9.- EN LA ARGAMASILLA DE ALBA,
«EL LUGAR»
Señor
Azorín:
Ya entramos en «El lugar», en la
Argamasilla de Alba como la nombra Cervantes en femenino, cuando
habla de los académicos al final de la I parte, que según las
palabras primeras que había escritas en el pergamino que se halló en
la caja de plomo: LOS ACADÉMICOS DE LA ARGAMASILLA, LUGAR DE LA
MANCHA EN VIDA Y MUERTE DEL VALEROSO DON QUIJOTE DE LA MANCHA. Y
seguidamente les da nombres jocosos a cada uno de los académicos en
los cuatro sonetos y dos pares de tercetos laudatorios dedicados a
los personajes del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha.
«Tal academia es fingida, pues precisamente la comicidad estriba en
afirmar que en esta población podía existir una academia literaria
como las muchas que había en Madrid», nos dice la nota de Martín de
Riquer. Los académicos eran seis: el Monicongo, el Paniaguado, el
Caprichoso, el Burlados, el Cachidiablo y el Tiquitoc.
Después de pasar por debajo del viaducto de
circunvalación de la N-310, ya vemos el cartel de situación de
Argamasilla, y un molino de viento que parece construido con
propósitos de atracción turística, más que arqueología
arquitectónica, que según la guía de Antonio Aradillas está dedicado
a Maese Pero Péres el cura del Quijote, se alza a la derecha de la
carretera, en la misma rotonda, en el llano sin vientos; y delante
del molino se planta una escultura metálica de don Quijote pie a
tierra, provocador y valiente con su lanza y su adarga, que como
escribe Arturo Pérez Reverte «está loco, pero no tiene un pelo de
tonto». Y enfrente de nosotros, que hemos salido un momento para las
fotos, vemos un muro encalado con las siluetas chinescas de don
Quijote y Sancho a caballo y rucio dirección al centro histórico de
la villa, y con el orgulloso anagrama: «En un lugar de la Mancha».
Porque según todos los indicios serios llevan a pensar que este es el
lugar donde vivía don Alonso Quijano, a ello contribuyó el propio
Cervantes: «lugar de La Mancha en vida y muerte del valeroso don
Quijote», ya citado, más Alonso Fernández de Avellaneda con su
segunda parte del Quijote apócrifo de 1614 que le sitúa aquí, más las
opiniones de don Diego Clemencín o don Manuel de Rivadeneyra o
Hartsenbusch. Por otro lado, queda por dilucidar, documentalmente, si
Cervantes estuvo realmente aquí preso en la cueva de Medrado, que son
dos cuestiones distintas por descifrar: La prisión y el lugar de la
Mancha.
La frase: «no quiero acordarme» ha dado
mucho de sí, usted ya nos lo comentó en Con permiso de los
cervantistas, tomado a su vez de un comentario de Rodríguez
Marín, que dijo, que ya había encontrado frases análogas en la misma
época, y que podría tratarse de una elipsis: «No quiero ahora
hacer el esfuerzo necesario para acordarme», y añade otras
frases: Quiero llover, quiero amanecer, quiero abandonar. También en
verdad que los cuentos y fábulas empezaban en lugares no nombrados, o
en lugares fabulosos del Asia Menor. No había costumbre de poner
nombres reales en las fábulas o cuentos, como ahora, hubo una época
de transición en que se buscaba un seudónimo para nombrar la ciudad
donde sucedían los hechos de una novela: Oleza de Miró, Labraz de
Baroja, Orbajosa de Galdos o Vetusta de Clarín.
Esta villa manchega es sin duda alguna «El
lugar», me sugiere que es el meridiano cero de La Mancha, quizás el
cruce de caminos más importante durante el S. XVI por donde pasaban
los muleros, el vizcaíno, con la lana de Toledo hacia los puertos
levantinos de Alicante y Cartagena, en la conocida ruta de la lana
hacia Génova.
Para mí, después de muchas lecturas, estoy
convencido de que NO HAY UN LUGAR de La Mancha, sino que Cervantes
como escribe al final de la II Parte, en el último capítulo 74: «cuyo
lugar no quiso poner Cide Hamete puntualmente, por dejar que todas
las villas y lugares de La Mancha contendiesen entre sí para ahijarle
y tenerle por suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia
por Homero». Sin embargo, si hubiere la necesidad de tomar
determinación irrevocable o partido por una villa en concreto, yo me
quedo con la Argamasilla, porque lo de los Infantes (Capital del
Campo de Montiel), aunque Cervantes nombrara cinco veces campo de
Montiel, no me encaja, no me da sensaciones poderosas de certeza,
porque los Infantes era la villa de Don Diego de Miranda, el
Caballero del Verde Gabán, que encontraron en el camino cuando había
ya han partido de su casa para su tercera salida, después de haber
sido instigado, comprometido, por su vecino el bachiller Sansón
Carrasco, casa situada según la tradición en la calle de los
Académicos, todavía en ruina, de la que describiré en otro apartado.
¿Sabe usted, maestro Azorín, que en este
IV Centenario le han dado a los eruditos por decir que don Quijote
era de Villanueva de los Infantes? Que ha pasado a sustituir a
Argamasilla. Cervantes nombra cinco veces al campo de Montiel: La
primera en el prólogo de la primera parte que es la que más fuerza
tiene: «…la historia del famoso don Quijote de la Mancha, de quien
hay opinión, por todo los habitantes del distrito del campo de
Montiel, que fue el más enamorado y el más valiente caballero». Y
la otra versión que también esgrimen con mucha vehemencia es en la
primera salida «subió sobre su famoso caballo Rocinante, y comenzó
a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel». Cabe
preguntarse si Cervantes conocía cuales eran los límites del distrito
del campo de Montiel, ¿acaso Argamasilla no limita con el campo de
Montiel?
Hemos girado a la izquierda de la
rotonda, dirección a la iglesia parroquial de San Juan Bautista,
cuyos altos paños de labradas piedras, ocres y de sillares encajados,
son muralla a la carretera, hemos pasado por encima del canal de
Avenamiento (o canal para dar salida a los terrenos húmedos o
encharcados), Más adelante pasa otro canal, el del Gran Prior, porque
esta villa es la Venecia de La Mancha si los canales fueran
navegables. Pasada la iglesia ya estamos en los jardines de la Plaza
de España y el edificio de aspecto chalet del Ayuntamiento con reloj
en la espadaña. Sin darnos apenas cuenta de nuestro corto recorrido
entramos por la espalda del edificio Consistorial y aparcamos, nada
más y nada menos que enfrente de la rebotica donde se reunían los
Académicos con usted, cuando les visitó en marzo de 1905, hace un
siglo nada más y nada menos.
—No
puedo abrir la puerta —me advierte
mi mujer en tono de enfado, como ella se pone cuando las cosas no le
saben bien, y eso de quedarse la última le repatea. Es verdad, su
puerta la pegué muy cerca de otro vehículo—
mueve el coche para atrás.
—¿Dónde quieres que te
retrate? —le dije para suavizar la
situación, una vez había salido.
—Me da igual. Estoy rodeada
de historia.
Yo saltaba de contento que de alegría no
podía más e incluso me había olvidado el bastón con empuñadura de
madera de algarrobo blanco, dentro del coche, allí, con aquella
temperatura de abrigo de visón, ya no estaba ni cojo ni me dolía
nada, porque había entrado en una fantasía literaria, en la médula de
La Mancha tan plana como una bandeja de plata.
Descubrí una placa de mármol blanca en la fachada, en cima de la
placa de la Plazoleta Quijana que así es como se llama esta plaza, la
placa dedica a usted, dice literalmente:
«En la rebotica de esta farmacia que fue
de D. Carlos Gómez se reunía Azorín con los académicos de la
Argamasilla “La ruta de d. Quijote” (Cap. V), “Los académicos de la
Argamasilla”. 23 de abril de 1999».
Actualmente, los Académicos de la
Argamasilla son una Asociación Cultural de tradición cervantina
centenaria en esta ciudad de cuyo aire respiró don Quijote y Sancho y
el propio Cervantes, dice el catálogo/mapa que los entrecomillados
“Académicos”, siguen organizando numerosas actividades culturales
entre las que caben destacar los Juicios Críticos Literarios, que
este año le toca enjuiciar a la arpistas Rosa María Calvo, para el 17
de septiembre. Este acto tan singular se cuenta con un encausado, un
defensor y un fiscal, y si se quiere, se pueden presentar testigos.
Entre los cervantistas e intelectuales a los que ha interesado el
tema se hallan Luis Arroyo Zapatero, Pedro B. Pedraza, Rafael Alfaro
y otros nombres.
Después de las fotos necesarias a la
placa de usted, a la puerta verde de chapa de la rebotica ahora
cerrada con un candado, en cuyo dintel hay un cartel: «Farmacia del
Lºº [licenciado] C. Cueva». También aparece un cartel informativo
para turistas despistados como nosotros, donde se
cuenta
la historia del lugar con gran fotografía de los académicos. Luego le
di los buenos días a un busto suyo que está en un jardincillo del
Ayuntamiento, no se ve el nombre del escultor, pero gracias al
artículo de José Payá Bernabé: «Cervantes en Azorín», sabemos que el
escultor del busto es Cayetano Hilario en 1973 y que usted llegó a
conocer el busto. ¿Qué se siente cuando uno se ve en piedra? El
busto es de una piedra blanca, de nata, se le ve vestido con traje y
corbata, descansa sobre dos gruesos volúmenes que deben representar
al Quijote, y este a su vez sobre un pedestal en forma de prisma con
un cartel frontal que dice:
«Yo no he conocido jamás hombres más
discretos, más amables, más sencillos que estos buenos hidalgos don
Cándido, don Luis, don Francisco, don Juan Alfonso y don Carlos». (Cap.
V).
Usted tiene otros bustos repartidos por
La Mancha y Valencia, que yo sepa uno en Albacete en el parque de
Abelardo Sánchez, junto a un estanque de patos, obra de Andrés
tendero. Otro de medio cuerpo en la Casa-Museo de Monóver, cuyo
autor es José Palacios, escultor valenciano, en el Colegio Cervantes
tienen una copia. Otro busto de bronce en Valencia, efectuado por
Victor-hino (Victoriano Gómez López) que lo firma al lado y fecha
1968 en el que figura: "Valencia a Azorín, 1969". Dicen que otro en
Manzanares. En cambio, que yo sepa, en Alicante, no tiene usted un
busto, nadie es profeta en su tierra.
En la otra parte de la Plazoleta de Quijana,
emerge una escultura no recuerdo ahora si de Alonso Quijano o de
Cervantes sentado, bajo unos árboles, en esos momentos unos empleados
del Ayuntamiento estaban limpiando la hojarasca; pegada al monumento
reposaba una bicicleta tumbada, quieta con sus dos ruedas y su
manillar, posiblemente de alguno de los empleados de la limpieza, en
esos momentos no le hice una fotografía, y me arrepiento. ¿Cómo es
posible que un pintor que pretende ser patricio entre sus
contemporáneos no hiciera una fotografía de la bicicletas apoyada
sobre Cervantes o don Alonso, una foto plástica, provocadora, del
nuevo arte contemporáneo, pero la imagen me trae la idea, y estoy en
ello, en dibujar una pareja «donquijotesanchona» montados cada uno en
bicicleta por los caminos de La Mancha, por esta región sin límites,
que como ya escribiera Benito Pérez Galdós en 1873, «Don Quijote
necesitaba aquel horizonte, aquel suelo sin caminos, y que, sin
embargo, todo él es camino, aquella tierra sin direcciones: pues por
ella se va a todas partes». Es cierto, señor Galdós, La Mancha no
tiene paredes, no tiene puertas al campo (Octavio Paz), no tiene
murallas de montes que le angosten los pasos que deletrean las calles
solitarias, los árboles con sus hijas sombras, cual rebaño de
frescor, sus paisajes no son áridos sino amenos y labrados.
Entramos en el Ayuntamiento para pedir
información turística, una chica que escribía en el teclado de un
ordenador, porque los ordenadores han llegado a todas partes, incluso
al «Lugar», nos atiende muy amable. Nos da un plano de la ciudad que
tiene un calendario de 2005, en el que se anuncian las actividades
culturales con motivo de este sueño del IV Centenario, ya tengo tres
planos: el de 2001 y 2003 y este, los tres son diferentes. La
actividad en este Ayuntamiento es frenética, suenan los teléfonos por
todas parte, entran y salen vecinos por la puerta de cristales. Hace
unos días se celebró el XII Coloquio Internacional de la Asociación
de Cervantistas, dirigido por Felipe B. Pedraza y coordinado por
Pedro Padilla. Ayer, día 10 de mayo, se celebró un concierto de
Argamasilla por la Banda de la Agrupación Musical Maestro Martín Díaz
que dirigió Miguel Carlos.
Me hubiera gustado hablar largo y tendido
con la Concejala de Cultura Noelia Serrano, sin embargo, hace más de
diez años que no consigo hablar con político alguno, porque todos
están o reunidos en los plenos o inaugurando algún polideportivo.
Usted, señor
Azorín ya nos contó ampliamente la historia de Argamasilla de Alba en
el Capítulo III «Psicología de Argamasilla», y yo no la voy a
repetir, salvo algunas puntualizaciones, que se fundó en 1535 y
obtuvo el título de villa en 1612, su término municipal es de 38.700
hectáreas y su población actual de 6.800 vecinos. Me consta que usted
preparó muy seriamente su viaje, ya que tomó notas de las
Relaciones Topográficas de los pueblos de España, mandadas por
Felipe II en 1575. Me gustaría preguntarle de dónde tomó las notas si
del original que existen en el Biblioteca de EL Escorial o de la
copia que hay en la Real Academia de la Historia de Madrid, ya que
estas relaciones no están publicadas, salvo una antología que se hizo
Juan Ortega Rubio en 1918. Lo más lógico es pensar que estuvo en la
de la Historia, hoy en calle León 21 (28014 Madrid), que se fundó 18
de abril de 1738 el Rey D. Felipe V.
La etimología del
nombre de Argamasilla, pasa por ser, según Antonio Aradillas, por
«argamasa» en alusión a un edificio mal construido, con mezcla de
cal, arena, tierra y agua en tiempos del Gran Prior de la orden de
San Juan, don Diego de Toledo de la Casa de Alba, aunque los primeros
emplazamientos datan de 1198.
En febrero se
colocó aquí la primera piedra de la Ruta del Quijote en Camino de la
Estación, donde empieza el corredor de la llamada ecoruta, por el
presidente de la Junta don José María Barreda, se han creado
comisiones, comisarios, y no se cuanto cosas más para que esta fecha
sea el arranque de un principio. Por
REAL DECRETO 1419/2004, de 11 de junio, se creo la Comisión Nacional
del IV Centenario cuyo presidente de honro son Sus Majestades los
reyes de España.
Estos días amenos, con insuficientes tormentas furibundas, del
mediados de junio, ha saltado de nuevo la noticia del problema de la
sequía y del agua entre Murcia y La Mancha, el canal Tajo-Segura, es
un canal de discordias y además huraño. Murcia de por sí una región
árida en el espacio climático que menos llueve en España, se ha
convertido en un vergel de huertas. Los manchegos se empeñan en no
dar agua para los campos de golf, esto es un error, un campo de gol
da trabajo a 40 personas durante todo el año, y un campo de lechugas
da trabajo a 10 personas durante diez días.
10. DON RODRIGO DE
PACHECO, SEMBLANZA DE DON QUIJOTE