Borges creó un personaje que quería ser escritor y que, para
alcanzar lo máximo en su vocación, decidió reescribir 'El Quijote'
letra por letra. Dostoievsky pensó que en el Juicio Final el hombre
debería llevar esa novela porque era el único motivo capaz de
salvarle de la condenación eterna. Flaubert ya conocía las andanzas
del ingenioso hidalgo antes de aprender a leer: las había visto en
los grabados que colgaban en las paredes de su casa. La relación de
autores célebres influenciados por la obra cervantina resulta
extensa y variada: desde Rusia hasta el Cono Sur, de Azorín
a Kafka.
El filólogo y académico Antonio Garrido Moraga analizó ayer en el
Aula de Cultura de SUR la extraordinaria fascinación que la novela
de Cervantes ha ejercicio en la toda la literatura posterior. En su
conferencia 'El Quijote y los otros', el experto defendió que esos
'otros' no son sino los novelistas que han seguido escribiendo la
historia de la novela moderna, nacida precisamente a raíz de las
aventuras de Alonso Quijano.
«Unos de los rasgos más fascinante de 'El Quijote' es su capacidad
de dialogar en el tiempo con obras escritas cientos de años
después», argumentó Garrido ante un abarrotado salón de actos de
Unicaja, que se llenó para escuchar la disertación del filólogo,
académico y acreditado especialista malagueño en la obra
cervantina.
Contra la realidad
En plenos fastos del cuarto centenario de la primera edición
de 'El Quijote', Garrido reivindicó la magnífica modernidad y
vigencia de la novela. «Cada uno de los autores influenciados por
la obra ha ido construyendo su propio 'quijote'», continuó Garrido,
quien afirmó además la novedad que supuso la aparición de Alonso
Quijano: «Don Quijote es el primer héroe moderno porque es un
antihéroe, un personaje que se enfrenta a una realidad que le rodea
y que no le gusta».
Borges, Azorín, Balzac, Gogol, Pushkin, Dickens, Faulkner,
Flaubert, Green, Pérez Galdós o Kafka fueron algunas de las firmas
que desfilaron por la conferencia de Garrido, que, para cerrar el
círculo, recordó el diálogo de Cervantes con su propia creación. Y
quien no conozca la historia siempre está a tiempo de leerla.