En el
Diario Córdoba, J.M. CUENCA TORIBIO
escribe un artículo (02/06/2005) titulado
ORTOGRAFÍA Y
POLÍTICA, en el que cita a
Azorín
...Más puestas en razón parecen ser
las voces que propugnan, en lugar de campañas de problemáticos
resultados y seguros y elevados gastos, el retorno a los clásicos como
fuente infalible de corrección gramatical y ensanchamiento anímico. Los
de la Antigüedad serían de obligado trato y frecuente consulta; pero
ello, aparte de suscitar de inmediato sospechas e incluso condenas de
integrismo pedagógico, supondría el usufructo de un nivel académico por
entero desconocido en la enseñanza y docencia de la España de comienzos
del siglo XXI. Del anterior, uno de los de más indiscutible autoridad y
envidiable dominio de casi todas las anchas posiciones del castellano,
Azorín, podría colocarse espejo y modelo de todos aquellos
jóvenes para los que la expresión idónea es, junto a señal de identidad
colectiva y social, muestra de planificación existencial y solidaria.
Por contera, el escritor alicantino fue entre los grandes de su
generación el más interesado y conocedor de los rincones y galerías del
mundo político del primer tercio del novecientos, con una ideología un
mucho light y delicuescente que tan atractivo lo hará a los
hombres públicos del día. Si sus primates, en este caso, el señor
presidente del Gobierno y el líder de la oposición, encarecen su
lectura, prestarán un alto servicio a la causa de la ortografía
nacional y a la memoria histórica más reciente y operativa.