Hedor a
malvas
La
agrupación monovera del PSOE, que supuestamente lidera Buendicho,
publica un infecto panfleto con el que castiga la inteligencia de los
pocos incautos que lo leen. Este libelo de cuatro páginas se llama la
Malva y está redactado por la “comisión” encargada de hacer la
propaganda del partido.
La
purrela que compone esa especie de comité de visionarios está formada
por un grupito de recientes militantes que metió a la fuerza Buendicho
para hacer bulto, y que luego se demostraron como los más fervientes y
fanatizados seguidores del beatífico Francesc Picó. Buenos monaguillos
y mejores acólitos, criados en los faldones del integrismo partidista.
Son los Frank’s y compañía y alguna que otra respectiva. Da risa
verlos en los plenos, libreta en mano, apuntando sin piedad todo lo que
allí pasa y fiscalizando con sus cejudas cabezotas todo lo que el
gobierno dice. Luego, cuando su padre espiritual toma la palabra, viene
lo peor pues sus babas nos inundan e impresiona observarlos como llenos
de júbilo, entre orgasmos convulsos, sonríendo ufanos al escuchar los
sermones del santón.
Estos periquitos son los mismos que formaron el tribunal que interrogó
al viejo y fiel militante J. Corbí, cuando los ayatolás del partido
quisieron expedientarlo para castigar su desparpajo y sinceridad. Por
lo que luego se supo, al empezar, aquello se pareció bastante a un
consejo de guerra, pero acabó felizmente cuando Jota, aburrido de
escuchar a estos niñatos, los envió a tomar viento fresco.
La
Malva, como era de esperar, responde fielmente a los parámetros
mentales de estos cachorros, que lejos de representar los valores de la
izquierda tradicional, practican una nueva forma de fascismo basada en
la calumnia calculada, en la tergiversación de las cosas, en las medias
verdades, en la intromisión en la vida privada de las personas y
sobretodo en una demagogia obscena y frívola.
Estaría muy mal si estos iluminados redactaran la Malva a sabiendas de
que mienten, sin embargo, todavía es peor, pues lo hacen convencidos
de su propio discurso, creídos de ser los progres listillos destinados
a mostrarnos el camino al altar de la verdad absoluta. En fin, que son
un peligro. El único consuelo que nos queda es que se cansen pronto y
vuelvan al coro, que es lo suyo. Afortunadamente la Malva no la leen
muchos, a decir verdad pocos, pues teniendo en cuenta donde crece esa
flor, la peste a cadáver que expele no hay quien la aguante. Hag!!!
FEDE
RUIZ