutos.
Usted nombra cuatro veces a Tomelloso en La ruta… Dos
veces en el capítulo V, cuando dialogó con don Cándido sobre las
dudas de que Cervantes estuviera preso en la cueva de Medrano. La
tercera vez que nombra a Tomelloso es en la crónica VI, cuando nos
habla de Juana María, y usted mismo, que no se ha atrevido a
preguntarle de donde era, especula con las posibilidad de su
naturaleza: «¿Es manchega Juana María? ¿Es de Argamasilla? ¿Es del
Toboso? ¿Es de Puerto Lápiche? ¿Es de Herencia? La cuarta vez en
la crónica XV, «¿Qué me decís de esta exaltada fantasía manchega? El
pueblo duerme en reposo denso, nadie hace nada; las tierras son
apenas rasgadas por el arado celta: los huertos están abandonados; el
Tomelloso, sin agua, sin más riegos que el caudal de los pozos,
abastece de verduras a Argamasilla, donde el Guadiana, sosegado a
flor de tierra, cruza el pueblo y atraviesa las huertas; los
jornaleros de este pueblo ganan dos reales menos que los de los
pueblos cercanos?». Ceo entender que el pueblo que gana dos reales
menos debe ser Tomelloso por el contesto de la frase, aunque tengo
ciertas y ligeras dudas.
A Tomelloso le rodea hoy en día un cinturón industrial
importante, tanto es así que los ecologistas en acción solicitaron al
Ayuntamiento una Ordenanza de Medio Ambiente que evite la emisión de
sustancias contaminantes a la atmósfera y al agua, procedentes de
determinadas industrias de transformación; actividades extractivas de
áridos con fuerte impacto paisajístico sin las adecuadas medidas
correctoras; existencia de un vertedero municipal ilegal, carente de
las más mínimas medidas de seguridad ambiental y con evidentes
peligros potenciales para la salud de los ciudadanos; problemas
derivados del crecimiento urbanístico y del tráfico de automóviles
dentro del casco urbano; deterioro de los parques públicos como
consecuencia de la inexistencia de un programa operativo de
mantenimiento y conservación.
De Argamasilla a Tomelloso existen dos carreteras: la
circunvalación de N-310, distante unos 8 kilómetros, y otra que pasa
por el noroeste de la ciudad. Los viñedos son monocultivo, el viñedo
está en ciernes en esta primavera, los marjales (montañas de piedras
de los recogimientos), más algunas manchas de olivos y algún lejano y
pétreo bombo. Como dice Antonio Aradillas, el diestro de La Mancha,
si el resto de La Mancha está asentada sobre una gran cisterna de
agua, Tomelloso lo está sobre una gran cisterna de vino, un lago de
vino apretado en cubas y tinajas. Según los datos que manejo ahora,
de la guía del diestro, pag. 101, la región castellano-manchega es el
mayor viñedo del mundo, ocupa 769,800 hectáreas y produce uno 20
millones de hectolitros, y tiene 11 Denominaciones de Origen.
Estas arterias asfaltadas son dueñas de un próspero e importante
tráfico de camiones y vehículos, veo las casas de labranza con
parrales, el pino y las grandes tinas, los pozos. Mi mujer llevaba el
mapa de carreteras abierto.
—No mires que nos la pegamos —me regaña
mi mujer por mirar yo su mapa.
—Me parece que estoy perdido, yo no quiero
entrar en Tomelloso, sino coger la circunvalación.
—Pues tendrás que dar la vuelta porque te has
equivocao, como siempre —mi mujer ya sabe que últimamente soy
un peligro al volante, menos mal que, al menos en este viaje,
todavía no me han multado.
—No, que no, que es por aquí…
Nosotros no entramos en Tomelloso porque ya lo conocíamos,
estuvimos en un viaje anterior, en el 2003, y lo vimos detenidamente,
y como no quiero pasar de largo por la memoria, le contaré a usted
algunas novedades de Tomelloso.
Si en 1552 tenía 30 vecinos y pertenecía a Socuéllamos, ahora tiene
30.000 y es Ayuntamiento. Uno de sus atractivos más famosos, después
del vino, es el Museo monográfico del pintor Antonio López Torres, el
tío barbudo del también famoso pintor realista Antonio López, sin
García, porque decir Antonio López ya es suficiente, es como en
aquellos años del franquismo decir Antonio el bailarín, ya no había
que añadir más.
Es curioso cómo la portada de la edición de José María Martínez
Chachero de Cátedra, nº 214, reproduce una ilustración de un cuadro
de Antonio López Torres, titulado «Podador manchego», un óleo de
1946. Este pintor retrató muy bien los lugares y las costumbres de la
zona, como las bodegas de vino, y las faenas propias de los
viticultores, las geométricas línea de parras y los bombos. Otro
pintor de Tomelloso es Antonio Carretero. Otro lugar por visitar es
el Museo del Carro.
Pero uno de los personajes que no podemos dejar olvidados de
Tomelloso es Francisco Martínez Ramírez conocido por «El Obrero»,
político y escritor que editó un periódico:
El Obrero de Tomelloso.
Uno de los expertos y estudiosos de la figura de este ilustre
tomellosero singular es Francisco Alía Miranda, historiador y
Vicerrector del Campus de Ciudad Real,
dicen que fue
personaje adelantado a su
época y que luchó durante toda su vida por conseguir una sociedad
mejor y más próspera y justa, no sólo desde ámbitos políticos sino
sociales, a través de la reforma de la mentalidad pasiva de la época.
Francisco Alía no dudó en calificar a «El Obrero» de liberal,
moderno, emprendedor y luchador. Se le atribuye la construcción del
ferrocarril Cinco Casas -Tomelloso, con parada en Argamasilla, en
1914.
Otros nombres para recordar son el escritor García Pavón y el poeta
Felix Grande que aunque nació emeritense se crió en Tomelloso, aunque
a los veinte años pasó a Madrid. Siempre se nos ha presentado
Tomelloso como un pueblo con poca historia, cuyas raíces no llegaban
más allá del año 1531, pues hasta esta fecha no se tiene constancia
del definitivo Tomelloso. Sin embargo, aunque todavía quedan muchas
sombras que iluminar sobre el pasado, hoy muchos historiadores están
de acuerdo en que los orígenes de Tomelloso se remontan a los tiempos
prehistóricos (cultura de "Las Motillas").
La popular Feria y la Romería se celebran cada año del 24 al 30
de agosto. Comienza la noche del 24 con la proclamación de las
Madrinas de la Feria, ofrenda floral a la Virgen de las Viñas,
bendición de los primeros mostos y lectura del pregón inaugural en la
Plaza de España. A continuación, junto al recinto ferial, millares de
vecinos se congregan para contemplar la popular "pólvora" (gran
espectáculo de fuegos artificiales).
Pasado Tomelloso por un amplía travesía,
empiezan obras de una autovía que construyen hacia Toledo por
Madridejos y Mora por la antigua CM-400. Pasos elevados en
construcción, maquinaria pesada y caminos, cortes de carreteras y el
señor del STOP en la mano. Pasamos Alameda de Cervera, y a unos siete
u ocho kilómetros vemos en el horizonte un cerro, sobre el que vemos
los primeros molinos de viento.
—Cariño,
mira allí ¿No querías hacerte una foto con los molinos? Pues allí los
tienes —le digo a mi mujer
mientras baja unos grados el aire acondicionado el coche.
—Son como montañas
de sal en Santa Pola.
—Desde luego que
sí, no lo había pensado yo.
Sobre un cerro a nuestra derecha se ven cuatro gigantes que no
son molinos, sino mayordomos, molinos románticos, encalados y nuevos
como si el tiempo hubiera sido indulgente con ellos. Bajaba un coche,
lo que nos confirmaba que podíamos subir al cerro, y así lo hicimos
por una carretera asfaltada, estrecha hasta lo que era una era
(tenía ganas de encontrarme con estas palabras juntas). Los molinos
no funcionan pero tienen música interior, sus aspas parecen trastes de
guitarras escrupulosamente calladas, paradas, en silencios, los
silencios son parte de la música. Se eleva una antena de radio que
como columpio de ondas se comunica por las redes de La Mancha. Al
bajar del coche saludamos al molino llamado Rocinante, con
letras de azulejos encima de la puerta cerrada, porque cada molino
tiene su nombre y tiene alma. Junto al coche encontré una rueda de
molino muerta de unos dos metros de diámetro, con orificio de un eje
en su centro geométrico, con la forma y el color de un queso curado
gigantesco. Al hacer la primera foto el carrete se rebobinó, se cerró
la máquina de carretes como por un encantamiento. Esto si que era un
contrariedad, la digital tiene el problema de las cargas que duran
poco tiempo, al menos la mía. No había molinero, pero a esto que
llegó un motorista con una moto cross y su casco, haciendo un ruido
tremendo, más que en el episodio de los batanes, y aparcó junto al
muro. Allí, imprudentemente sacó el teléfono móvil y empezó a hablar,
venía un aire chivato y nos enterábamos innecesariamente de su
conversación, como si a nosotros nos importara su vida íntima y
privada. Me escandalicé.
—¿Esto no es posible? Venir hasta aquí para
oír móviles. Deberían de estar prohibidos. Yo quiero mi espacio
vital, mi espacio fantástico, mis sueños realizados.
—Parece que estamos en el autobús —añadió
mi mujer.
Allí se levanta, como una fuente, un vértice
geodésico protegido y penado por ley, y el paisaje se desparrama, es
tan extenso que uno tiene miedo a que los ojos no te respondan, que
sean cobardes de mirar e incapaces de ver a tanta distancia; toda La
Mancha se viene a mis ojos, plana, extensa, rica, formidable, verde y
ocre. A lo lejos la construcción de la nueva autopista y los
camiones de juguete con sus remolques y sus palas. Al norte Alcázar
y Campo de Cripta con sus casas blancas y su molinos, cual mozas
vestidas de primera comunión.
Bajamos del cerro de los 4 mayordomos y muy cerca sale la
CM.3105 para Campo de Criptana, pero nosotros íbamos a Alcázar de San
Juan para buscar un carrete y algunas otras compras.
15.- ALCÁZAR
DE SAN JUAN, NUDO FERROVIARIO